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Pizarro ejecuta al último emperador inca

Pizarro ejecuta al último emperador inca

Atahuallpa, el decimotercer y último emperador de los incas, muere estrangulado a manos de los conquistadores españoles de Francisco Pizarro. La ejecución de Atahuallpa, el último emperador reinante libre, marcó el final de 300 años de civilización Inca.

En lo alto de la Cordillera de los Andes del Perú, los incas construyeron un imperio deslumbrante que gobernaba una población de 12 millones de personas. Aunque no tenían un sistema de escritura, tenían un gobierno elaborado, grandes obras públicas y un brillante sistema agrícola. En los cinco años anteriores a la llegada de los españoles, una devastadora guerra de sucesión se apoderó del imperio. En 1532, el ejército de Atahuallpa derrotó a las fuerzas de su medio hermano Huáscar en una batalla cerca de Cuzco. Atahuallpa estaba consolidando su gobierno cuando aparecieron Pizarro y sus 180 soldados.

Francisco Pizarro era hijo de un señor español y trabajó como porcino en su juventud. Se convirtió en soldado y en 1502 fue a La Española con el nuevo gobernador español de la colonia del Nuevo Mundo. Pizarro sirvió bajo el conquistador español Alonso de Ojeda durante su expedición a Colombia en 1510 y estaba con Vasco Núñez de Balboa cuando descubrió el Océano Pacífico en 1513. Al escuchar leyendas de la gran riqueza de una civilización india en América del Sur, Pizarro formó una alianza con compañero conquistador Diego de Almagro en 1524 y navegó por la costa oeste de América del Sur desde Panamá. La primera expedición sólo penetró hasta el actual Ecuador, pero una segunda llegó más lejos, hasta el actual Perú. Allí escucharon relatos de primera mano del imperio Inca y obtuvieron artefactos incas. Los españoles bautizaron la nueva tierra como Perú, probablemente después del río Vire.

Al regresar a Panamá, Pizarro planeó una expedición de conquista, pero el gobernador español se negó a respaldar el plan. En 1528, Pizarro zarpó de regreso a España para pedir el apoyo del emperador Carlos V. Hernán Cortés había traído recientemente al emperador una gran riqueza a través de su conquista del Imperio azteca, y Carlos aprobó el plan de Pizarro. También prometió que Pizarro, no Almagro, recibiría la mayoría de las ganancias de la expedición. En 1530, Pizarro regresó a Panamá.

En 1531, navegó hacia Perú, desembarcando en Tumbes. Condujo a su ejército a la Cordillera de los Andes y el 15 de noviembre de 1532 llegó al pueblo inca de Cajamarca, donde Atahuallpa disfrutaba de las aguas termales en preparación para su marcha hacia Cuzco, la capital del reino de su hermano. Pizarro invitó a Atahuallpa a asistir a una fiesta en su honor, y el emperador aceptó. Después de haber ganado una de las batallas más grandes de la historia de los incas, y con un ejército de 30.000 hombres a su disposición, Atahuallpa pensó que no tenía nada que temer del forastero blanco barbudo y sus 180 hombres. Pizarro, sin embargo, planeó una emboscada, colocando su artillería en la plaza de Cajamarca.

El 16 de noviembre Atahuallpa llegó al lugar de encuentro con una escolta de varios miles de hombres, todos aparentemente desarmados. Pizarro envió un sacerdote para exhortar al emperador a aceptar la soberanía del cristianismo y del emperador Carlos V., y Atahuallpa se negó, arrojando al suelo una Biblia que le entregó con disgusto. Pizarro ordenó de inmediato un ataque. Abrochado por el asalto de la aterradora artillería, armas y caballería españolas (todas ellas ajenas a los incas), miles de incas fueron masacrados y el emperador fue capturado.

Atahuallpa se ofreció a llenar una habitación con un tesoro como rescate por su liberación, y Pizarro aceptó. Finalmente, se llevaron a los españoles unas 24 toneladas de oro y plata de todo el imperio Inca. Aunque Atahuallpa había proporcionado el rescate más rico en la historia del mundo, Pizarro lo juzgó traidoramente por conspirar para derrocar a los españoles, por haber asesinado a su medio hermano Huáscar y por varios otros cargos menores. Un tribunal español condenó a Atahuallpa y lo sentenció a muerte. El 29 de agosto de 1533, el emperador fue atado a una estaca y se le ofreció la opción de ser quemado vivo o estrangulado por un garrote si se convertía al cristianismo. Con la esperanza de preservar su cuerpo para la momificación, Atahuallpa eligió este último, y un collar de hierro se apretó alrededor de su cuello hasta que murió.

Con refuerzos españoles que habían llegado a Cajamarca a principios de ese año, Pizarro marchó luego sobre Cuzco y la capital inca cayó sin lucha en noviembre de 1533. El hermano de Huáscar, Manco Capac, fue instalado como emperador títere y la ciudad de Quito fue sometida. Pizarro se estableció como gobernador español del territorio Inca y ofreció a Diego Almagro la conquista de Chile como apaciguamiento para reclamar las riquezas de la civilización Inca para sí mismo. En 1535, Pizarro estableció la ciudad de Lima en la costa para facilitar la comunicación con Panamá. Al año siguiente, Manco Capac escapó de la supervisión española y lideró un levantamiento fallido que fue rápidamente aplastado. Eso marcó el final de la resistencia inca al dominio español.

Diego Almagro regresó de Chile amargado por la pobreza de ese país y exigió su parte del botín del antiguo imperio inca. Pronto estalló la guerra civil por la disputa y Almagro se apoderó del Cuzco en 1538. Pizarro envió a su medio hermano, Hernando, a reclamar la ciudad, y Almagro fue derrotado y ejecutado. El 26 de junio de 1541, aliados de Diego el Monzo, hijo de Almagro, penetraron en el palacio de Pizarro en Lima y asesinaron al conquistador mientras cenaba. Diego el Monzo se autoproclamó gobernador del Perú, pero un agente de la corona española se negó a reconocerlo y en 1542 Diego fue capturado y ejecutado. El conflicto y la intriga entre los conquistadores de Perú persistieron hasta que el virrey español Andrés Hurtado de Mendoza estableció el orden a fines de la década de 1550.


11c. El Imperio Inca: Hijos del Sol

Cuando el conquistador español Francisco Pizarro desembarcó en Perú en 1532, encontró riquezas inimaginables. El Imperio Inca estaba en plena floración. Puede que las calles no hayan sido pavimentadas con oro y mdash, pero sus templos sí.

El Coricancha, o Templo de Oro, contaba con un jardín ornamental donde los terrones de tierra, plantas de maíz con hojas y mazorcas de maíz, se formaban con plata y oro. Cerca pastaba un rebaño de 20 llamas doradas y sus corderos, vigilados por pastores de oro macizo. Los nobles incas paseaban con sandalias con suelas plateadas que protegían sus pies de las duras calles del Cuzco.

Los incas llamaron a su imperio Tahuantinsuyu o Tierra de los Cuatro Cuartos. Se extendía 2,500 millas desde Quito, Ecuador, hasta más allá de Santiago, Chile. Dentro de su dominio había ricos asentamientos costeros, valles de alta montaña, bosques tropicales empapados de lluvia y los desiertos más secos. El Inca controlaba quizás 10 millones de personas, hablando cien lenguas diferentes. Fue el imperio más grande de la tierra en ese momento. Sin embargo, cuando Pizarro ejecutó a su último emperador, Atahualpa, el Imperio Inca tenía solo 50 años.

La verdadera historia del Inca aún se está escribiendo. Según una historia, cuatro hermanos salieron del lago Titicaca. Durante un largo viaje, todos menos uno desaparecieron. Manco Capac sobrevivió para hundir un bastón dorado en el suelo donde se encuentran los Ríos Tullamayo y Huantanay. Fundó la ciudad sagrada del Cuzco.

La Sagrada Ciudad del Cuzco

Cuzco está ubicado en un valle montañoso a 10,000 pies sobre el nivel del mar. Formó el centro del mundo Inca. El primer emperador, Pachacuti, la transformó de una aldea modesta a una gran ciudad con forma de puma. También instaló a Inti, el Dios Sol, como patrón oficial de los incas, construyéndole un templo maravilloso.

E hizo algo más y mdash que puede explicar el repentino ascenso al poder del Inca. Expandió el culto al culto a los antepasados. Cuando murió un gobernante, su hijo recibió todos sus poderes terrenales y mdash, pero ninguna de sus posesiones terrenales. Toda su tierra, edificios y sirvientes fueron a su panaqa, u otros parientes varones. Los familiares lo utilizaron para preservar su momia y mantener su influencia política. Los emperadores muertos mantuvieron una presencia viva.

Un nuevo gobernante tenía que crear sus propios ingresos. La única forma de hacerlo era apoderarse de nuevas tierras, someter a más personas y expandir el Imperio del Sol.


Desde las alturas de Machu Picchu se puede ver todo el Valle de Urabamba en la Cordillera de los Andes.

¿Cómo se hizo esto? La vida en los pueblos andinos tradicionales era frágil. Una pareja casada ayudaría a otra a plantar o cosechar. A cambio, recibirían ayuda en sus propios campos. Los incas adaptaron esta práctica de reciprocidad y mdash dar y recibir y mdash a sus propias necesidades.

Sus ciudades se centraban en grandes plazas donde organizaban grandes fiestas para los jefes vecinos. Las festividades continuaron durante días, a veces hasta un mes. Se alimentó a los dignatarios y se les obsequió con oro, joyas y textiles. Sólo entonces los incas solicitarían mano de obra, para aumentar la producción de alimentos, para construir sistemas de irrigación, para terraplenar las laderas o para extender los límites del imperio.

Machu Picchu e Imperio

Los incas fueron grandes constructores. Amaban la piedra y el mdash casi tanto como veneraban el oro. En el mágico Machu Picchu, una fortaleza fronteriza y un sitio sagrado, una columna mística, el poste de enganche del Sol, está tallada en la roca viva. Otra losa tiene la forma de hacer eco de la montaña más allá.


El líder español Francisco Pizarro capturó y rescató al último emperador inca, Atahuallpa, por 24 toneladas de oro por valor de 267 millones de dólares en la actualidad. Después de recibir el rescate del pueblo Inca, los conquistadores estrangularon a Atahuallpa de todos modos.

Los templos y fortificaciones de Machu Picchu se construyeron con enormes rocas acolchadas, algunas de las cuales pesaban 100 toneladas o más. Construidos sin mortero, las uniones entre ellos son tan estrechas que impiden la entrada de una hoja de cuchillo. Se requería una gran fuerza laboral. Hay registros de 20 hombres trabajando en una sola piedra, astillando, izando y bajando, puliéndola con arena, hora a hora durante todo un año.

Una red de carreteras permitió a los emperadores incas controlar su imperio en expansión. Uno corrió por la espina dorsal de los Andes, otro por la costa. Los constructores incas podían hacer frente a cualquier cosa que requiriera el terreno traicionero y caminos escarpados cortados a lo largo de las laderas de las montañas, puentes colgantes de cuerda arrojados a través de barrancos escarpados o calzadas traicioneras que atravesaban llanuras aluviales. Cada milla y media construyeron estaciones de paso como puntos de descanso. Bandas de corredores oficiales corrieron entre ellos cubriendo 150 millas por día. Se podría enviar un mensaje a 1200 millas de Cuzco a Quito en menos de una semana.


El Imperio Inca se extendió por 2.500 millas desde Ecuador hasta el sur de Chile antes de su destrucción a manos de los conquistadores españoles en 1532.

Se esperaba que todos contribuyeran al imperio. La tierra se dividió en tres. Un tercio se trabajó para el emperador, un tercio se reservó para los dioses y un tercio la gente se quedó para sí. Todos debían pagar impuestos como tributo.

El Inca no sabía escribir. Los recaudadores de impuestos y los burócratas llevaban un registro de las cosas con quipu, hilos anudados. La variación de longitudes, colores, tipos de nudos y posiciones les permitía almacenar enormes cantidades de información.

A pesar de su gloria, los incas eran un imperio frágil, unido por promesas y amenazas. Cuando Pizarro ejecutó al último emperador, se derrumbó rápidamente. Los sacerdotes católicos que exigían lealtad a un nuevo dios cristiano pronto reemplazaron a los Hijos del Sol. Como lo habían hecho durante miles de años, los resistentes pueblos de los Andes se adaptaron. Tomaron lo que debían de sus nuevos maestros y se aferraron a tantas de sus viejas costumbres como pudieron.


Golden Greed: conquistadores españoles y el destino del último emperador inca libre Atahualpa

Toda la historia es una mezcla de hechos y leyendas. En la vida del joven emperador Inca Atahualpa, es un hecho que fue secuestrado y ejecutado a traición por los conquistadores españoles, mientras que la leyenda es si parte del rescate masivo que sus súbditos debían pagar a sus captores permanece escondido en los Andes. Montañas.

Atahualpa se convirtió en Señor del Imperio Inca en el siglo XVI luego de derrotar a su hermano Huáscar en una guerra civil. Todo iba bien hasta que llegó el explorador español Francisco Pizarro.

Este es un retrato de Atahualpa, extraído de la vida, por un miembro del destacamento de Pizarro & # 8217

Pizarro y su banda de 160 conquistadores manchados habían estado explorando la costa occidental de América del Sur durante dos años, en busca de un rumorado imperio rico en los Andes. En noviembre de 1532, encontraron el pueblo de Cajamarca, junto con Atahualpa. A la llegada de Pizarro y su tripulación, Atahualpa no se preocupó ya que estaba protegido por un leal ejército de miles de hombres. Lo que no sabía es que Pizarro ya conocía el poderoso ejército del emperador Inca, así como las enormes cantidades de plata y oro que llevaban Atahualpa y la nobleza Inca. Pizarro también estaba familiarizado con cómo Hernán Cortés había capturado al emperador azteca Moctezuma para adquirir vastas riquezas, y Pizarro estaba listo para hacer lo mismo.

Pizarro colocó a sus conquistadores fuertemente armados alrededor de Cajamarca. Luego envió a un sacerdote, el padre Vicente de Valverde, a reunirse con la nobleza inca. El sacerdote les mostró un breviario cristiano, que no encontraron nada especial y lo arrojaron al suelo. Los españoles tomaron esto como una acción sacrílega por parte del Inca y entraron en tropel en la plaza de Cajamarca, masacrando a la nobleza y los guerreros incas mientras los cañones retumbaban. Los conquistadores a caballo persiguieron a los nativos asustados que intentaban escapar. Vestidos con una armadura de acero pesado, los españoles no tuvieron una sola baja en la batalla. Atahualpa fue capturado, y las secuelas de la batalla entre los incas y los españoles dejaron miles de civiles, soldados y nobles incas muertos.

Pizarro se reunió con Atahualpa, a quien vigilaban de cerca en el Templo del Sol. A Atahualpa se le permitió hablar con algunos de sus súbditos sobrevivientes mientras un intérprete nativo traducía todo al español para que Pizarro lo entendiera. El joven emperador se dio cuenta de que Pizarro y sus conquistadores querían oro y plata, rápidamente saquearon templos y otros lugares de Cajamarca. Los españoles le dijeron a Atahualpa que lo liberarían por la cantidad justa de oro y plata. Esto no fue un problema para Atahualpa, y dio una oferta colosal que asombró a los españoles: el emperador declaró que llenaría una habitación de 22 pies de largo y 17 pies de ancho con oro y plata de hasta dos metros y medio de alto.

Los españoles aprovecharon la oferta e incluso la certificaron ante notario. Atahualpa dio la palabra a sus súbditos, y los porteadores pronto entregaron la fortuna de oro y plata a los españoles de todos los lugares del imperio Inca. Mientras Atahualpa esperaba que terminaran de llegar las entregas de su rescate, su imperio cayó en un caos.

Emperador Atahualpa durante la Batalla de Cajamarca

Los incas sobrevivientes, que veían a su emperador como semidivino, no se arriesgarían a atacar a los españoles para rescatar a Atahualpa por temor a que lo mataran. Su hermano Huáscar aún vivía y estaba prisionero, y Atahualpa temía escapar y convertirse en el nuevo emperador. Atahualpa ordenó rápidamente la muerte de su hermano.

Atahualpa todavía tenía tres enormes ejércitos en el imperio bajo sus mejores generales Quisquis, Chalcuchima y Rumiñahui. Se enteraron de que los españoles habían hecho prisionero a su emperador, pero decidieron no atacar. Lamentablemente, Chalcuchima sería engañado y capturado por el hermano de Francisco Pizarro, Hernando. Quisquis y Rumiñahui retomaron la lucha contra los españoles en los meses siguientes.

En 1533, los conquistadores españoles estaban escuchando rumores de que Rumiñahui, el mejor de todos los generales incas, y su ejército gigante se estaban preparando para una feroz batalla contra los españoles. Nadie en el campamento español sabía dónde estaba el general Inca. Francisco Pizarro actuó en base a los rumores, enviando hombres en todas direcciones para encontrar al ejército inca, pero no encontraron nada. Los españoles ahora estaban preocupados por un ataque y veían a Atahualpa como una carga peligrosa. Presas del pánico, juzgaron a Atahualpa por traición, alegando que había ordenado a Rumiñahui rebelarse y ejecutado al último emperador libre del imperio Inca el 26 de julio de 1533.

Pizarro se reúne con el emperador Inca Atahualpa, 1532

Se pagó el rescate de Atahualpa y fue fenomenal. La habitación, como prometió, se llenó de oro y plata incluso cuando los conquistadores codiciosos demolieron objetos de valor incalculable para que la habitación se llenara con menos rapidez. El botín incluso incluyó el trono de Atahualpa de oro de 15 quilates y 183 libras, que Francisco Pizarro recibió como un "regalo".

Una vez que se fundió todo el rescate, pesó más de 13,000 libras de oro y más de 26,000 libras de plata. Después de pagar el impuesto del 20% impuesto al botín de conquista por el Rey de España, los 160 conquistadores recibieron porciones del rescate de Atahualpa según su rango. Incluso la porción más baja de un soldado valdría más de $ 500,000 en el mercado actual. Francisco Pizarro, además de sus "dones", obtuvo 14 veces la porción de sus compañeros conquistadores, informó About Education.

Atahualpa, Decimocuarto Inca,

La saga de los incas y su emperador Atahualpa es ciertamente trágica. La historia sigue viva en la historia fáctica, pero otra parte de ella ha sobrevivido como leyenda. Con base en documentos históricos superficiales, algunos creen que los conquistadores españoles no recibieron todo el rescate de Atahualpa. Según la leyenda, un grupo de indígenas incas se dirigía a Cajamarca con oro y plata cuando se enteraron de que Atahualpa había sido ejecutado. El general a cargo decidió esconder el tesoro en una cueva no identificada dentro de los Andes.

Supuestamente, un español llamado Valverde lo descubrió 50 años después, pero se perdió de nuevo hasta que un hombre llamado Barth Blake lo encontró en 1886. Blake murió más tarde en circunstancias dudosas y nadie ha visto el tesoro inca perdido desde entonces. Así continúa la leyenda.

Incautación de Atahualpa en Cajamarca

¿Está escondido en los Andes el último pago del tesoro de Atahualpa? Si es así, significaría que parte de su legado todavía existe para que los expertos lo descubran y estudien.

También sería un merecido merecido para los conquistadores muertos hace mucho tiempo, que creían que habían robado todo lo que el imperio Inca tenía para ofrecer.


Atahualpa el último Emperador Inca. Ejecutado por la Iglesia Católica DESPUÉS de que fue obligado a convertirse al cristianismo

¿Qué tal eso por algún comportamiento cristiano repugnante?

El último emperador Inca Atahualpa iba a ser ejecutado quemándolo en la hoguera. Una forma de ejecución adecuada para un pagano. Pero que Vicente de Valle Viridi un fraile dominico ofreció a Atahualpa una salida a esta dolorosa ejecución. Conviértete al cristianismo y todo irá bien. Él dijo.

Entonces Atahualpa se convirtió. Solo para ser ejecutado por estrangulamiento.

Jugando al defensor de Devil & # x27s aquí (no sé nada del evento): al convertirlo al cristianismo antes de matarlo, solo destruyeron su cuerpo mortal y salvaron su alma inmortal. Conquistadores muy reflexivos y de buen corazón, ¿verdad?

No tengo amor por la religión, pero no fue ejecutado por la iglesia, fue ejecutado por conquistadores que ni siquiera operaban con el permiso del gobierno español (de hecho, les dijeron que no fueran).

Estaba emocionado con un pretexto religioso. El mismo pretexto que usaron para justificar la conquista del nuevo mundo y saquearlo Los incas mataron y libraron la guerra con un pretexto religioso también.

Admito que el título era engañoso, pero fue asesinado en nombre de la religión cristiana después de convertirse al cristianismo. Si fue asesinado con la bendición de la iglesia católica romana o no, no es realmente relevante. En mi opinión al menos.

Peruano aquí. Le dieron una Biblia que no entendió y tiró. Eso fue una blasfemia e hizo que Pizarro ordenara a los españoles atacar, o eso es lo que los alemanes quieren hacernos creer.

le estás partiendo los pelos a un calvo

De hecho, Pizarro contó con el respaldo explícito de la corona española. Cortez fue el que se volvió pícaro, aunque ganó apoyo más tarde.

Sé un poco sobre los conquistadores y no es de extrañar que sepa un poco sobre sus actos atroces, pero sin embargo, nunca he leído sobre este incidente en particular y ¿alguien puede decirme por qué lo mataron a pesar de que se convirtió al cristianismo?

Mientras viviera, fue una amenaza para su poder. Era un dios viviente para la gente y matarlo los desmoralizó hasta el punto de que abandonaron todo pensamiento de rebelión.

Si nunca has leído sobre el rescate de Atahualpa, te dejará boquiabierto. Aquí & # x27s una entrada de wikipedia para empezar: https://en.wikipedia.org/wiki/Ransom_Room (Al hacer clic en el artículo se da contexto. La miniatura es débil).

En cuanto a por qué fue asesinado, hay una amplia variedad de opiniones. Mi propia teoría, no respaldada por académicos ni expertos. solo mi propia creencia: Pizarro pudo haber aprendido de las culturas vecinas en el camino a Cuzco cuán brutal y despiadado podía ser el Inca. Los españoles estaban asustados por la escala y el alcance de la riqueza y el poder armado de los incas, y se cagaban en los pantalones ante la idea de una pelea justa. Decapitar una teocracia donde el rey es un dios era el juego seguro.


¿Cómo terminó el Imperio Inca?

Enfermedad. La enfermedad fue un factor muy importante que dirigió al colapso del Imperio Inca. La viruela, que en ese entonces era una enfermedad muy peligrosa, llegó mucho antes de la llegada de los españoles. Se dice que esta enfermedad fue traída al Perú a causa de los comerciantes europeos.

En segundo lugar, ¿todavía existe el Imperio Inca? los Incas, un pueblo indígena americano, originalmente era una pequeña tribu en las tierras altas del sur de Perú. En menos de un siglo, durante la década de 1400, construyeron uno de los mayores y más estrictamente controlados imperios el mundo jamás lo ha conocido. Carreteras, muros y obras de riego construidas por el Incas están todavía en uso hoy.

En consecuencia, ¿cuándo terminó el imperio Inca?

los otoño de El Imperio Inca. Conquista del Imperio Inca Mapa. Alrededor de 1200 cuando el primer Inca, Manco Capac, afincado en Cusco, hasta 1533 cuando el último Inca, Atahualpa, fue ejecutado el Civilización inca había crecido de un grupo de colonos al más grande imperio en la América precolombina.

¿Cómo mantuvo el Inca unido su imperio?

los Inca unificado, fortalecido y agregado a su imperio principalmente a través de medios pacíficos (pero también a través de la conquista). Tercero, el Inca alentó la adoración de su dios del sol a quien llamaron "Inti". Además, consideraron el Inca rey para ser el "hijo del sol".


Contenido

  • 1526-1529 - Francisco Pizarro y Diego de Almagro hacen el primer contacto con el Imperio Inca en Tumbes, el bastión inca más septentrional de la costa.
  • C. 1528 - El emperador Inca Huayna Capac muere de viruela introducida en Europa. La muerte desencadena una guerra civil entre sus hijos: Atahualpa y Huáscar
  • 1528-1529 - Pizarro regresa a España, donde la Reina de España le concede la licencia para conquistar Perú.
  • 1531-1532: tercer viaje de Pizarro a Perú. Los españoles forman un vínculo con los indígenas (Huancas, Chankas, Cañaris y Chachapoyas) que estaban bajo la opresión del Imperio Inca, y Pizarro los incluye entre sus tropas para enfrentar a los Incas. Atahualpa es capturado por españoles.
  • 1533 - Atahualpa es ejecutado después de ordenar la muerte de Huáscar De Almagro llega Pizarro somete a Cuzco e instala a Manco Inca, de diecisiete años, como nuevo Emperador Inca.
  • 1535 - Pizarro funda la ciudad de Lima De Almagro parte para el actual Chile
  • 1536 - Gonzalo Pizarro roba a la esposa de Manco Inca, Cura Olcollo. Manco se rebela y rodea el Cuzco. Muere Juan Pizarro y el general inca Quizo Yupanqui ataca Lima
  • 1537 - Almagro arrebata el Cuzco a Hernando y Gonzalo Pizarro. Rodrigo Orgóñez despide a Vitcos y captura al hijo de Manco Inca, Titu Cusi. Manco se escapa y huye a Vilcabamba, que se convirtió en la capital del Estado Neo-Inca
  • 1538 - Hernando Pizarro ejecuta a Diego de Almagro
  • 1539 - Gonzalo Pizarro invade y saquea Vilcabamba Manco Inca escapa pero Francisco Pizarro ejecuta a la esposa de Manco, Cura Olcollo
  • 1541 - Francisco Pizarro es asesinado por Diego de Almagro II y otros partidarios de De Almagro.
  • 1544 - Manco Inca es asesinado por partidarios de Diego de Almagro. El Inca no detiene su revuelta
  • 1572 - El virrey del Perú, Francisco Toledo, declara la guerra al estado neo-inca. Vilcabamba es saqueado y Túpac Amaru, el último emperador inca, es capturado y ejecutado en Cuzco. La capital neo-inca de Vilcabamba es abandonada. Los españoles retiran a los habitantes y los reubican en la recién establecida ciudad cristiana de San Francisco de la Victoria de Vilcabamba [8]: xiii – xv

La guerra civil entre Atahualpa y Huascar debilitó al imperio inmediatamente antes de su lucha con los españoles. Los historiadores no están seguros de si un Imperio Inca unido podría haber derrotado a los españoles a largo plazo debido a factores como la alta mortalidad por enfermedades y su trastorno social relacionado, y la tecnología militar superior de los conquistadores, que poseían caballos, perros, metal. armaduras, espadas, cañones y armas de fuego primitivas pero efectivas. [9] Atahualpa parecía ser más popular entre la gente que su hermano, y ciertamente era más valorado por el ejército, cuyo núcleo estaba basado en la provincia norteña de Quito, recientemente conquistada.

Al comienzo del conflicto, cada hermano controlaba sus respectivos dominios, con Atahualpa seguro en el norte y Huáscar controlando la capital de Cuzco y el gran territorio al sur, incluida la zona alrededor del lago Titicaca. Esta región había proporcionado gran cantidad de tropas para las fuerzas de Huáscar. Después de un período de posturas diplomáticas y maniobras por posiciones, estalló una guerra abierta. Huáscar parecía dispuesto a llevar la guerra a una rápida conclusión, ya que tropas leales a él tomaron prisionero a Atahualpa, mientras asistía a un festival en la ciudad de Tumibamba. Sin embargo, Atahualpa escapó rápidamente y regresó a Quitu. Allí, pudo acumular lo que se estima en al menos 30.000 soldados. Si bien Huáscar logró reunir aproximadamente el mismo número de soldados, estos tenían menos experiencia.

Atahualpa envió sus fuerzas al sur al mando de dos de sus principales generales, Challcuchima y Quisquis, quienes lograron una serie ininterrumpida de victorias que pronto los llevaron a las mismas puertas del Cuzco. El primer día de la batalla por Cuzco, las fuerzas leales a Huáscar obtuvieron una ventaja temprana. Sin embargo, en el segundo día, Huáscar dirigió personalmente un desafortunado ataque "sorpresa", del cual los generales Challcuchima y Quisquis tenían un conocimiento avanzado. En la batalla que siguió, Huáscar fue capturado y la resistencia colapsó por completo. Los generales victoriosos enviaron un mensaje al norte por charqui mensajero a Atahualpa, que se había trasladado al sur de Quite a los manantiales reales en las afueras de Cajamarca. El mensajero llegó con la noticia de la victoria final el mismo día en que Pizarro y su pequeña banda de aventureros, junto con algunos aliados indígenas, descendieron de los Andes al pueblo de Cajamarca.

Francisco Pizarro y sus hermanos (Gonzalo, Juan y Hernando) se sintieron atraídos por la noticia de un reino rico y fabuloso. Habían abandonado la entonces empobrecida Extremadura, como muchos inmigrantes después de ellos. [7]: 136

Ahí está el Perú con sus riquezas
Aquí, Panamá y su pobreza.
Elige, cada hombre, lo que mejor se convierte en un valiente castellano.

En 1529, Francisco Pizarro obtuvo el permiso de la Monarquía española para conquistar la tierra que llamaron Perú. [7]: 133

Según el historiador Raúl Porras Barrenechea, Perú no es una palabra quechua ni caribeña, sino indohispánica o híbrida. Sin que Pizarro lo supiera, mientras presionaba para obtener permiso para montar una expedición, su enemigo propuesto estaba siendo devastado por las enfermedades traídas a los continentes americanos durante los primeros contactos españoles.

Cuando Pizarro llegó al Perú en 1532, lo encontró muy diferente de cuando había estado allí cinco años antes. En medio de las ruinas de la ciudad de Tumbes, trató de reconstruir la situación que tenía ante sí. De dos jóvenes de la localidad a quienes había enseñado a hablar español para poder traducirle, Pizarro se enteró de la guerra civil y de la enfermedad que estaba destruyendo el Imperio Inca. [8]

Después de cuatro largas expediciones, Pizarro estableció el primer asentamiento español en el norte de Perú, llamándolo San Miguel de Piura. [7]: 153–154

Cuando los nativos los vieron por primera vez, se pensó que Pizarro y sus hombres eran Viracocha Cuna o "dioses". Los nativos describieron a los hombres de Pizarro al Inca. Ellos dijeron eso capito era alto, tenía barba y estaba completamente envuelto en ropa. Los nativos describieron las espadas de los hombres y cómo mataron ovejas con ellas. Los hombres no comían carne humana, sino ovejas, corderos, patos, palomas y ciervos, y cocinaban la carne. Atahualpa temía de lo que eran capaces los hombres blancos. Si fueran runa quicachac o "destructores de pueblos", entonces debería huir. Si fueran Viracocha Cuna Runa allichac o "dioses que son benefactores del pueblo", entonces no debería huir, sino darles la bienvenida. [ cita necesaria ] Los mensajeros regresaron a Tangarala, y Atahualpa envió a Cinquinchara, un guerrero de Orejón, a los españoles para que sirviera de intérprete.

Después de viajar con los españoles, Cinquinchara regresó a Atahualpa y discutieron si los hombres españoles eran dioses o no. Cinquinchara decidió que eran hombres porque los vio comer, beber, vestirse y tener relaciones con mujeres. Vio que no producían milagros. Cinquinchara informó a Atahualpa que eran pequeños en número, entre 170 y 180 hombres, y habían atado a los nativos cautivos con "cuerdas de hierro". Cuando Atahualpa preguntó qué hacer con los extraños, Cinquinchara dijo que debían ser asesinados porque eran malvados ladrones que se llevaban lo que querían, y eran supai cuna o "diablos". Recomendó atrapar a los hombres dentro de sus dormitorios y quemarlos hasta la muerte. [10]

Luego de su victoria y la captura de su hermano Huáscar, Atahualpa estaba ayunando en los baños incas en las afueras de Cajamarca. Pizarro y sus hombres llegaron a esa ciudad el 15 de noviembre de 1532.

Pizarro envió a Hernando de Soto al campamento del líder Inca. Soto cabalgó para encontrarse con Atahualpa en su caballo, un animal que Atahualpa nunca había visto antes. Con uno de sus jóvenes intérpretes, Soto leyó un discurso preparado a Atahualpa diciéndole que habían venido como siervos de Dios para enseñarles la verdad sobre la palabra de Dios. [11] Dijo que les estaba hablando para que pudieran

"Pon las bases de la concordia, la hermandad y la paz perpetua que debe existir entre nosotros, para que puedas recibirnos bajo tu protección y escuchar la ley divina de nosotros y todo tu pueblo pueda aprender y recibirla, porque será la mayor honor, ventaja y salvación a todos ellos ".

Además, invitaron al líder inca a visitar a Pizarro en su cuartel a lo largo de la plaza Cajamarca. Cuando De Soto notó el interés de Atahualpa en su caballo, hizo una demostración de "excelente equitación" muy cerca. Atahualpa mostró su hospitalidad sirviendo refrescos. [7]: 166-170 [12]

Atahualpa respondió sólo después de la llegada del hermano de Francisco Pizarro, Hernando Pizarro. Él respondió con lo que había escuchado de sus exploradores, diciendo que los españoles estaban matando y esclavizando a innumerables personas en la costa. Pizarro denied the report and Atahualpa, with limited information, reluctantly let the matter go. At the end of their meeting, the men agreed to meet the next day at Cajamarca. [8]

The next morning, on 16 November 1532, Pizarro had arranged an ambuscade around the Cajamarca plaza, where they were to meet. At this point, Pizarro had in total 168 men under his command: 106 on foot and 62 on horses. When Atahualpa arrived with about 6,000 unarmed followers, Friar Vincente de Valverde and the interpreter Felipillo met them and proceeded to "expound the doctrines of the true faith" (requerimiento) and seek his tribute as a vassal of King Charles. The unskilled translator likely contributed to problems in communication. The friar offered Atahualpa the Bible as the authority of what he had just stated. Atahualpa stated, "I will be no man's tributary." [7] : 173–177

Pizarro urged attack, starting the Battle of Cajamarca. The battle began with a shot from a cannon and the battle cry "Santiago!" [12] The Spaniards unleashed volleys of gunfire at the vulnerable mass of Incas and surged forward in a concerted action. Pizarro also used cavalry charges against the Inca forces, which stunned them in combination with gunfire. [7] : 177–179 Many of the guns used by the Spaniards were however hard to use in close combat. The effect was devastating, the shocked Incas offered such feeble resistance that the battle has often been labeled a massacre, with the Inca losing 2,000 dead and Spanish having just 1 soldier wounded.

The majority of Atahualpa's troops were in the Cuzco region along with Quisquis and Challcuchima, the two generals he trusted the most. This was a major disadvantage for the Inca. Their undoing also resulted from a lack of self-confidence, and a desire to make public demonstration of fearlessness and godlike command of situation. [12] The main view is that the Inca were eventually defeated due to inferior weapons, 'open battle' tactics, disease, internal unrest, the bold tactics of the Spanish, and the capture of their emperor. While Spanish armour was very effective against most of the Andean weapons, it was not impenetrable to maces, clubs, or slings. [13] [14] Later, most natives adapted in 'guerrilla fashion' by only shooting at the legs of the conquistadors if they happened to be unarmored. [15] However, ensuing hostilities such as the Mixtón Rebellion, Chichimeca War, and Arauco War would require that the conquistadors ally with friendly tribes in these later expeditions.

Though the historical accounts relating to the circumstances vary, the true Spanish motives for the attack seemed to be a desire for loot and flat-out impatience. The Inca likely did not adequately understand the conquistadors' demands. [16] And, of course, Pizarro knew they did not have the slightest chance against the Inca army unless they captured the Emperor.

By February 1533, Almagro had joined Pizarro in Cajamarca with an additional 150 men with 50 horses. [7] : 186–194

After Atahualpa was captured at the massacre at Cajamarca, he was treated with respect, allowed his wives to join him, and the Spanish soldiers taught him the game of chess. [17] : 215,234 During Atahualpa's captivity, the Spanish, although greatly outnumbered, forced him to order his generals to back down by threatening to kill him if he did not. According to the Spanish envoy's demands, Atahualpa offered to fill a large room with gold and promised twice that amount in silver. While Pizarro ostensibly accepted this offer and allowed the gold to pile up, he had no intention of releasing the Inca he needed Atahualpa's influence over his generals and the people in order to maintain the peace. The treasure began to be delivered from Cuzco on 20 December 1532 and flowed steadily from then on. By 3 May 1533 Pizarro received all the treasure he had requested it was melted, refined, and made into bars. [12] Hernando Pizarro went to gather gold and silver from the temples in Pachacamac in January 1533, and on his return in March, [17] : 237 captured Chalcuchimac in the Jauja Valley. Francisco Pizzaro sent a similar expedition to Cuzco, bringing back many gold plates from the Temple of the Sun.

The question eventually came up of what to do with Atahualpa both Pizarro and Soto were against killing him, but the other Spaniards were loud in their demands for death. False interpretations from the interpreter Felipillo made the Spaniards paranoid. They were told that Atahualpa had ordered secret attacks and his warriors were hidden in the surrounding area. Soto went with a small force to scout for the hidden army, but the trial of Atahualpa was held in his absence. Among the charges were polygamy, incestuous marriage, and idolatry, all frowned upon in Catholicism but common in Inca culture and religion.

The men who were against Atahualpa's conviction and murder argued that he should be judged by King Charles since he was the sovereign prince. Atahualpa agreed to accept baptism to avoid being burned at the stake and in the hopes of one day rejoining his army and killing the Spanish he was baptized as Francisco. On 29 August 1533 Atahualpa was garrotted and died a Christian. He was buried with Christian rites in the church of San Francisco at Cajamarca, but was soon disinterred. His body was taken, probably at his prior request, to its final resting place in Quito. Upon de Soto's return, he was furious he had found no evidence of any secret gathering of Atahualpa's warriors. [12]

Pizarro advanced with his army of 500 Spaniards toward Cuzco, accompanied by Chalcuchimac. The latter was burned alive in the Jauja Valley, accused of secret communication with Quizquiz, and organizing resistance. Manco Inca Yupanqui joined Pizarro after the death of Túpac Huallpa. Pizarro's force entered the heart of the Tawantinsuyu on 15 November 1533. [7] : 191,210,216

Benalcázar, Pizarro's lieutenant and fellow Extremaduran, had already departed from San Miguel with 140 foot soldiers and a few horses on his conquering mission to Ecuador. At the foot of Mount Chimborazo, near the modern city of Riobamba (Ecuador) he met and defeated the forces of the great Inca warrior Rumiñawi with the aid of Cañari tribesmen who served as guides and allies to the conquering Spaniards. Rumiñahui fell back to Quito, and, while in pursuit of the Inca army, Benalcázar was joined by five hundred men led by Guatemalan Governor Pedro de Alvarado. Greedy for gold, Alvarado had set sail for the south without the crown's authorization, landed on the Ecuadorian coast, and marched inland to the Sierra. Finding Quito empty of its treasures, Alvarado soon joined the combined Spanish force. Alvarado agreed to sell his fleet of twelve ships, his forces, plus arms and ammunition, and returned to Guatemala. [7] : 224–227 [17] : 268–284

After Atahualpa's execution, Pizarro installed Atahualpa's brother, Túpac Huallpa, as a puppet Inca ruler, but he soon died unexpectedly, leaving Manco Inca Yupanqui in power. He began his rule as an ally of the Spanish and was respected in the southern regions of the empire, but there was still much unrest in the north near Quito where Atahualpa's generals were amassing troops. Atahualpa's death meant that there was no hostage left to deter these northern armies from attacking the invaders. Led by Atahualpa's generals Rumiñahui, Zope-Zupahua and Quisquis, the native armies were finally defeated, effectively ending any organized rebellion in the north of the empire. [7] : 221–223,226

Manco Inca initially had good relations with Francisco Pizarro and several other Spanish conquistadors. However, in 1535 he was left in Cuzco under the control of Pizarro's brothers, Juan and Gonzalo, who so mistreated Manco Inca that he ultimately rebelled. Under the pretense of recovering a statue of pure gold in the nearby Yucay valley, Manco was able to escape Cuzco. [7] : 235–237

Manco Inca hoped to use the disagreement between Almagro and Pizarro to his advantage and attempted the recapture of Cuzco starting in April 1536. The siege of Cuzco was waged until the following spring, and during that time Manco's armies managed to wipe out four relief columns sent from Lima, but was ultimately unsuccessful in its goal of routing the Spaniards from the city. The Inca leadership did not have the full support of all its subject peoples and furthermore, the degrading state of Inca morale coupled with the superior Spanish siege weapons soon made Manco Inca realize his hope of recapturing Cuzco was failing. Manco Inca eventually withdrew to Tambo. [7] : 239–247

Archaeological evidence of the rebellion incident exists. The remains of about 70 men, women, and adolescents were found in the path of a planned expressway near Lima in 2007. Forensic evidence suggests that the natives were killed by European weapons, probably during the uprising in 1536. [18]

After the Spanish regained control of Cuzco, Manco Inca and his armies retreated to the fortress at Ollantaytambo where he, for a time, successfully launched attacks against Pizarro based at Cuzco and even managed to defeat the Spanish in an open battle. [7] : 247–249

When it became clear that defeat was imminent, Manco Inca retreated further to the mountainous region [7] : 259 of Vilcabamba and established the small Neo-Inca State, where Manco Inca and his successors continued to hold some power for several more decades. His sun, Túpac Amaru, was the last Inca. After deadly confrontations, he was murdered by the Spanish in 1572.

In total, the conquest took about forty years to complete. Many Inca attempts to regain the empire had occurred, but none had been successful. Thus the Spanish conquest was achieved through relentless force, and deception, aided by factors like smallpox and a great communication and cultural divide. The Spaniards destroyed much of the Incan culture and introduced the Spanish culture to the native population.

A struggle for power resulted in a long civil war between Francisco Pizarro and Diego de Almagro in which Almagro was killed. Almagro's loyal followers and his descendants later avenged his death by killing Pizarro in 1541. This was done inside the palace of Francisco Pizarro in a fight to the death by these assassins, most of which were former soldiers of Diego de Almagro who were stripped of title and belongings after his death. [19]

Despite the war, the Spaniards did not neglect the colonizing process. Spanish royal authority on these territories was consolidated by the creation of an Audiencia Real, a type of appellate court. In January 1535, Lima was founded, from which the political and administrative institutions were to be organized. In 1542, the Spanish created the Viceroyalty of New Castile, that shortly after would be called Viceroyalty of Peru. Nevertheless, the Viceroyalty of Peru was not organized until the arrival of a later Viceroy Francisco de Toledo in 1572. Toledo ended the indigenous Neo-Inca State in Vilcabamba, executing the Inca Túpac Amaru. He promoted economic development using commercial monopoly and built up the extraction from the silver mines of Potosí, using slavery based on the Inca institution of forced labor for mandatory public service called mita.

The integration of Spanish culture into Peru was carried out not only by Pizarro and his other captains, but also by the many Spanish who also came to Peru to exploit its riches and inhabit its land. These included many different kinds of immigrants such as Spanish merchants, peasants, artisans, and Spanish women. Another element that the Spanish brought with them were African slaves to work alongside captive Incas for use in labor with things such as agriculture and mining for silver. [20] These people all brought with them their own pieces of Spanish culture to integrate into Peruvian society.

The arrival of the Spanish also had an unexpected impact on the land itself, recent research points out that Spanish conquest of the Inca altered Peru's shoreline. [21] Before the Spaniards arrived, inhabitants of the arid northern Peruvian coast clad massive sand dune–like ridges with a -likely- accidental form of “armor”, millions of discarded mollusk shells, which protected the ridges from erosion for nearly 4700 years prior to the Spanish arrival, and produced a vast corrugated landscape that is visible from space. This incidental landscape protection came to a swift end, however, after diseases brought by Spanish colonists decimated the local population and after colonial officials resettled the survivors inland, without humans to create the protective covering, newly formed beach ridges simply eroded and vanished. [22] According to Archaeologist Torben Rick, parts of the northern coast of Peru may look completely natural and pristine, “but if you rewind the clock a couple of millennia, you see that people were actively shaping this land by creating beach ridge systems". [23]

Effects of the conquest on the people of Peru Edit

The long-term effects of the arrival of the Spanish on the population of South America were simply catastrophic. While this was the case for every group of Native-Americans invaded by Europeans during this time period, the Incan population suffered an exceptionally dramatic and rapid decline following contact. It is estimated that parts of the empire, notably the Central Andes, suffered a population decline ratio of 58:1 during the years of 1520–1571. [24]

The single greatest cause of the decimation of native populations was Old World infectious diseases, carried by colonists and conquistadors. As these were new to the natives, they had no acquired immunity and suffered very high rates of death. More died of disease than any army or armed conflict. [25] As the Inca did not have as strong a writing tradition as the Aztec or Maya, it is difficult for historians to estimate population decline or any events after conquest. But, it is sometimes argued, and equally disputed among scholars. that the Inca began to contract these diseases several years before the Spanish appeared in the region, as it was possibly carried to their empire by traders and travelers. The outbreak, argued to be hemorrhagic smallpox, reached the Andes in 1524. While numbers are unavailable, Spanish records indicate that the population was so devastated by disease that they could hardly resist the foreign forces.

Historians differ as to whether the illness of the 1520s was smallpox a minority of scholars claim that the epidemic was due to an indigenous illness called Carrion's disease. In any case, a 1981 study by N. D. Cook the shows that the Andes suffered from three separate population declines during colonization. The first was of 30–50 percent during the first outbreak of smallpox. When a measles outbreak occurred, there was another decline of 25–30 percent. Finally, when smallpox and measles epidemics occurred together, which occurred from 1585 to 1591, a decline of 30–60 percent occurred. Collectively these declines amounted to a decline of 93 percent from the pre-contact population in the Andes region. [26] Mortality was particularly high among children, ensuring that the impact of the epidemics would extend to the next generation. [4]

Beyond the devastation of the local populations by disease, they suffered considerable enslavement, pillaging and destruction from warfare. The Spanish took thousands of women from the local natives to use as servants and concubines. As Pizarro and his men took over portions of South America, they plundered and enslaved countless people. Some local populations entered into vassalage willingly, to defeat the Inca. Native groups such as the Huanca, Cañari, Chanka and Chachapoya fought alongside the Spanish as they opposed Inca rule. The basic policy of the Spanish towards local populations was that voluntary vassalage would yield safety and coexistence, while continued resistance would result in more deaths and destruction. [27]

Another significant effect on the people in South America was the spread of Christianity. As Pizarro and the Spanish subdued the continent and brought it under their control, they forcefully converted many to Christianity, claiming to have educated them in the ways of the "one true religion." [28] [29] With the depopulation of the local populations along with the capitulation of the Inca Empire, the Spanish missionary work after colonization began was able to continue unimpeded. It took just a generation for the entire continent to be under Christian influence. [6]

Peter Shaffer's play The Royal Hunt of the Sun (1964) dramatizes the conquest of the Incas. In the play, Pizarro, Atahualpa, Valverde and other historical figures appear as characters.

The conquest is also used as a starting point for the Matthew Reilly novel Temple, where the siege of Cusco is used. Many historical figures are mentioned, especially Pizarro who is mentioned as the pursuer of the protagonist.

The Inca are featured in the third Campaign in Age of Empires 3, having a Lost City hidden in the Andes. They are also in the Multiplayer, found primarily in the areas making up Chile and Argentina.

The conquest is parodied in Los Simpsons TV series, in the episode "Lost Verizon", written by John Frink. [30]

Pizarro and his fellow conquistadors feature as antagonists in the 1982 animated serial Las misteriosas ciudades de oro.

I wish Your Majesty to understand the motive that moves me to make this statement is the peace of my conscience and because of the guilt I share. For we have destroyed by our evil behaviour such a government as was enjoyed by these natives. They were so free of crime and greed, both men and women, that they could leave gold or silver worth a hundred thousand pesos in their open house. So that when they discovered that we were thieves and men who sought to force their wives and daughters to commit sin with them, they despised us. But now things have come to such a pass in offence of God, owing to the bad example we have set them in all things, that these natives from doing no evil have turned into people who can do no good.. I beg God to pardon me, for I am moved to say this, seeing that I am the last to die of the Conquistadors."

When has it ever happened, either in ancient or modern times, that such amazing exploits have been achieved? Over so many climes, across so many seas, over such distances by land, to subdue the unseen and unknown? Whose deeds can be compared with those of Spain? Not even the ancient Greeks and Romans.

When I set out to write for the people of today and of the future, about the conquest and discovery that our Spaniards made here in Peru, I could not but reflect that I was dealing with the greatest matters one could possibly write about in all of creation as far as secular history goes. Where have men ever seen the things they have seen here? And to think that God should have permitted something so great to remain hidden from the world for so long in history, unknown to men, and then let it be found, discovered and won all in our own time!

The houses are more than two hundred paces in length, and very well built, being surrounded by strong walls, three times the height of a man. The roofs are covered with straw and wood, resting on the walls. The interiors are divided into eight rooms, much better built than any we had seen before. Their walls are of very well cut stones and each lodging is surrounded by its masonry wall with doorways, and has its fountain of water in an open court, conveyed from a distance by pipes, for the supply of the house. In front of the plaza, towards the open country, a stone fortress is connected with it by a staircase leading from the square to the fort. Towards the open country there is another small door, with a narrow staircase, all within the outer wall of the plaza. Above the town, on the mountain side, where the houses commence, there is another fort on a hill, the greater part of which is hewn out of the rock. This is larger than the other, and surrounded by three walls, rising spirally.


Warfare and Weapons

A resilient empire, the Inca Empire maintained what was the most powerful military at that time. The commander in chief of the Inca army was the Sapa Inca. The military was made up of soldiers who came from different ethnic groups, and anyone could be drafted into military service at any time. No part of the empire escaped contribution to the military.

Weapons were mainly arrows, clubs, throwers, spears, maces with heads made from bronze or copper, etc. The massive size of the Inca army also worked to their advantage. The Incas fought several battles, and one of the most remarkable ones is the battle they fought with the Mapuches.


Pizarro & the Fall of the Inca Empire

In 1533 CE the Inca Empire was the largest in the world. It extended across western South America from Quito in the north to Santiago in the south. However, the lack of integration of conquered peoples into that empire, combined with a civil war to claim the Inca throne and a devastating epidemic of European-brought diseases, meant that the Incas were ripe for the taking. Francisco Pizarro arrived in Peru with an astonishingly small force of men whose only interest was treasure. With superior weapons and tactics, and valuable assistance from locals keen to rebel, the Spanish swept away the Incas in little more than a generation. The arrival of the visitors to the New World and consequent collapse of the Inca Empire was the greatest humanitarian disaster to ever befall the Americas.

The Inca Empire

The Incas themselves called their empire Tawantinsuyo (or Tahuantinsuyu) meaning 'Land of the Four Quarters' or 'The Four Parts Together'. Cuzco, the capital, was considered the navel of the world, and radiating out were highways and sacred sighting lines (ceques) to each quarter: Chinchaysuyu (north), Antisuyu (east), Collasuyu (south), and Cuntisuyu (west). Spreading across ancient Ecuador, Peru, northern Chile, Bolivia, upland Argentina, and southern Colombia and stretching 5,500 km (3,400 miles) north to south, a mere 40,000 Incas governed a huge territory with some 10 million subjects speaking over 30 different languages.

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The Incas believed they had a divine right to rule over conquered peoples as in their mythology they were brought into existence at Tiwanaku (Tiahuanaco) by the sun god Inti. As a consequence, they regarded themselves as the chosen few, the 'Children of the Sun', and the Inca ruler was Inti's representative and embodiment on earth. In practical terms, this meant that all speakers of the Inca language Quechua (or Runasimi) were given privileged status, and this noble class then dominated all the important political, religious, and administrative roles within the empire.

The rise of the Inca Empire had been spectacularly quick. Although Cuzco had become a significant centre some time at the beginning of the Late Intermediate Period (1000-1400 CE), the process of regional unification only began from the late 14th century CE and significant conquest in the 15th century CE. The Empire was still young when it was to meet its greatest challenge.

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Pizarro & the Conquistadores

Francisco Pizarro and his partner Diego de Almagro were both in their mid-50s, from humble backgrounds, and neither had won any renown in their native Spain. Adventurers and treasure-seekers, they led a small group of Spanish adventurers eager to find the golden treasures their compatriots had found in the Aztec world of Mexico a decade earlier. Sailing down the Pacific coast from Panama in two small caravel merchant ships, they searched on in Colombia and the Ecuadorian coast but could not find the gold they so desperately sought. This was Pizarro's third such expedition, and it seemed his very last chance for fame and glory.

Then, in 1528 CE, one Bartolomé Ruiz (the expedition's pilot) captured a raft off the coast which was full of treasure. There might, after all, be something worth exploring deeper in South America. Pizarro used the discovery as a means to secure the right from the Spanish king Charles V to be governor of any new territory discovered with the Crown getting its usual one-fifth of any treasure found. With a force of 168 men, which included 138 veterans, 27 cavalry horses, artillery, and one friar, a Father Valverde, Pizarro headed for the Andes.

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In 1531 CE, making slow and careful progress, he reached and conquered Coaque on the Ecuadorian coast and waited for reinforcements. These arrived the following year and swelled the Spanish force to 260 men of which 62 were cavalry. The force moved on down the coast to Tumbes, pillaging as they went and putting the natives to the sword. Moving on again they began to see the tell-tale signs of a prosperous civilization – storehouses and well-built roads. They formed a new settlement at San Miguel (modern Piura), and by the end of the year 1532 CE Pizarro was ready to make first contact with the rulers of what seemed a huge and wealthy empire.

Trouble in the Empire

When the foreign invaders arrived in Peru the Incas were already beset by some serious internal problems. As we have seen, their massive empire was a politically fragile and loose integration of conquered states whose subservience came from Inca military dominance and the taking of hostages - both of important persons and important religious artefacts - to ensure a continued, if uneasy, compliance to Cuzco's rule. Unpopular taxes were extracted in the form of goods or service (military and general labour), and many communities were forcibly resettled to other parts of the empire or had to welcome new communities of people more loyal to their overlords.

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The Incas also imposed their religion on conquered peoples, even if they allowed the continued worship of some gods provided they were given a lesser status to Inti. The Incas even imposed their own art across the empire as a way to visually impress exactly who was the ruling class. There were some benefits to Inca rule – a more regulated food supply, better roads and communications, the possibility of Inca military protection, and occasional state-sponsored feasts. All in all, though, the lot of a conquered area was such that, in many cases, when a rival power threatened Inca rule, loyalty to preserve the empire was somewhat lacking. Some areas, especially in the northern territories were constantly in rebellion, and an ongoing war in Ecuador necessitated the establishment of a second Inca capital at Quito.

Perhaps more significantly than this unrest, when Pizarro arrived on the scene the Incas were fighting amongst themselves. On the death of the Inca ruler Wayna Qhapaq in 1528 CE, two of his sons, Waskar and Atahualpa, battled in a damaging six-year civil war for control of their father's empire. Atahualpa finally won but the empire was still beset by factions yet to be fully reconciled to his victory.

Finally, if all those factors were not enough to give the Spanish a serious advantage, the Incas were at that time hit by an epidemic of European diseases, such as smallpox, which had spread from central America even faster than the European invaders themselves. Such a disease killed Wayna Qhapaq in 1528 CE and in some places a staggering 65-90% of the population would die from this invisible enemy.

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Pizarro Meets Atahualpa

On Friday, 15th of November, 1532 CE, the Spaniards approached the Inca town of Cajamarca in the highlands of Peru. Pizarro sent word that he wished to meet the Inca king, there enjoying the local springs and basking in his recent victory over Waskar. Atahualpa agreed to finally meet the much-rumoured bearded white men who were known to have been fighting their way from the coast for some time. Confidently surrounded by his 80,000 strong army Atahualpa seems not to have seen any threat from such a small enemy force, and he made Pizarro wait until the next day.

The first formal meeting between Pizarro and Atahualpa involved a few speeches, a drink together while they watched some Spanish horsemanship, and not much else. Both sides went away planning to capture or kill the other party at the first available opportunity. The very next day Pizarro, using the conveniently labyrinth-like architecture of the Inca town to his advantage, set his men in ambush to await Atahualpa's arrival in the main square. When the royal troop arrived, Pizarro fired his small canons, and then his men, wearing armour, attacked on horseback. In the ensuing battle, where firearms were mismatched against spears, arrows, slings, and clubs, 7,000 Incas were killed against zero Spanish losses. Atahualpa was hit a blow on the head and captured alive.

Atahualpa's Ransom & Death

Either held for ransom by Pizarro or even offering a ransom himself, Atahualpa's safe return to his people was promised if a room measuring 6.2 x 4.8 metres were filled with all the treasures the Incas could provide up to a height of 2.5 m. This was done, and the chamber was piled high with gold objects from jewellery to idols. The room was then filled twice again with silver objects. The whole task took eight months, and the value today of the accumulated treasures would have been well over $50 million. Meanwhile, Atahualpa continued to run his empire from captivity, and Pizarro sent exploratory expeditions to Cuzco and Pachacamac while he awaited reinforcements from Panama, enticed by sending a quantity of gold to hint at the wealth on offer. Then, having got his ransom, Pizarro summarily tried and executed Atahualpa anyway, on the 26th of July, 1533 CE. The Inca king was originally sentenced to death by burning at the stake, but after the monarch agreed to be baptised, this was commuted to death by strangulation.

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Some of Pizarro's men thought this was the worst possible response, and Pizarro received criticism from the Spanish king for treating a foreign sovereign so shabbily, but the wily Spanish leader had seen just how subservient the Incas were to their king, even when he was held captive by the enemy. As a living god, Pizarro perhaps knew that only the king's death could bring about the total defeat of the Incas. Indeed, even in death, the Inca king exerted an influence over his people for the severed head of Atahualpa gave birth to the enduring Inkarri legend. For the Incas believed that one day the head would grow a new body and their ruler would return, defeat the Spanish, and restore the natural order of things. Crucially, the period of Atahualpa's captivity had shown the Spanish that there were deep factions in the Inca Empire and these could be exploited to their own advantage.

The Fall of Cuzco

Having cut off the snake's head, the Spanish then set about conquering Cuzco with its vast golden treasures which were reported by Hernando Pizarro following his reconnaissance expedition there. After that, they could deal with the rest of the empire. The first battle was with troops loyal to Atahualpa near Hatun Xauxa, but the Spaniards were helped by the local population delighted to see the back of the Incas. The Spaniards were given supplies from the local Inca storehouses, and Pizarro established his new capital there. Local assistance and the plundering of the Inca storehouses would become a familiar pattern which aided Pizarro for the remainder of his conquest.

The invaders next defeated an army in retreat at Vilcaswaman but did not have everything their own way and even suffered a military defeat when an advance force was attacked by surprise on their way to Cuzco. The next day the Old World visitors resumed their unstoppable march, though, and swept all before them. A brief resistance at Cuzco was overcome, and the city fell into Pizarro's hands with a whimper on 15th of November, 1533 CE. The treasures of the city and the golden wonders of the Coricancha temple were ruthlessly stripped and melted down.

Pizarro's first attempt to install a puppet ruler - Thupa Wallpa, the younger brother of Waskar - failed to restore any sort of political order, and he soon died of illness. A second puppet ruler was installed – Manqo Inka, another son of Wayna Qhapaq. While he ensured the state did not collapse from within, Pizarro and his men left to pacify the rest of the empire and see what other treasures they could find.

Conquering the Empire

The Spanish were severely tested in the northern territories, where armies led by Ruminawi and Quizquiz held out, but these too capitulated from internal strife and their leaders were killed. The Europeans' relentless conquest could not be answered. In this, they were greatly helped by the Inca mode of warfare which was highly ritualised. Such tactics as deceit, ambush, and subterfuge were unknown to them in warfare, as were changing tactics mid-battle and seizing opportunities of weakness in the enemy as they arose. In addition, Inca warriors were highly dependent on their officers, and if these conspicuous individuals fell in battle, a whole army could quickly collapse in panicked retreat. These factors and the superior weaponry of the Europeans meant the Incas had very little chance of defending a huge empire already difficult to manage. The Incas did quickly learn to fight back and deal with cavalry, for example by flooding areas under attack or fighting on rough terrain, but their spears, slings, and clubs could not match bullets, crossbows, swords, and steel armour. The Spaniards also had nearly half the population of the old empire fighting for them as old rivalries and factions re-emerged.

The Spanish soon found out that the vast geographical spread of their new empire and its inherent difficulties in communication and control (even if their predecessors had built an excellent road system) meant that they faced the same management problems as the Incas. Rebellions and defections spread all over, and even Manqo Inka rebelled and formed his own army to try and win real power for himself. Cuzco and the new Spanish stronghold of Cuidad de Los Reyes (Lima) were besieged by two huge Inca armies, but the Spaniards held out until the attackers had to retreat. The Inca armies were largely composed of farmers, and they could not abandon their harvest without starving their communities. The siege was raised again the next year, but once more the Spanish resisted, and when they killed the army leaders in a deliberately targeted attack, resistance to the new order ebbed away. Manqo Inka was forced to flee south where he set up an Inca enclave at Vilcabamba. He and his successors would resist for another four decades. Finally, in 1572 CE, a Spanish force led by Viceroy Toledo captured the Inca king Thupa Amaru, took him back to Cuzco, and executed him. The last Inca ruler was gone and with him any hope of restoring their once great empire.

Conclusión

Atahualpa, following victory in the war with his brother, had killed historians and destroyed the Inca quipu records in what was intended to be a total renewal, what the Incas called a pachakuti or 'turning over of time and space', an epoch-changing event which the Incas believed periodically occurred through the ages. How ironic then, that Atahualpa was to suffer a pachakuti himself and the new rulers would similarly loot, burn, and destroy every vestige of Andean culture they could find. The arrival of the Old World into the New turned it upside down. Nothing would ever be the same again.

The Spanish, after decades of their own internal problems, which included the murder of Pizarro, eventually established a stable colonial government in 1554 CE. For the Andean people, their way of life, which had stretched back millennia despite the Inca interruption, would be challenged again by the new epoch. These were the lucky ones, though, as by 1570 CE 50% of the pre-Columbian Andean population had been wiped out. For those ordinary people who survived the ravages of war and disease, there was to be no respite from a rapacious overlord once again eager to steal their wealth and impose on them a foreign religion.


Ver el vídeo: LA CAÍDA DEL IMPERIO INCA (Octubre 2021).