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Conferencia de Yalta: definición, fecha y Segunda Guerra Mundial

Conferencia de Yalta: definición, fecha y Segunda Guerra Mundial

La Conferencia de Yalta fue una reunión de tres aliados de la Segunda Guerra Mundial: el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, el primer ministro británico Winston Churchill y el primer ministro soviético Joseph Stalin. El trío se reunió en febrero de 1945 en la ciudad turística de Yalta, ubicada a lo largo de la costa del Mar Negro en la península de Crimea. Los líderes de los “Tres Grandes” aliados discutieron el destino de posguerra de la derrotada Alemania y el resto de Europa, los términos de la entrada soviética en la guerra en curso en el Pacífico contra Japón y la formación y operación de las nuevas Naciones Unidas.

Conferencia de Teherán

Antes de la Conferencia de Yalta, los tres líderes se reunieron en noviembre de 1943 en Teherán, Irán, donde coordinaron la siguiente fase de la guerra contra las potencias del Eje en Europa y el Pacífico.

En la Conferencia de Teherán, Estados Unidos y Gran Bretaña se comprometieron a lanzar una invasión del norte de Francia a mediados de 1944, abriendo otro frente de guerra contra la Alemania nazi. Mientras tanto, Stalin había acordado en principio unirse a la guerra contra Japón en el Pacífico después de que Alemania fuera derrotada.

En febrero de 1945, cuando Roosevelt, Churchill y Stalin se reunieron de nuevo en Yalta, se vislumbraba una victoria aliada en Europa. Habiendo liberado a Francia y Bélgica de la ocupación nazi, los aliados ahora amenazaban la frontera alemana; al este, las tropas soviéticas habían hecho retroceder a los alemanes en Polonia, Bulgaria y Rumania y se habían acercado a 40 millas de Berlín. Esto puso a Stalin en una clara ventaja durante la reunión en el balneario del Mar Negro, un lugar que él mismo había propuesto después de insistir en que sus médicos le habían prohibido viajar largas distancias.

Guerra pacífica

Mientras la guerra en Europa estaba llegando a su fin, Roosevelt sabía que Estados Unidos todavía enfrentaba una lucha prolongada contra Japón en la Guerra del Pacífico y quería confirmar el apoyo soviético en un esfuerzo por limitar la duración y las bajas sufridas en ese conflicto. En Yalta, Stalin acordó que las fuerzas soviéticas se unirían a los aliados en la guerra contra Japón dentro de "dos o tres meses" después de la rendición de Alemania.

A cambio de su apoyo en la Guerra del Pacífico, los otros Aliados acordaron, la Unión Soviética obtendría el control del territorio japonés que había perdido en la Guerra Ruso-Japonesa de 1904-05, incluyendo el sur de Sakhalin (Karafuto) y las Islas Kuriles. Stalin también exigió que Estados Unidos otorgue el reconocimiento diplomático de la independencia de Mongolia de China; la República Popular de Mongolia, fundada en 1924, era un satélite soviético.

División de Alemania

En Yalta, los Tres Grandes acordaron que después de la rendición incondicional de Alemania, se dividiría en cuatro zonas de ocupación de la posguerra, controladas por las fuerzas militares estadounidenses, británicas, francesas y soviéticas. La ciudad de Berlín también se dividiría en zonas de ocupación similares. El líder de Francia, Charles de Gaulle, no fue invitado a la Conferencia de Yalta, y Stalin acordó incluir a Francia en el gobierno de Alemania de posguerra solo si la zona de ocupación de Francia se tomaba de las zonas de Estados Unidos y Gran Bretaña.

Los líderes aliados también determinaron que Alemania debería ser completamente desmilitarizada y "desnazificada", y que asumiría alguna responsabilidad por las reparaciones de posguerra, pero no la única responsabilidad.

Polonia y Europa del Este

Stalin adoptó una línea dura sobre la cuestión de Polonia, señalando que en tres décadas, Alemania había utilizado dos veces a la nación como un corredor a través del cual invadir Rusia. Declaró que la Unión Soviética no devolvería el territorio de Polonia que se había anexado en 1939 y no cumpliría con las demandas del gobierno polaco en el exilio con sede en Londres.

Stalin accedió a permitir que representantes de otros partidos políticos polacos se unieran al gobierno provisional dominado por los comunistas instalado en Polonia y sancionar elecciones libres allí, uno de los objetivos clave de Churchill.

Además, los soviéticos prometieron permitir elecciones libres en todos los territorios de Europa del Este liberados de la ocupación nazi, incluidos Checoslovaquia, Hungría, Rumania y Bulgaria. A cambio, Estados Unidos y Gran Bretaña acordaron que los futuros gobiernos de las naciones de Europa del Este limítrofes con la Unión Soviética deberían ser "amistosos" con el régimen soviético, satisfaciendo el deseo de Stalin de una zona de influencia para proporcionar un amortiguador contra futuros conflictos en Europa.

Naciones Unidas

En Yalta, Stalin aceptó la participación soviética en las Naciones Unidas, la organización internacional de mantenimiento de la paz que Roosevelt y Churchill habían acordado formar en 1941 como parte de la Carta del Atlántico. Asumió este compromiso después de que los tres líderes hubieran acordado un plan por el cual todos los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la organización tendrían poder de veto.

Habiendo discutido estos temas clave, los Tres Grandes acordaron reunirse nuevamente después de la rendición de Alemania, con el fin de finalizar las fronteras de la Europa de la posguerra y otras cuestiones pendientes.

"No hay duda de que la marea de amistad anglo-soviético-estadounidense había alcanzado un nuevo nivel", escribió James Byrnes, quien acompañó a Roosevelt a Yalta, en sus memorias. Aunque Roosevelt y Churchill también consideraron que la Conferencia de Yalta era una indicación de que su cooperación con los soviéticos en tiempos de guerra continuaría en tiempos de paz, esas esperanzas optimistas resultarían de corta duración.

Impacto de la Conferencia de Yalta

En marzo de 1945, quedó claro que Stalin no tenía intención de cumplir sus promesas con respecto a la libertad política en Polonia. En cambio, las tropas soviéticas ayudaron a aplastar cualquier oposición al gobierno provisional con sede en Lublin, Polonia. Cuando las elecciones finalmente se llevaron a cabo en 1947, como era de esperar solidificaron a Polonia como uno de los primeros estados satélites soviéticos en Europa del Este.

Muchos estadounidenses criticaron a Roosevelt, que estuvo gravemente enfermo durante la Conferencia de Yalta y murió solo dos meses después, en abril de 1945, por las concesiones que hizo en Yalta con respecto a la influencia soviética en Europa del Este y el Noreste de Asia. El presidente Harry Truman, sucesor de Roosevelt, sospecharía mucho más de Stalin en julio, cuando los líderes de las tres grandes potencias aliadas se reunieron nuevamente en la Conferencia de Potsdam en Alemania para discutir las condiciones finales para poner fin a la Segunda Guerra Mundial en Europa.

Pero con sus tropas ocupando gran parte de Alemania y Europa del Este, Stalin pudo ratificar efectivamente las concesiones que ganó en Yalta, presionando su ventaja sobre Truman y Churchill (quien fue reemplazado a mitad de la conferencia por el primer ministro Clement Atlee). En marzo de 1946, apenas un año después de la Conferencia de Yalta, Churchill pronunció su famoso discurso declarando que un "telón de acero" había caído en Europa del Este, señalando el final definitivo de la cooperación entre la Unión Soviética y sus aliados occidentales, y el comienzo de la Guerra Fría.

Fuentes

La Conferencia de Yalta 1945. Oficina del Historiador, Departamento de Estado de Estados Unidos.
Terry Charman, "Cómo Churchill, Roosevelt y Stalin planearon poner fin a la Segunda Guerra Mundial". Imperial War Museums, 12 de enero de 2018.
El fin de la Segunda Guerra Mundial y la División de Europa. Centro de Estudios Europeos, Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.


Planificación del camino a seguir para Alemania

Cuando se debatió la cuestión alemana, los asistentes a la conferencia acordaron dividirla, así como la ciudad de Berlín, en tres partes, una para cada uno de los Aliados. Roosevelt y Churchill querían crear una cuarta zona para Francia, pero Stalin argumenta que él estaría de acuerdo si el territorio se tomara de las zonas británica y estadounidense. Después de que se resolvió ese problema, acordaron que Alemania tendría que ser desmilitarizada y desnazificada.


Conferencia de Yalta

La Conferencia de Yalta de febrero de 1945 tuvo lugar en Crimea. Yalta es una ciudad antigua a orillas del Mar Negro. Esta conferencia de guerra es donde los Tres Grandes, Franklin D. Roosevelt, Winston Churchill y Joseph Stalin emitieron el Acuerdo de Yalta, su Declaración sobre la Europa Liberada. La conferencia de Yalta intentó abordar el destino de la Europa de la posguerra. específicamente las fronteras de Polonia, donde la guerra comenzó seis años antes, y el destino de Japón, cuya tenacidad continua mantuvo a Estados Unidos en guerra después de la caída de Alemania. Otro problema desconcertante, la partición de Alemania y Berlín, fue un tema importante sobre la mesa. De gran importancia para FDR fue la creación de las Naciones Unidas. Las decisiones tomadas en Yalta definieron literalmente gran parte del mundo moderno, política, militar y económicamente, y anunciaron la Guerra Fría.

El 11 de septiembre de 1939, solo unos días después de que Hitler desencadenara la Segunda Guerra Mundial al desatar al ejército alemán en Polonia, el presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, escribió un breve pero importante mensaje al Primer Lord del Almirantazgo de Gran Bretaña, Winston Churchill. FDR escribió a Churchill porque estaba buscando información sobre la guerra en Europa y quería recopilarla de manera informal, tranquila y a nivel personal. Este fue el comienzo de una relación única entre los dos líderes más importantes del Mundo Libre, y sentó un precedente repetido por varios presidentes estadounidenses y líderes británicos sucesivos. El 10 de mayo de 1940, el mismo día en que el ejército alemán finalmente lanzó su tan esperado ataque contra los Países Bajos y Francia, Churchill se convirtió en primer ministro de Gran Bretaña.

Durante el transcurso de la guerra, los dos hombres intercambiaron miles de mensajes, llamadas telefónicas e intercambios indirectos con terceros. También se reunieron en persona nueve veces, incluidas las dos famosas reuniones con el primer ministro soviético Stalin en Teherán y Yalta, creando & # 34Summit Diplomacy & # 34. La novena y última reunión tuvo lugar en Yalta. FDR murió seis semanas después.

La diplomacia de la cumbre fue un nuevo tipo de acuerdo internacional cuyas raíces se encuentran en el Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, formado en 1893. En ese momento, el Estado Mayor Conjunto comprendía a los jefes militares del Ejército y la Armada. La firma de la & # 34Anglo-American Alliance & # 34 (diciembre de 1941), inauguró la creación de los Jefes de Estado Mayor Combinados, un comando militar conjunto británico y estadounidense con autoridad sobre todas las operaciones angloamericanas. La comunicación y cooperación entre FDR y Churchill culminó con la creación de la Carta del Atlántico, que delineó el marco básico de las futuras organizaciones de la OTAN y de las Naciones Unidas.

Alianza Angloamericana. Este acuerdo se firmó unos tres meses después de que el Congreso de los Estados Unidos declarara la guerra a Japón y sentó las bases para la declaración de guerra estadounidense en los países restantes del Eje. Fue firmado en Washington el 23 de febrero de 1942 por Sumner Welles, secretario de estado interino, y el vizconde de Halifax, embajador británico. La esencia de este acuerdo posterior a Pearl Harbor fue el reconocimiento público de Roosevelt de los estrechos vínculos de Estados Unidos con Gran Bretaña y Churchill. Esencialmente una formalidad, el acuerdo notificó a los aislacionistas en el Congreso que Estados Unidos ya no podía permanecer inmune a la política y las guerras en continentes distantes.

El acuerdo, en parte, estipula

& # 34. Considerando que el Presidente de los Estados Unidos de América ha determinado, de conformidad con la Ley del Congreso de 11 de marzo de 1941, que la defensa del Reino Unido contra la agresión es vital para la defensa de los Estados Unidos de América

& # 34Y mientras que Estados Unidos de América ha extendido y continúa extendiendo al Reino Unido la ayuda para resistir la agresión

& # 34Y considerando que los Gobiernos de los Estados Unidos de América y el Reino Unido están mutuamente deseosos de concluir ahora un acuerdo preliminar con respecto a la provisión de ayuda de defensa y con respecto a ciertas consideraciones que se tendrán en cuenta al determinar dichos términos y condiciones y la celebración de dicho acuerdo ha sido en todos los aspectos debidamente autorizado, y todos los actos, condiciones y formalidades que pueda haber sido necesario realizar, cumplir o ejecutar antes de la celebración de dicho acuerdo de conformidad con las leyes de los Estados Unidos de América o el Reino Unido se han realizado, cumplido o ejecutado según sea necesario ".

Ley de préstamo y arrendamiento. El acuerdo fue seguido semanas más tarde por la Ley de Préstamo y Arrendamiento, que estipulaba que el presidente podía autorizar el envío de armas, alimentos o equipos a cualquier país cuya lucha contra el Eje ayudara a la defensa de Estados Unidos. Al adaptar la producción industrial estadounidense a las demandas de la guerra, Lend-Lease eliminó virtualmente cualquier apariencia de neutralidad estadounidense. Yalta: decisiones que alteran el mundo La conferencia de Yalta produjo decisiones que fueron decididamente las más importantes del siglo XX, quizás de la historia moderna. Roosevelt, Churchill y Stalin dividieron gran parte del mundo moderno y pusieron en marcha la creación de la fundación del primer gobierno del mundo real del mundo, las Naciones Unidas. El establecimiento del orden en Europa y la reconstrucción de la vida económica nacional bajo el Plan Marshall se lograron mediante procesos que permitieron a los pueblos liberados destruir los últimos vestigios del fascismo y crear instituciones democráticas de su propia elección. Este es un principio de la Carta del Atlántico: el derecho de todas las personas a elegir la forma de gobierno bajo la cual vivirán: la restauración de los derechos soberanos y el autogobierno de aquellos pueblos que han sido privados de ellos por la fuerza por las naciones agresoras.


Contenido

Tolstoi describe los diversos grupos de más de cinco millones de rusos que habían caído en manos alemanas. Estos incluyen prisioneros de guerra, trabajadores forzados (Ostarbeiter), colaboradores, refugiados, emigrados y anticomunistas. Las condiciones en Alemania para los prisioneros soviéticos eran espantosas y su tasa de mortalidad era alta, lo que hacía atractivo para muchos unirse a los trabajadores, las tropas auxiliares rusas o el Ejército de Liberación de Rusia (ROA). La situación de los soldados rusos se complicó por la postura del gobierno soviético que rechazó los esfuerzos de la Cruz Roja Internacional para intervenir y consideró a cualquiera que se hubiera rendido al enemigo como un traidor. La conferencia de Moscú de 1944 y el acuerdo de Yalta sentaron las bases para la participación de los gobiernos británico y estadounidense en el apoyo al programa de repatriación del gobierno soviético. Tolstoi fue especialmente crítico con el papel de Anthony Eden en tratar de apaciguar a los soviéticos.

En su libro, Tolstoi describe el destino de varios grupos:

  • Los rusos al servicio de los alemanes que fueron capturados en el norte de África, Italia y Francia después del desembarco de Normandía consistían generalmente en contingentes de trabajos forzados o, después de Normandía, también en rusos que luchaban en el contexto del ejército alemán. El proceso de repatriación resultó en su ejecución o transporte a campos de trabajo, como Vorkuta. [1] del Don, Kuban y Terek, y varios grupos del Cáucaso habían resistido a los soviéticos durante la Guerra Civil Rusa, habían sido perseguidos bajo Joseph Stalin, y cuando las tropas alemanas llegaron en 1942 esperaban poder reanudar su lucha con la ayuda alemana. Durante la retirada alemana se trasladaron hacia el oeste con sus familias y terminaron al final de la guerra en Carintia y cerca de Lienz, en Austria. Sus líderes incluyeron AtamanPavlov (ru, murió en 1944), Peter Krasnov, Vyacheslav Naumenko, Timofey Domanov, Sultan Kelech Ghirey y Andrei Shkuro. Estos grupos, estimados en unas 35.000 personas, se rindieron a los británicos a principios de mayo de 1945, quienes entregaron a todos los cosacos y caucásicos (incluso si no eran ciudadanos soviéticos) a la NKVD soviética en cuatro semanas. Muchos cosacos fueron ejecutados en Judenburg y el resto enviado al este. [2]
  • El XV Cuerpo de Caballería cosaca de las SS comandado por Helmuth von Pannwitz se rindió a los británicos cerca de Volkermarkt, en Austria, el 10 de mayo de 1945. A fines de mayo, se entregaron 17.702 soldados, incluidos sus oficiales alemanes, y algunas mujeres y niños. a la NKVD soviética en Judenburg. [3]
  • El Ejército de Liberación de Rusia se encontró al final de la Segunda Guerra Mundial cerca de Praga. Una parte ayudó a liberar la ciudad de la ocupación alemana, solo para luchar junto a las tropas alemanas días después para escapar de la captura del Ejército Rojo. Muchos, sin embargo, se rindieron al Ejército Rojo, otros fueron perseguidos y algunos escaparon a los estadounidenses cerca de Pilsen, solo para ser entregados a los soviéticos. Vlasov, su comandante, fue arrestado por los estadounidenses y también repatriado. Los aguardaban campos de ejecución, tortura y trabajos forzados. [4]
  • La 162.a División Turcomana se había formado con hombres del Cáucaso y de tierras turcas más al este, y luchó en Italia, su cuerpo principal se rindió cerca de Padua en mayo de 1945. Fueron enviados a un campo de prisioneros de guerra cerca de Taranto y enviados a Odessa. Recibieron penas de 20 años de trabajos forzados.
  • Con la rendición de Alemania el 8 de mayo de 1945, se liberó a un gran número de rusos, incluidos prisioneros de guerra, hiwis (voluntarios en el ejército) y trabajadores esclavos (Ostarbeiter). Aquellos en áreas bajo control soviético pasaron directamente a posesión soviética. Aquellos en áreas controladas por los aliados occidentales debían ser repatriados. Para el 4 de julio de 1945, SHAEF había transferido a más de 1,5 millones de rusos como personas desplazadas (DP) a la Zona de Ocupación Soviética. [5] fue el último proceso de repatriación que tuvo lugar en Italia entre el 14 de agosto de 1946 y el 8 y 9 de mayo de 1947. [6]

Si bien Tolstoi analiza principalmente la reacción de los británicos y estadounidenses a las solicitudes soviéticas de repatriación, también describe las acciones de otros gobiernos. Se aprobaron programas de repatriación en Bélgica, Finlandia, Francia, Holanda, Noruega, Suecia y Suiza. El único país que se sabe que se ha resistido a las solicitudes de obligar a los rusos a repatriarse fue Liechtenstein. [7] Discute las razones por las que los gobiernos participaron voluntariamente en el programa de repatriación, incluso cuando era obvio que muchos rusos no deseaban regresar y que el destino de los repatriados era la muerte, la tortura o el trabajo forzoso. Un problema para los aliados occidentales era la reciprocidad, a saber, la preocupación por sus prisioneros que habían caído en manos soviéticas. Si bien Tolstoi tuvo acceso a documentos británicos que se abrieron 30 años después de la Segunda Guerra Mundial, indica que los documentos soviéticos permanecieron sellados. Generalmente, por su parte, agentes de la NKVD o SMERSH realizaban el manejo de los repatriados. Sin embargo, Tolstoi también obtuvo información de sobrevivientes y desertores. Según su estimación, basada en datos de un ex oficial de la NKVD, un total de 5,5 millones de rusos fueron repatriados de áreas anteriormente ocupadas de estos 20% recibieron una sentencia de muerte o una sentencia de 25 años en un campo de trabajo, 15-20% recibieron sentencias de 5 a 10 años, el 10% fueron exiliados durante 6 años o más, el 15% trabajó como reclutas en áreas asignadas y no se les permitió regresar a casa posteriormente, y al 15-20% se les permitió regresar a casa pero permanecieron en el ostracismo. [8] El resto fue "desperdicio", es decir, personas que murieron en tránsito, se perdieron o escaparon.

Tolstoi estima que, en total, se repatriaron dos o más millones de ciudadanos soviéticos. [9] Los esfuerzos de repatriación fueron seguidos con más fervor por los británicos, mientras que las fuerzas estadounidenses se mostraron conciliadoras con las demandas soviéticas, pero Tolstoi notó una creciente renuencia. Si bien el gobierno soviético también intentó "repatriar" a la gente de los países que conquistó en 1939 y después, los aliados occidentales se resistieron a devolver posiblemente a millones de personas de Besarabia, Estonia, Letonia, Lituania y Polonia.

En la edición estadounidense que apareció después de la británica, Tolstoi agregó una posdata que indica algunas respuestas iniciales al libro y agregó algunas notas adicionales. Tolstoi siguió sus investigaciones con La guerra secreta de Stalin (1981) y El ministro y las masacres (1986). En estos libros trata más el tema de que en mayo de 1945 las fuerzas británicas en Carintia entregaron emigrados de Rusia que no eran ciudadanos soviéticos y, en este último, narra también la liberación británica de los eslovenos y croatas anticomunistas a Josip Broz. Gobierno yugoslavo de Tito. El último de los tres libros fue particularmente controvertido y dio lugar a una demanda por difamación en 1989 en la que Lord Aldington prevaleció contra la acusación de Tolstoi de que era un "criminal de guerra".

Alistair Horne, biógrafo de Macmillan, describe Víctimas de Yalta como "un libro honorable y profundamente perturbador que no tiraba golpes", pero era muy crítico con los libros de seguimiento de Tolstoi, argumentando que su creciente estridencia y tendencia a tergiversar la evidencia para encajar en una teoría preconcebida efectivamente los vicia como obras serias de historia. Horne también señala que Macmillan, entonces de 90 años, sintió que era demasiado mayor para iniciar una demanda para defenderse. El juicio final de Horne es esa nueva evidencia, descubierta después de la publicación de Víctimas de Yalta, prueba que la noción de conspiración de Tolstoi no solo fue equivocada, sino totalmente equivocada. [10]


Conferencia de Yalta de 1945

(Conferencia de Crimea), una conferencia de los jefes de gobierno de las tres potencias aliadas durante la Segunda Guerra Mundial: JV Stalin, presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo y rsquos de la URSS FD Roosevelt, presidente de los EE. UU. Y W. Churchill, primer ministro de Gran Bretaña. También participaron los cancilleres, los jefes de gabinete y otros asesores.

La conferencia se celebró en Yalta del 4 al 11 de febrero, en un período en el que el ejército soviético se había abierto camino en territorio alemán y la guerra había entrado en su etapa final. En la Conferencia de Yalta se coordinaron los planes militares de las grandes potencias para lograr la derrota total de la Alemania nazi, se definió la relación de las potencias con Alemania después de su rendición incondicional y se establecieron los principios básicos de política relacionados con la organización del mundo de posguerra. adelante.

Se decidió que, después de que la resistencia armada alemana hubiera sido completamente aplastada, las fuerzas armadas de la URSS, EE. UU. Y Gran Bretaña ocuparían Alemania, además, las fuerzas de cada una de las potencias ocuparían una determinada parte (zona) de Alemania. Se establecería una administración aliada coordinada en Alemania, y se establecería la supervisión de control, a cargo de un organismo de control especialmente creado que consistía en los comandantes en jefe de las tres potencias, con sede en Berlín. Además, se acordó que se invitaría a Francia a hacerse cargo de una zona de ocupación y ser el cuarto miembro del organismo de control. La regulación específica de la cuestión de las zonas de ocupación en Alemania ya había sido acordada antes de la Conferencia de Yalta, en una reunión de la Comisión Consultiva Europea, y registrada el 12 de septiembre de 1944, en acuerdos protocolarios entre los gobiernos de la URSS. Estados Unidos y el Reino Unido en relación con las zonas de ocupación de Alemania y la administración de & ldquoGreater Berlin & rdquo

Los participantes de la Conferencia de Yalta declararon que su firme objetivo era la aniquilación del militarismo y el nazismo alemanes, así como el establecimiento de una garantía de que "Alemania nunca más podrá destruir la paz del mundo". Se comprometieron a "desarmar y disolver todos". las fuerzas armadas alemanas disuelven para siempre el estado mayor alemán y quitan o destruyen todo el equipo militar alemán, para eliminar o controlar toda la industria alemana que podría utilizarse para la producción militar, y para llevar a todos los criminales de guerra a una situación justa y rápida. castigar y borrar de la faz de la tierra el Partido Nazi, las leyes, organizaciones e instituciones nazis, eliminar todas las influencias nazis y militaristas de los cargos públicos y de la vida cultural y económica del pueblo alemán. & rdquo

El comunicado de la Conferencia de Yalta enfatizó que después de que el nazismo y el militarismo hubieran sido desarraigados, el pueblo alemán podría ocupar un lugar digno en la comunidad de naciones. Se intercambiaron opiniones sobre la cuestión de los pagos de reparaciones de Alemania.

La Conferencia de Yalta adoptó una resolución sobre la cuestión de la creación de una organización internacional general. Los participantes de la conferencia decidieron que el 25 de abril de 1945, en San Francisco (Estados Unidos), se convocaría una conferencia para preparar el texto final de la Carta de las Naciones Unidas. Se estipuló que la base de la actividad de la ONU en la resolución de cuestiones cardinales de preservación de la paz sería el principio fundamental de unanimidad entre las grandes potencias y los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.

La Conferencia de Yalta adoptó la Declaración sobre la Europa Liberada, en la que las potencias aliadas manifestaron su intención de coordinar sus acciones para resolver los problemas políticos y económicos de la Europa liberada. La declaración decía: "El establecimiento del orden en Europa y la reconstrucción de la vida económica nacional deben lograrse mediante procesos que permitan a los pueblos liberados destruir los últimos vestigios del nazismo y el fascismo y crear instituciones democráticas de su propia elección".

Con respecto a la cuestión polaca, el comunicado de la Conferencia de Yalta expresó el "deseo común de ver el establecimiento de una Polonia fuerte, libre, independiente y democrática". Se llegó a un acuerdo sobre la creación de un gobierno polaco de base amplia, incluidos los líderes democráticos de Polonia. Polonia misma, así como polacos del extranjero. Se decidió que la frontera soviético-polaca debería extenderse a lo largo de la Línea Curzon, con variaciones en ciertas regiones extendiéndose 5 & ndash8 km a favor de Polonia & rsquos, y que Polonia adquiriría un territorio sustancial en el norte y el oeste.

Con respecto a Yugoslavia, la Conferencia de Yalta adoptó una serie de recomendaciones sobre la formación de un gobierno unido provisional y la creación de un parlamento temporal, basado en la Asamblea Antifascista de Liberación Nacional.

La Conferencia de Yalta adoptó el Acuerdo entre las tres grandes potencias sobre cuestiones del Lejano Oriente, que preveía la entrada de la Unión Soviética en la guerra contra Japón en los dos o tres meses posteriores a la rendición de Alemania y la conclusión de la guerra en Europa. El acuerdo especificaba que al final de la guerra y rsquos la parte sur de la isla Sakhalin sería devuelta a la URSS junto con todas las islas adyacentes y que las islas Kuriles también serían transferidas a la URSS.

La Conferencia de Yalta también consideró la cuestión de la creación de un mecanismo permanente para consultas periódicas entre los ministros de Relaciones Exteriores de las tres potencias.

En el comunicado de la Conferencia de Yalta, las tres potencias aliadas expresaron su “determinación de mantener y fortalecer en la paz venidera esa unidad de propósito y acción que ha hecho posible y segura la victoria de las Naciones Unidas en esta guerra”.

Muchas resoluciones de la Conferencia de Yalta, así como otros acuerdos conjuntos hechos por las potencias aliadas durante la guerra y en su conclusión, no se llevaron a cabo durante los años de la posguerra. Esto fue culpa de las potencias occidentales, que incitaron una "guerra fría" contra los países socialistas e intentaron revivir el militarismo y el revanchismo de Alemania Occidental.


Conferencia de Yalta

La Conferencia de Yalta se celebró del 4 al 11 de febrero de 1945, cerca del final de Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Primer ministro británico Winston Churchill (1874-1965), primer ministro soviético Joseph Stalin (1878-1953) y presidente de EE. UU. Franklin D. Roosevelt (1882-1945 sirvió en 1933-1945) se reunió en Yalta en la península de Crimea en la Unión Soviética. Como líderes de la Aliado poderes, se reunieron para discutir los detalles políticos de la rendición esperada de Alemania y el mundo de la posguerra.

La conferencia de Yalta marcó el punto culminante de la cooperación entre los líderes aliados. Sin embargo, los objetivos y las personalidades en conflicto tensaron las discusiones y requirieron muchos compromisos. El futuro de Alemania y sus países ocupados, el papel de la Unión Soviética en la guerra contra Japón, las fronteras de Polonia y los detalles sobre el desarrollo de una organización de seguridad internacional fueron temas importantes que discutieron los líderes. Muchos otros temas quedaron intactos en la conferencia.

En el momento de la conferencia, Alemania aún no se había rendido, pero se esperaba que lo hiciera en las próximas semanas. Gran parte de la discusión entre los líderes aliados involucró las demandas que harían a Alemania y sus aliados en el proceso de paz. Stalin quería una política dura que impidiera que Alemania hiciera la guerra nuevamente. Exigió que las reparaciones, o el pago de los costos de guerra a los aliados, fueran elevadas. Churchill quería preservar una economía sana en Alemania sin dejar de deshabilitar sus industrias de guerra. La posición de Roosevelt estaba en algún punto intermedio.

Al final, las decisiones sobre reparaciones se pospusieron y se entregaron a un comité para su estudio. Los tres líderes acordaron que Alemania se dividiría en cuatro zonas de ocupación después de la rendición. Cada uno de los tres países y Francia serían responsables de una de las zonas hasta que se pudiera establecer un nuevo gobierno. Una política de ocupación conjunta sería definida por un Consejo de Control Aliado, también llamado las Cuatro Potencias, en Berlín. Otros países europeos recién liberados también contarían con el apoyo y la ayuda de los Aliados hasta que pudieran celebrarse elecciones libres para nuevos gobiernos.

Si bien la rendición alemana parecía segura, no era obvio que Japón daría el mismo paso. En 1945, la Unión Soviética aún no había entrado en guerra contra Japón. Los tres líderes establecieron un acuerdo secreto de que la Unión Soviética entraría en guerra contra Japón dentro de dos o tres meses después de la rendición de Alemania. A cambio, la Unión Soviética recibiría cierto territorio ganado por Japón durante la Guerra Ruso-Japonesa de 1904-195.

Stalin también tenía un gran interés en el vecino de su país, Polonia. Buscando la seguridad de un gobierno amigo, Stalin esperaba persuadir a Churchill y Roosevelt para que reconocieran al Comité Polaco de Liberación Nacional, un gobierno comunista. Ambos líderes, sin embargo, ya reconocieron un gobierno polaco en el exilio en Londres. Sin nadie dispuesto

para cambiar las lealtades, se decidió que ambos gobiernos juntos formarían un gobierno interino unido. Las elecciones se celebrarían lo antes posible. Stalin propuso un cambio en las fronteras de Polonia mediante el cual recuperaría el territorio previamente perdido por la Unión Soviética después de Primera Guerra Mundial (1914-18). Después de mucha negociación, se cambió la frontera de Polonia y la Unión Soviética ganó territorio de la parte oriental de Polonia. Para compensar la pérdida de Polonia, se requeriría que Alemania moviera su límite oriental para darle a Polonia parte de su territorio.

El concepto de organización de seguridad internacional se propuso por primera vez en 1941. Para 1944, los ministros de relaciones exteriores de los tres países habían establecido una estructura organizativa conocida como Naciones Unidas. Durante la conferencia, se hicieron planes para la celebración de una conferencia internacional para formar las Naciones Unidas. Estaba programado para San Francisco en abril de 1945.

Antes de la formación de las Naciones Unidas, había temas importantes que debatir en Yalta. Stalin quería que cada una de las repúblicas soviéticas se considerara países independientes. With such status, he hoped to gain sixteen seats in the General Assembly, the general governing body of the United Nations. He also pushed for veto abilities on all matters before the Security Council, which was to have powers superior to those of the General Assembly. After much discussion, Stalin dropped his demands. Instead he agreed to send a representative to the founding meeting scheduled for San Francisco.


Yalta Conference

los Yalta Conference, also known as the Crimea Conference and codenamed Argonaut, held February 4–11, 1945, was the World War II meeting of the heads of government of the United States, the United Kingdom, and the Soviet Union to discuss the postwar reorganization of Germany and Europe. The three states were represented by President Franklin D. Roosevelt, Prime Minister Winston Churchill, and Premier Joseph Stalin, respectively. The conference was held near Yalta in Crimea, Soviet Union, within the Livadia, Yusupov, and Vorontsov Palaces.

The aim of the conference was to shape a postwar peace that represented not only a collective security order but also a plan to give self-determination to the liberated peoples of Europe. The meeting was intended mainly to discuss the re-establishment of the nations of war-torn Europe. However, within a few years, with the Cold War dividing the continent, the conference became a subject of intense controversy.

Yalta was the second of three major wartime conferences among the Big Three. It was preceded by the Tehran Conference in November 1943 and was followed by the Potsdam Conference in July 1945. It was also preceded by a conference in Moscow in October 1944, not attended by Roosevelt, in which Churchill and Stalin had spoken of European Western and Soviet spheres of influence. [1]


Agendas

Each leader came to Yalta with an agenda. Roosevelt desired Soviet military support against Japan following the defeat of Germany and Soviet participation in the United Nations, while Churchill was focused on securing free elections for Soviet-liberated countries in Eastern Europe. Counter to Churchill's desire, Stalin sought to build a Soviet sphere of influence in Eastern Europe to protect against future threats. In addition to these long-term issues, the three powers also needed to develop a plan for governing postwar Germany.


Introducción

In February 1945 President Franklin D. Roosevelt conferred with Prime Minister Churchill at Malta in the Mediterranean, with Prime Minister Churchill and Marshal Stalin at Yalta in the Crimea, and again with Churchill at Alexandria in Egypt. Since these three conferences were thus closely related chronologically, it was initially decided to include the documentation of all three conferences in the present volume. No unpublished documentation could be found, however, for the Alexandria Conference, which consisted merely of a private conversation on February 15 between Roosevelt and Churchill . Apparently no record of this conversation was made either by or for the President, and no documents were prepared for, or were produced at, the Alexandria discussion. Accordingly, the present volume is limited in fact to the conferences at Malta and Yalta. 1

The Malta Conference, which began on January 30 and lasted through February 2, consisted of a series of discussions designed primarily to coordinate American and British views on a number of important problems which were expected to come up with the Russians at Yalta a few days later. Most of the Malta discussions concerned military topics and centered around five meetings of the Anglo-American Combined Chiefs of Staff. The first four of these meetings were held at Montgomery House, in a suburb of Valletta, while the fifth, with Roosevelt and Churchill in attendance, was aboard the U. S. S. Quincy . There were also political discussions, one of which took place aboard H. M. S. Sinus , between Secretary of State Edward R. Stettinius, Jr. , and the British Secretary of State for Foreign Affairs, Anthony Eden , together with their principal advisers.

President Roosevelt arrived at Malta on the morning of February 2 and participated during that day in discussions ashore and aboard the [Page XII] U. S. S. Quincy with Prime Minister Churchill and with the American and British Chiefs of Staff.

Most of the American and British representatives who participated in the Malta Conference proceeded by plane on February 3 to the Crimea, where the tripartite conference with the Russians took place from February 4 to February 11. Although the officially approved name of this meeting was “The Crimea Conference”, the term “Yalta Conference” has become so widely accepted that it has been used throughout the present volume. As a matter of fact, the conference did not meet in the city of Yalta itself. The American delegation was housed in Livadia Palace about two miles southwest of Yalta on the coastal road, and it was here that a majority of the conference meetings were held. The Soviet delegation occupied the Yusupov Palace, located several miles farther west in the village of Koreiz, while the British delegation was accommodated in the Vorontsov Villa at Alupka, about two miles beyond Koreiz. Although the names “Koreiz” and “Alupka” have been retained on those few documents in this volume on which they appear, the editors have used only the word “Yalta” as the designation of the conference site wherever such indication needed to be supplied.

The editors have presented in this volume as definitive and comprehensive a coverage of the Malta and Yalta conferences as could be made at the present time. To achieve this purpose it was necessary to obtain much documentation that was never in the files of the Department of State, notably presidential and military papers.

A few papers pertinent to the Malta and Yalta conferences had been obtained by the Department of State from the White House, beginning as early as 1946. By 1950 all White House papers prepared by or for President Roosevelt had been sent to the Franklin D. Roosevelt Library at Hyde Park, New York. In order to facilitate the collection of source material for the present volume the Department of State in 1953 asked for the cooperation of the Roosevelt Library. The Director of this Library, with the approval of the Archivist of the United States, set up a special project to identify and microfilm for the editors of this volume all documents pertinent to these two conferences from the Roosevelt and Hopkins Papers in the custody of the Library.

Since the files of the Department of State contained very few papers on the military staff discussions at Malta and Yalta, the Department of State also obtained the assistance of the Department of Defense in locating and releasing documents from the military records of these conferences. This type of material consists of papers documenting the official position or advice of the War and Navy Departments on [Page XIII] politico-military subjects discussed at the international level, as presented by the civilian leaders of those departments and by the American Joint Chiefs of Staff and the Anglo-American Combined Chiefs of Staff, together with instructions and interpretations on such subjects given to those departments by the President. In addition, a few other papers originating with or transmitted by military authorities have been included where appropriate to clarify references or to set forth information pertinent to the conferences which was given to the President or to his principal advisers. In the selection of military papers the emphasis has been placed upon those relating to subjects with significant implications for the foreign relations of the United States.

This volume, therefore, includes the relevant papers on the Malta and Yalta Conferences from the files of the Department of State, the Department of Defense, and the Franklin D. Roosevelt Library, together with some papers obtained earlier from the White House. The conference documentation as a whole is not so complete as might be desired, since records of some of the conference discussions do not exist, and since there may be papers of significance among private collections to which access has not been granted.

The editors have sought access to the private papers of individuals who attended the conferences. Certain of these persons have contributed useful comments and suggestions, and some have written memoirs which have been of great value in compiling this official record. Some papers have not become available for inclusion, among them the personal notes of Mr. James F. Byrnes , Director of the Office of War Mobilization and Reconversion at that time the personal papers of Mr. W. Averell Harriman , Ambassador to the Soviet Union at the time and, more particularly, the papers of Mr. Edward R. Stettinius, Jr. , who was present as Secretary of State.

Organization of the Volume

The volume is divided into three major segments. Part I contains pre-conference background material Part II presents the records of the conference at Malta Part III consists of the records of the Yalta Conference.

The inclusion of the background material comprising Part I (Chapters 1–4) was necessitated by the fact that the annual Foreign Relations volumes for the years of World War II have not yet been published. Accordingly, the editors felt obliged to include in this volume a considerable quantity of pre-conference material in order to indicate at least the general outlines of the historical setting in which the conferences at Malta and Yalta took place. Chapter 1 of this pre-conference documentation shows how the arrangements were made for holding the conferences. Chapter 2 contains correspondence, memoranda, and Briefing Book papers showing the pre-conference status of [Page XIV] United States policy on the principal subjects discussed at Malta and Yalta. For most of these subjects, the documentation presented herein goes back no further than the autumn of 1944. Obviously a full historical coverage of these subjects will have to await the appearance of the Foreign Relations volumes for the years 1941–1945. Chapter 3 comprises excerpts pertinent to those conference subjects from the so-called Record (official diary) of Secretary of State Edward R. Stettinius, Jr. , for the period from December 1, 1944, the day on which he took the oath of office as Secretary, to January 23, 1945, the day before he left Washington for the trip to the Mediterranean and the Black Sea. (His records for the conferences themselves are not available.) Chapter 4 contains two high-level reports surveying the broad lines of Soviet policy on the eve of the conferences.

The records of the conferences themselves (Parts II and III) are organized as follows: (1) At the beginning of each conference (Chapters 5 and 7) there are presented those portions of President Roosevelt ’s Log which pertain to the days of each conference. 2 This furnishes an over-all calendar of events for the one day on which the President was in attendance at Malta and for all eight days of the conference at Yalta.

(2) Following the excerpts from the Log for each conference, there appear the minutes and related documents of Malta and Yalta respectively, arranged by meetings in chronological order (Chapters 6 and 8). The documents, regardless of their respective dates and subjects, have been placed after the minutes of the meeting to which they refer, or at which they were first discussed.

(3) For the Yalta Conference there are three additional chapters containing documents of a type not found for Malta. Chapter 9, entitled “Other Conference Documents”, contains papers which bear directly on Yalta discussions but are not closely enough related to any specific minutes to be included in Chapter 8. Chapter 10 presents literal prints of the English texts of the agreements signed at Yalta. Chapter 11 consists of such hitherto unpublished documents as could be found which were prepared by conference participants after the conference, describing factually certain of the proceedings at Yalta.

Categories of Conference Records

The records of the conferences themselves fall into three major categories: (1) minutes of international discussions in which American representatives participated with either the British or the Russians or both (2) documents which figured in the international negotiations at the conferences (3) intradelegation documentation relating to [Page XV] conference subjects. The scope of coverage in each of these categories is as follows:

(1) Minutes of International Meetings —Even with the addition of documents from the White House, the Department of Defense, and the Franklin D. Roosevelt Library, the official American record of the international discussions at these conferences contains some gaps. For Malta there are minutes (reproduced herein) of all the meetings of the Combined Chiefs of Staff, but on the political side there are minutes for only one of the several meetings of the Foreign Secretaries and no American minutes of the Roosevelt - Churchill talks. With respect to the Yalta conference there are minutes of all international military meetings in which the United States Chiefs of Staff participated, and these are included in this volume. No records have been found, however, of the private Roosevelt - Churchill meetings. There are minutes or notes on most of the other political discussions but these are not so complete or definitive as might be desired. On this point the late Secretary of State Stettinius wrote as follows:

“It would . . . have been better at Yalta to have had a stenographic record made of the discussions. The record then could have been distributed to and approved by each delegation and become the official record of the proceedings. There was, however, no single official record of the meetings, nor was there any stenotypist recording every word. Instead, each delegation kept its own minutes. Bridges , for instance, took notes in shorthand for the British, while Bohlen had the double task of interpreting and note taking for the United States. In addition, some members of the American delegation, at least, kept their own personal notes. Every noon at the foreign ministers’ meetings to discuss problems assigned by the three leaders, Edward Page of the American Embassy in Moscow served both as interpreter and as note taker for the American delegation. …”

“The military followed a different practice in keeping a record of their discussions. Although each of the three nations had its own representative taking notes, these three individuals cleared their versions with each other and with all the participants. In the case of the diplomatic discussions, this practice was unfortunately not followed. . ” 3

In view of this situation the editors decided to include in this volume all available minutes or notes on the international political discussions at Yalta. Thus for a majority of the political meetings at Yalta there will be found in this volume two or more accounts, generally in the form of minutes prepared by Charles E. Bohlen , Edward Page , or H. Freeman Matthews , or rough notes in abbreviated long-hand taken by Matthews or Alger Hiss .

(2) Documents Considered at International Meetings —This category comprises proposals, memoranda, and correspondence, of [Page XVI] American, British, or Russian origin, that were actually submitted or exchanged as a part of the international negotiations at the conferences. It also includes, of course, the international documents signed at Yalta. For both Malta and Yalta, documents of this type have been included for military, as well as political, subjects.

(3) Intradelegation Documentation —This type of documentation includes minutes or notes on discussions within the United States Delegation bearing directly on the subjects under negotiation at the conferences with either the British or the Russians or both. It also includes memoranda and correspondence on such subjects within the United States Delegation or between the Delegation and other officers of the United States Government. At Malta and Yalta there were frequent meetings of top civilian advisers with the Secretary of State or the President to discuss political subjects under negotiation at the conferences, but apparently no minutes of these discussions were prepared. Such notes as could be found on these discussions have been included, together with all significant intradelegation memoranda dealing with international conference subjects.

On the military side, minutes were regularly kept of the meetings of the Joint Chiefs of Staff at Malta and Yalta. Those portions of these minutes which relate to subjects under international negotiation at the conferences are included in this volume, together with such related documents as are not adequately summarized in the minutes themselves.

Only a small proportion of the total documentation published in this volume was found in the indexed Central Files of the Department of State. Documents which came from those files are indicated by a file number, in the usual style of Foreign Relations . The great majority of documents in this volume came either from unindexed files (i. e., special collections) within the Department of State or from documentary collections outside the Department. These sources are indicated by brief headnotes above each document. The files and collections so indicated are described in the following paragraphs.

una. inside the department of state

1. Bohlen Collection —This collection consists of the Yalta minutes and documents collected by Charles E. Bohlen , then Assistant to the Secretary of State, who served as interpreter for the President at Yalta. It contains all the minutes of the plenary meetings at Yalta which were prepared by Bohlen . It also includes one memorandum of conversation dictated by Averell Harriman and the minutes of the meetings of the Foreign Ministers at Yalta which were taken by Edward Page, Jr. , then Second Secretary of the American Embassy at Moscow, who served as interpreter for Secretary Stettinius . Also [Page XVII] in the collection are copies of the more important conference documents and one paper of British origin dating from Malta. The Bohlen Collection, while by no means complete, has been regarded by the Department and the White House as the nearest approach to an official American record of the Yalta Conference.

2. Hiss Collection —This collection consists of the notes and documents pertaining to Yalta which were collected by Alger Hiss , then Deputy Director of the Office of Special Political Affairs. The collection contains the original penciled notes taken by Hiss at a number of meetings at Yalta, together with a roughly chronological assortment of conference papers and United States Delegation working memoranda and notes prepared by Hiss and others at Yalta. The collection also contains one paper prepared at Malta, a few Yalta papers of British origin, and several papers prepared in the spring of 1945 which pertain to subjects discussed at Yalta. The original Hiss notes on the Yalta meetings have been printed in this publication as nearly facsimile as feasible. A number of memoranda prepared by Hiss at Yalta were not included in this particular collection but were found elsewhere in the UNA files of which this collection formed a part.

3. Matthews Files —The files accumulated in the office of H. Freeman Matthews , then Director of the Office of European Affairs. These voluminous files contain a number of Yalta papers not in other collections. They also contain the original penciled notes taken by Matthews at six plenary meetings and four Foreign Ministers’ meetings at Yalta. The Matthews notes on the plenary meetings had been transcribed by Matthews into smooth minutes and these have been reproduced in this volume. The rough notes on the Foreign Ministers’ meetings, which Matthews had not transcribed, are reproduced in this volume as nearly facsimile as feasible.

4. UNA Files —The files of the Bureau (Office) of United Nations Affairs (now the Bureau of International Organization Affairs). These files contain a voluminous collection of documents regarding the establishment of the United Nations and related subjects.

5. Executive Secretariat Files —These files provided the only copy that could be found in the Department of State of the Yalta Briefing Book.

6. L/T Files —The files of the Assistant Legal Adviser for Treaty Affairs.

7. EE Files —The files of the Office (Division) of Eastern European Affairs.

8. EUR Files—The files of the Bureau (Office) of European Affairs.

9. Moscow Embassy Files —Certain files of the American Embassy at Moscow for the period 1936–1950 which are now in the Department of State.

10. EAC Files —The files of the United States Delegation to the European Advisory Commission, now in the Department of State.

11. FEC Files —The files of the Far Eastern Commission, now in the Department of State.

B. outside the department of state

1. White House Files —From these files there was obtained a copy of the booklet containing the Log of the President’s trip to Malta and Yalta.

2. J. C. S. Files —The files of the Joint Chiefs of Staff. These files provided not only Joint Chiefs of Staff material but also Combined Chiefs of Staff documentation. The approval of the British Chiefs of Staff, along with that of the United States Joint Chiefs of Staff, was obtained for the declassification of Combined Chiefs of Staff documentation.

3. Defense Files —The files of the Secretaries and Assistant Secretaries of War and Navy and other relevant files.

4. Treasury Files —The files of the Department of the Treasury. One pre-Yalta paper printed in this volume was obtained from these files.

5. Roosevelt Papers —The papers of President Roosevelt in the Franklin D. Roosevelt Library at Hyde Park, New York. The Roosevelt Papers were particularly valuable for the heads-of-government correspondence, most of which was not in the files of the Department of State.

6. Hopkins Papers —The papers of Harry L. Hopkins , located in the Franklin D. Roosevelt Library at Hyde Park, New York. A few notes written by Hopkins to the President during plenary meetings at Yalta were found. There were no other Yalta papers of a unique nature, since Hopkins was too ill at Yalta to participate fully in the conference.

In addition to the Department of State Bulletin , the two official publications listed below were found to be the most convenient sources for citations to previously published documents referred to in this volume:

  • Department of State Publication 3580 (Washington: Government Printing Office, 1949). Hereafter cited as “ Postwar Foreign Policy Preparation ”.
  • Senate Document No. 123, 81st Congress, 1st Session (Washington: Government Printing Office, 1950). Hereafter cited as “ Decade ”.

The most authoritative unofficial publications containing basic data on the conferences at Malta and Yalta are the following books, [Page XIX] which were written by conference participants or from the papers of participants:

James F. Byrnes , Speaking Frankly (New York: Harper and Bros., 1947). Hereafter referred to as “ Byrnes ”.

Winston S. Churchill , Triumph and Tragedy (Boston: Houghton Mifflin Co., 1953), volume VI of the series The Second World War . Hereafter referred to as “ Churchill ”.

John R. Deane , The Strange Alliance: The Story of Our Efforts at Wartime Cooperation with Russia (New York: The Viking Press, 1947). Hereafter referred to as “ Deane ”.

Ernest J. King and Walter Muir Whitehill , Fleet Admiral King : A Naval Record (New York: W. W. Norton and Co., 1952). Hereafter referred to as “ King ”.

William D. Leahy , I Was There: The Personal History of the Chief of Staff to Presidents Roosevelt and Truman , Based on His Notes and Diaries Made at the Time (New York: Whittlesey House, 1950). Hereafter referred to as “ Leahy ”.

Robert E. Sherwood , Roosevelt and Hopkins : An Intimate History (New York: Harper and Bros., 1948). Hereafter referred to as “Sherwood”.

Edward R. Stettinius, Jr. , Roosevelt and the Russians: The Yalta Conference (New York: Doubleday and Co., 1949). Hereafter referred to as “ Stettinius ”.

While much information is contained in these books that is not in the official record, it would be neither feasible nor appropriate to reproduce such material in this volume. Citations have been made to these books, however, for statements of fact which are specifically supplementary to, or at variance with, the official record as presented herein. A few other unofficial but authoritative books which touch on aspects of the pre-conference negotiations have also been cited at appropriate points in this volume.

Testimony given in congressional hearings by participants in the Malta and Yalta conferences has also been studied for factual additions to the record, and citations to such statements have been made at appropriate points in the volume.

In the documents presented in this volume the editors have corrected only obvious typographic errors. All permissible variations in spelling, punctuation, and capitalization have been retained as in the original text. The data appearing in the headings and subscriptions of the original documents (place, date, addressee, method of transmission, and classification) have been harmonized by the editors into a reasonably standard pattern in the headings as printed herein. Any substantive titles appearing on the original documents have been retained.

The classification of the document (top secret, secret, confidential, or restricted) is included in the printed heading if such information appears on the document itself. It should be noted, however, that in 1944 and 1945 many documents were not given any formal classification, [Page XX] although they were handled as if classified and were in some instances so marked subsequently. The editors have endeavored to reproduce in this volume the original classification of the document (if any), disregarding subsequent modifications thereof. In instances in which the classification was stamped rather than typed on the text copy, it is possible that this classification was applied subsequently and did not appear on the document as originally prepared.

Most of the minutes and notes presented in this volume contained lists of participants for each meeting reported on. In order to avoid the useless repetition of such lists and to harmonize differences in spelling, the editors have compiled a single list of the names of participants for each meeting of each conference. A complete list of persons mentioned in the volume will be found on pages xxv–xxxviii, with indications as to whether they were present at Malta, at Yalta, or at both places during the time of the conferences.

All telegraphic instructions of the Department of State are issued over the name of the Secretary or Acting Secretary, although in many cases the name of the Secretary or Acting Secretary is actually signed by an appropriate official of lower rank who subscribes his own initials. In the telegrams printed in this volume, such initials have been retained as a part of the signature, with a bracketed indication in each case of the identity of the signing officer. Similarly, in the case of those third-person communications which are customarily initialed rather than signed, the initials have been retained, together with a bracketed indication of the name of the initialing officer.

In accordance with the customary practice in the Foreign Relations series, a limited number of omissions are made in order (1) to avoid giving needless offense to other nationalities or individuals, (2) to protect defense information in accordance with Executive Order 10501, and (3) to condense the record, as, e. gramo. by eliminating items that are merely repetitious, or not germane. All deletions have been indicated by marks of ellipsis (three or seven dots) at the appropriate points in the documents as printed.

A consolidated list of abbreviations, symbols, and code names will be found immediately following this introduction. A list of papers will be found beginning on page xxxix.


Contenido

During the Yalta Conference, the Western Allies had liberated all of France and Belgium and were fighting on the western border of Germany. In the east, Soviet forces were 65 km (40 mi) from Berlin, having already pushed back the Germans from Poland, Romania, and Bulgaria. There was no longer a question regarding German defeat. The issue was the new shape of postwar Europe. [2] [3] [4]

The French leader General Charles de Gaulle was not invited to either the Yalta or Potsdam Conferences, a diplomatic slight that was the occasion for deep and lasting resentment. [5] De Gaulle attributed his exclusion from Yalta to the longstanding personal antagonism towards him by Roosevelt, but the Soviets had also objected to his inclusion as a full participant. However, the absence of French representation at Yalta also meant that extending an invitation for De Gaulle to attend the Potsdam Conference would have been highly problematic since he would have felt honor-bound to insist that all issues agreed at Yalta in his absence to be reopened. [6]

The initiative for calling a second "Big Three" conference had come from Roosevelt, who hoped for a meeting before the US presidential elections in November 1944 but pressed for a meeting early in 1945 at a neutral location in the Mediterranean. Malta, Cyprus and Athens were all suggested. Stalin, insisting that his doctors opposed any long trips, rejected those options. [7] He proposed instead for them meet at the Black Sea resort of Yalta in the Crimea. Stalin's fear of flying also was a contributing factor in the decision. [8] Nevertheless, Stalin formally deferred to Roosevelt as the "host" for the conference, and all plenary sessions were to be held in the US accommodation at the Livadia Palace, and Roosevelt was invariably seated centrally in the group photographs, all of which were taken by Roosevelt's official photographer.

Each of the three leaders had his own agenda for postwar Germany and liberated Europe. Roosevelt wanted Soviet support in the Pacific War against Japan, specifically for the planned invasion of Japan (Operation August Storm), as well as Soviet participation in the United Nations. Churchill pressed for free elections and democratic governments in Eastern and Central Europe, specifically Poland. Stalin demanded a Soviet sphere of political influence in Eastern and Central Europe as an essential aspect of the Soviets' national security strategy, and his position at the conference was felt by him to be so strong that he could dictate terms. According to US delegation member and future Secretary of State James F. Byrnes, "it was not a question of what we would let the Russians do, but what we could get the Russians to do." [9]

Poland was the first item on the Soviet agenda. Stalin stated, "For the Soviet government, the question of Poland was one of honor" and security because Poland had served as a historical corridor for forces attempting to invade Russia. [10] In addition, Stalin stated regarding history that "because the Russians had greatly sinned against Poland", "the Soviet government was trying to atone for those sins". [10] Stalin concluded that "Poland must be strong" and that "the Soviet Union is interested in the creation of a mighty, free and independent Poland". Accordingly, Stalin stipulated that Polish government-in-exile demands were not negotiable, and the Soviets would keep the territory of eastern Poland that they had annexed in 1939, with Poland to be compensated for that by extending its western borders at the expense of Germany. Contradicting his prior stated position, Stalin promised free elections in Poland despite the existence of a Soviet sponsored provisional government that had recently been installed by him in the Polish territories occupied by the Red Army.

Roosevelt wanted the Soviets to enter the Pacific War against Japan with the Allies, which he hoped would end the war sooner and reduce American casualties.

One Soviet precondition for a declaration of war against Japan was an American official recognition of the Mongolian independence from China (the Mongolian People's Republic had been a Soviet satellite state from its from 1924 to World War II). The Soviets also wanted the recognition of Soviet interests in the Manchurian railways and Port Arthur but not asking the Chinese to lease. Those conditions were agreed to without Chinese participation.

The Soviets wanted the return of Karafuto, which had been taken from Russia by Japan in the Russo-Japanese War in 1905, and the cession of Kuril Islands by Japan, both of which were approved by Truman.

In return, Stalin pledged that the Soviet Union would enter the Pacific War three months after the defeat of Germany. Later, at Potsdam, Stalin promised Truman to respect the national unity of Korea, which would be partly occupied by Soviet troops.

Furthermore, the Soviets agreed to join the United Nations because of a secret understanding of a voting formula with a veto power for permanent members of the Security Council, which ensured that each country could block unwanted decisions. [11]

The Soviet Army had occupied Poland completely and held much of Eastern Europe with a military power three times greater than Allied forces in the West. [ cita necesaria ] The Declaration of Liberated Europe did little to dispel the sphere of influence agreements, which had been incorporated into armistice agreements.

All three leaders ratified the agreement of the European Advisory Commission setting the boundaries of postwar occupation zones for Germany with three zones of occupation, one for each of the three principal Allies. They also agreed to give France a zone of occupation carved out of the US and UK zones, but De Gaulle had the principle of refusing to accept that the French zone would be defined by boundaries established in his absence. He thus ordered French forces to occupy Stuttgart in addition to the lands earlier agreed upon as comprising the French occupation zone. He only withdrew when threatened with the suspension of essential American economic supplies. [12] Churchill at Yalta then argued that the French also needed to be a full member of the proposed Allied Control Council for Germany. Stalin resisted that until Roosevelt backed Churchill's position, but Stalin still remained adamant that the French should not be admitted to full membership of the Allied Reparations Commission to be established in Moscow and relented only at the Potsdam Conference.

Also, the Big Three agreed that all original governments would be restored to the invaded countries, with the exceptions of Romania and Bulgaria, where the Soviets had already liquidated most of the governments, [ clarification needed ] and Poland, whose government-in-exile was also excluded by Stalin, and that all of their civilians would be repatriated.

Declaration of Liberated Europe Edit

The Declaration of Liberated Europe was created by Winston Churchill, Franklin D. Roosevelt, and Joseph Stalin during the Yalta Conference. It was a promise that allowed the people of Europe "to create democratic institutions of their own choice". The declaration pledged,l that "the earliest possible establishment through free elections governments responsive to the will of the people." That is similar to the statements of the Atlantic Charter for "the right of all people to choose the form of government under which they will live." [13]


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