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¿Cuál era la Constitución del Reino Unido en 1776, con respecto a los impuestos y la representación?

¿Cuál era la Constitución del Reino Unido en 1776, con respecto a los impuestos y la representación?

He estado investigando y descubrí que los colonos estadounidenses argumentaron en contra de los impuestos sin representación porque violaban la Constitución del Reino Unido. Sin embargo, al buscar la Constitución del Reino Unido en 1776, no encontré nada. Sé que hay era uno, sin embargo, ¿cuál era la norma constitucional del Reino Unido sobre impuestos y representación en 1776?


La Ley Declaratoria de 1766 del Parlamento de Gran Bretaña estableció la posición constitucional con respecto a los impuestos en las colonias. Dijo que el Parlamento "tenía, tiene y debería tener" plenos poderes y autoridad para dictar leyes que obliguen a las colonias en todos los casos. La frase "todos los casos" incluía el derecho a recaudar impuestos. La mayoría de las leyes del parlamento u otras legislaturas realizan cambios a la ley, que entran en vigencia a partir de una fecha determinada. Un acto declaratorio es diferente en el sentido de que no pretende cambiar la ley, sino simplemente declarar claramente lo que la ley ya es. En este sentido, un acto declaratorio es algo parecido a una sentencia judicial.

La Ley Declaratoria de 1719, relativa a Irlanda, afirmó el derecho del Parlamento de Gran Bretaña a hacer leyes vinculantes para Irlanda. Sin embargo, esto no incluía la frase "en todos los casos", y nunca se entendió ni se interpretó en el sentido de permitir la imposición de impuestos a Irlanda. Todos los impuestos irlandeses tenían que ser aprobados por el Parlamento irlandés. (Esto es hasta 1801 cuando Irlanda y Gran Bretaña se unieron en un solo reino con un solo parlamento).

No había ningún mecanismo para que cualquier acto del parlamento en Gran Bretaña fuera impugnado por inconstitucional. Desde un punto de vista legal, visto desde Gran Bretaña, parece que el Parlamento tenía la autoridad constitucional para gravar las colonias americanas en 1776.

Sin embargo, se podría argumentar que el Parlamento se equivocó con respecto a la Ley Declaratoria, ya que respetó la posición existente y no pudo alterar la posición en el futuro. A lo largo de los siglos, hubo varias ocasiones en las que se alegó que los monarcas ingleses se comportaron de manera inconstitucional y se excedieron en sus poderes. El Parlamento afirmó esto en varias ocasiones e insistió en que se debe obtener la aprobación parlamentaria para las leyes y los impuestos. La crisis constitucional de las décadas de 1760 y 1770 difería en que la sugerencia ahora era que el parlamento, no solo el rey, estaba excediendo sus poderes en relación con las colonias. El Parlamento era ahora más "villano" que "víctima".

Las afirmaciones anteriores contra el monarca incluyeron la Petición de 1628 y la Declaración de Derechos de 1689.

La dependencia de los impuestos sobre la representación era un corolario de una regla más profunda. Fundamentalmente, el principio era que los impuestos requerían el consentimiento de las personas a quienes se aplicaban. Se sostuvo que la Carta Magna (originalmente 1215) prohibía los impuestos excepto por consentimiento común del reino. En siglos posteriores se llegó a aceptar que la forma en que se daba o se negaba el consentimiento común era mediante la convocatoria de representantes al parlamento. Entonces, por ejemplo, la Declaración de Derechos de 1689 en realidad se refiere a la aprobación parlamentaria en lugar del consentimiento común.

Antes de la década de 1760, los impuestos internos dentro de las colonias eran puramente un asunto que determinaban las asambleas locales (por ejemplo, en Virginia, la Casa de los Burgueses). Ya sea que el rey o el Parlamento tuvieran o no siempre el derecho a gravar las colonias americanas, en el siglo y medio desde que fueron fundadas nunca las habían gravado. La costumbre es una parte importante de la constitución británica. El Rey Jorge III en su Juramento de Coronación había jurado "gobernar al pueblo de Gran Bretaña, y los dominios a los que pertenecían, ... de acuerdo con las respectivas leyes y costumbres del mismo". El hecho de que nunca antes un gobierno británico había gravado impuestos a las colonias americanas era un fuerte argumento constitucional de que las colonias disfrutaban de la libertad de tales impuestos como un privilegio consuetudinario y, por lo tanto, un derecho constitucional. (Hubo paralelismos con Irlanda, donde los impuestos sin duda requerían la aprobación del Parlamento irlandés).

En general, se aceptaba que la tributación requería consentimiento y que el consentimiento requería representación. Esto se puede ver en el concepto de Representación Virtual, argumentado por George Grenville y otros. George Grenville fue Primer Ministro de 1763 a 1765, cuando se introdujo la Ley del Timbre. No cuestionó el imperativo constitucional de representación. Más bien, argumentó que el Parlamento de Gran Bretaña, no solo como individuos sino como cuerpo, representaba a todos los súbditos británicos en todo el mundo. Es cierto que los colonos estadounidenses no podían votar ni presentarse a las elecciones al Parlamento; pero tampoco, en ese momento, la mayoría de los ingleses. William Pitt, por otro lado, ridiculizó la noción de Representación Virtual, señalando que los parlamentarios, lores y obispos estaban familiarizados con la condición y necesidades de la gente en los distritos que representaban, y generalmente conocidos personalmente por ellos; pero que ninguno de ellos sabía nada sobre la situación en Estados Unidos.

Ambas partes aceptaron que la representación era constitucionalmente imperativa para consentir a los impuestos, difiriendo solo en la forma que debería tomar.

Entonces sí, los impuestos sin alguna forma de representación eran inconstitucionales, pero era discutible si la representación virtual era suficiente. La Ley Declaratoria dejaba claro que el parlamento tenía derecho a gravar las colonias. Sin embargo, la desviación de la costumbre en la imposición de impuestos a las colonias fue una falla en gobernar de acuerdo con las costumbres estadounidenses, lo que podría decirse que era inconstitucional.

La naturaleza nebulosa de una constitución no escrita, basada en parte en la ley y en parte en la costumbre, significa que no se puede dar una respuesta segura. Esta fue una de las razones por las que Estados Unidos finalmente optó por una constitución escrita detallada, para minimizar la incertidumbre, y una corte suprema para ocuparse de lo que quedaba. De esta forma se podrían evitar las crisis constitucionales. La Guerra Civil estadounidense, casi un siglo después, en la que cada lado argumentó que constitucionalmente los estados tenían, o no, el derecho a separarse, demuestra que fue solo un éxito parcial para evitar la disputa.

En el Reino Unido, persiste el desacuerdo sobre el alcance de la prerrogativa real (ahora ejercida por el gobierno) entre el gobierno y el parlamento sobre la cuestión de los ingresos (ver FT y Guardian), lo que lleva a la cancelación de un aumento de la tasa de sucesión que se había planeado para mayo. 2017.


El Reino Unido nunca ha tenido una constitución de documento único como la estadounidense. Ocasionalmente hay movimientos para crear uno, pero nunca llegan a ninguna parte.

Hay una serie de leyes parlamentarias de importancia constitucional fundamental, como la Declaración de Derechos (1689) y la Ley de Liquidación (1701). También hay algunas decisiones judiciales clave, que son parte del derecho consuetudinario y la Prerrogativa Real (actualmente ejercida, en la práctica, por el gobierno). Hay convenciones que han evolucionado con el tiempo sobre el funcionamiento del Parlamento y varios libros que registran y generalizan los principios constitucionales que se consideran razonablemente autorizados. Pero no hay ningún documento al que puedas referirte que te diga cuál es toda la constitución.

Esto tiene algunas ventajas sorprendentes. Es mucho más fácil crear una crisis constitucional que en el caso de una constitución formal, lo que significa que todos tienen cuidado de no hacerlo y se mantiene un grado de consenso que limita el alcance del abuso de poder. La constitución también puede cambiar gradualmente, por consenso, y los cambios que no funcionan se pueden revertir fácilmente. Y tener una mentalidad literal sobre la constitución, o cualquier otra cosa, simplemente no es respetable.


Lo que realmente dice la Constitución sobre la raza y la esclavitud

COMENTARIO DE

Ex director y miembro de la AWC Family Foundation

Este mes, hace ciento cincuenta años, se ratificó oficialmente la Decimotercera Enmienda y, con ella, finalmente se abolió la esclavitud en Estados Unidos. El New York World la aclamó como "una de las reformas más importantes jamás logradas por la agencia humana voluntaria".

El periódico dijo que la enmienda "saca de la política y relega a la historia una institución incongruente con nuestro sistema político, inconsistente con la justicia y repugnante a los sentimientos humanos fomentados por la civilización cristiana".

Con la aprobación de la Decimotercera Enmienda, que establece que “[n] ni la esclavitud ni la servidumbre involuntaria, excepto como castigo por un delito por el cual la parte haya sido debidamente condenada, existirá dentro de los Estados Unidos o en cualquier lugar sujeto a su jurisdicción ”—Se resolvió la contradicción central en el corazón de la Fundación.

Ochenta y nueve años después de que la Declaración de Independencia proclamara que todos los hombres eran libres e iguales, la esclavitud de bienes muebles basada en la raza dejaría de existir en los Estados Unidos.

Si bien hoy en día todos reconocen este logro trascendental, muchos siguen confundidos sobre el estado de la esclavitud según la Constitución original. Los libros de texto y los libros de historia suelen descartar la Constitución como racista y a favor de la esclavitud. El New York Times, entre otros, continúa afirmando casualmente que la Constitución afirmaba que los afroamericanos valen solo las tres quintas partes de un ser humano.

Irónicamente, muchos estadounidenses que se oponen resueltamente al racismo sin saberlo están de acuerdo con la afirmación del presidente del Tribunal Supremo Roger Taney en Dred Scott v.Sandford (1857) de que la Constitución de los Fundadores consideraba a los negros como “tan inferiores que no tenían derechos que el hombre blanco tenía respeto, y que el negro pudiera ser reducido a esclavitud justa y legalmente para su beneficio ". Desde este punto de vista, la peor decisión del caso de la Corte Suprema en la historia de Estados Unidos se decidió correctamente.

El argumento de que la Constitución es racista adolece de un defecto fatal: el concepto de raza no existe en la Constitución.

Tales argumentos tienen implicaciones inquietantes para la salud de nuestra república. Enseñan a los ciudadanos a despreciar su carta fundacional y a avergonzarse de los orígenes de su país. Hacen de la Constitución un objeto de desprecio más que de reverencia. Y fomentan la alienación y el resentimiento entre los ciudadanos afroamericanos al excluirlos de nuestra Constitución.

La sabiduría recibida en este caso es incorrecta. Si nos dirigimos al texto actual de la Constitución y los debates que le dieron lugar, surge una imagen diferente. El caso de una Constitución racista y pro esclavitud se derrumba bajo un escrutinio más detenido.

Raza y Constitución

El argumento de que la Constitución es racista adolece de un defecto fatal: el concepto de raza no existe en la Constitución. En ninguna parte de la Constitución —o en la Declaración de Independencia, para el caso— se clasifican a los seres humanos según su raza, color de piel o etnia (ni, debería agregarse, sexo, religión o cualquier otro grupo favorecido por la izquierda). Nuestros principios fundacionales son daltónicos (aunque nuestra historia, lamentablemente, no lo ha sido).

La Constitución habla de personas, ciudadanos, personas, otras personas (un eufemismo para esclavos) e indios no gravados (en cuyo caso, lo que importa es su estado exento de impuestos y no el color de su piel). Las primeras referencias a "raza" y "color" se encuentran en la garantía del derecho al voto de la 15ª Enmienda, ratificada en 1870.

La infame cláusula de las tres quintas partes, en la que se han escrito más tonterías que cualquier otra cláusula, no declara que una persona negra vale el 60 por ciento de una persona blanca. Dice que a los efectos de determinar el número de representantes de cada estado en la Cámara (e impuestos directos), el gobierno contabilizaría solo tres quintas partes de los esclavos, y no todos, como los estados del sur, que querían ganar más asientos, había insistido. Los aproximadamente 60.000 negros libres en el norte y el sur se contabilizaron a la par con los blancos.

Contrariamente a una idea errónea popular, la Constitución tampoco dice que solo los hombres blancos que posean propiedades puedan votar. La Constitución deja en manos de los estados la determinación de quiénes serán elegibles para votar (Artículo I, Sección 2, Cláusula 1). Es un hecho poco conocido de la historia estadounidense que los ciudadanos negros votaban en quizás hasta 10 estados en el momento de la fundación (el número exacto no está claro, pero solo Georgia, Carolina del Sur y Virginia restringieron explícitamente el sufragio a los blancos).

La esclavitud y la constitución

La Constitución no solo no menciona a los negros ni a los blancos, sino que tampoco menciona a los esclavos ni a la esclavitud. En todo el documento, se hace referencia a los esclavos como personas para subrayar su humanidad. Como señaló James Madison durante la convención constitucional, fue "incorrecto admitir en la Constitución la idea de que puede haber propiedad en los hombres".

La Constitución se refiere a los esclavos usando tres formulaciones diferentes: "otras personas" (Artículo I, Sección 2, Cláusula 3), "aquellas personas que cualquiera de los estados que existen ahora consideren apropiado admitir" (Artículo I, Sección 9, Cláusula 1 ), y una “persona obligada a prestar servicio o trabajar en un estado, conforme a sus leyes” (Artículo IV, Sección 2, Cláusula 3).

Aunque estos circunloquios pueden no haber contribuido mucho a mejorar la situación de los esclavos, son importantes, ya que negaron la legitimidad constitucional a la institución de la esclavitud. La práctica seguía siendo legal, pero los esclavistas no podían invocar la ley suprema del país para defender su legitimidad. Estas formulaciones dejan en claro que la esclavitud es una institución estatal tolerada, pero no sancionada, por el gobierno nacional y la Constitución.

Al leer la Constitución original, un visitante de un país extranjero simplemente no tendría forma de saber que existe esclavitud basada en la raza en Estados Unidos. Como explicaría más tarde Abraham Lincoln:

Así, la cosa está escondida, en la Constitución, como un afligido esconde un wen o un cáncer, que no se atreve a cortar de una vez, para que no se desangre.

Se podría ir aún más lejos y argumentar, como hizo Frederick Douglass en el período previo a la Guerra Civil, que ninguna de las cláusulas de la Constitución debe interpretarse como aplicable a los esclavos. El “lenguaje de la ley debe interpretarse estrictamente a favor de la justicia y la libertad”, argumentó.

Debido a que la Constitución no reconoce explícitamente la esclavitud y, por lo tanto, no admite que los esclavos sean propiedad, todas las protecciones que otorga a las personas podrían aplicarse a los esclavos. "Cualquiera de estas disposiciones en manos de los estadistas abolicionistas, y respaldadas por un sentimiento moral correcto, pondría fin a la esclavitud en Estados Unidos", concluyó Douglass.

Aquellos que quieran ver cómo sería una Constitución racista y a favor de la esclavitud deberían acudir a la Constitución Confederada de 1861. Aunque imita en gran medida la Constitución, está repleta de referencias a "la institución de la esclavitud de los negros", "los negros del Raza africana ”y“ esclavos negros ”. Específicamente prohíbe al Congreso Confederado aprobar cualquier "ley que niegue o menoscabe el derecho de propiedad de los esclavos negros".

Contrariamente a una idea errónea popular, la Constitución tampoco dice que solo los hombres blancos que posean propiedades puedan votar.

Uno puede imaginarse fácilmente cualquier cantidad de cláusulas que podrían haberse agregado a nuestra Constitución para consagrar la esclavitud. La manumisión de esclavos podría haberse prohibido. Se podría haber reconocido un derecho nacional a traer esclavos a cualquier estado. Al Congreso se le podría haber prohibido interferir de alguna manera con la trata transatlántica de esclavos.

Es cierto que la Constitución de 1787 no abolió la esclavitud. La convención constitucional se convocó no para liberar a los esclavos, sino para enmendar los artículos de la Confederación. Los estados esclavistas nunca hubieran consentido una nueva Constitución que golpeara su peculiar institución. Sin embargo, la Constitución facultaba al Congreso para prevenir su propagación y ponerlo en camino de extinción, al tiempo que dejaba a los estados libres para abolirla dentro de su propio territorio en cualquier momento.

Lamentablemente, los primeros Congresos no siguieron una política coherente contra la esclavitud. Sin embargo, esto no es una acusación de la Constitución en sí. Como explicó Frederick Douglass: “Una carta es una cosa, el rumbo de un barco es otra. La Constitución puede tener razón, el gobierno equivocado ".

Congreso y trata de esclavos

En su borrador original de la Declaración de Independencia, Thomas Jefferson calificó la trata de esclavos africanos como un "comercio execrable" y una afrenta "contra la naturaleza humana misma". Debido a una concesión a los intereses de tenencia de esclavos, la Constitución estipula que no puede ser abolida “antes del año mil ochocientos ocho” (Artículo I, Sección 9, Cláusula 1).

Mientras tanto, el Congreso podría desalentar la importación de esclavos del exterior imponiendo un impuesto “que no exceda los 10 dólares por persona” (Artículo I, Sección 9, Cláusula 1). Aunque los primeros congresos consideraron tales medidas, nunca se promulgaron.

Sin embargo, los primeros congresos regularon la trata transatlántica de esclavos, de conformidad con su poder de “regular el comercio con naciones extranjeras” (artículo I, sección 8, cláusula 3). En 1794, 1800 y 1803, se aprobaron leyes que restringieron severamente la participación estadounidense en él. Ningún astillero estadounidense podría usarse para construir barcos que se dedicaran al comercio de esclavos, ni ningún barco que navegue desde un puerto estadounidense podría traficar esclavos en el extranjero. También se prohibió a los estadounidenses invertir en el comercio de esclavos.

Finalmente, el primer día en que estaba constitucionalmente permitido hacerlo, Jan. 1 de octubre de 1808: la trata de esclavos fue abolida por ley.

La ley, que firmó el presidente Thomas Jefferson, estipulaba duras penas para cualquier estadounidense condenado por participar en la trata de esclavos: hasta $ 10,000 en multas y entre cinco y diez años de prisión. En 1823, se aprobó una nueva ley que castigaba con la muerte el comercio de esclavos.

Congreso y expansión de la esclavitud

Prohibir la importación de esclavos por sí solo no pondría fin a la esclavitud en los Estados Unidos. La esclavitud crecerá naturalmente incluso si no se traen nuevos esclavos al país.

Aunque el Congreso no pudo evitar esto, podría evitar que la esclavitud se extendiera geográficamente a los territorios a partir de los cuales eventualmente se crearían nuevos estados.

El Congreso tiene el poder de "disponer y hacer todas las reglas y regulaciones necesarias con respecto al territorio u otra propiedad perteneciente a los Estados Unidos" (Artículo IV, Sección 3, Cláusula 2), para prohibir la migración de esclavos a los nuevos territorios (Artículo I, Sección 9, Cláusula 1), y para estipular las condiciones para la estadidad (Artículo IV, Sección 3, Cláusula 2).

De ninguna manera se puede decir que la Constitución es esclavista. Los principios del derecho natural que lo sustentan son decididamente contra la esclavitud. Su lenguaje transmite desaprobación de la esclavitud.

Lamentablemente, los primeros Congresos no impidieron la expansión de la esclavitud. Entre 1798 y 1822, el Congreso promulgó 10 leyes territoriales. Solo la mitad excluyó la esclavitud.

Como resultado, siete estados esclavistas y cinco estados libres fueron admitidos en la unión. Se sembraron las semillas de lo que Abraham Lincoln llamaría más tarde la crisis de la casa dividida.

Esclavitud en los estados existentes

En cuanto a los estados esclavistas que habían ratificado la Constitución, ¿qué podía hacer el Congreso para restringir el crecimiento de la esclavitud dentro de sus fronteras? Aquí el Congreso tenía opciones más limitadas. Después de 1808, “la migración” de esclavos a través de las fronteras estatales podría haberse prohibido (Artículo I, Sección 9, Cláusula 1). Esto nunca se hizo.

En principio, la esclavitud podría haber dejado de existir. Sin embargo, el requisito de que los impuestos directos se distribuyan entre los estados hizo imposible apuntar exclusivamente a los propietarios de esclavos. Un impuesto por capitación o por persona, por ejemplo, aunque hubiera sido más costoso para los sureños, también impondría una pesada carga a los norteños.

Si bien quizás se podría haber eludido el requisito de prorrateo pidiendo un impuesto indirecto sobre los esclavos, como haría más tarde el senador Charles Sumner, republicano por Massachusetts, durante la Guerra Civil, tales argumentos no se formularon en los inicios de la república.

Había una cláusula en la Constitución original que requería la cooperación con los dueños de esclavos y protegía la institución de la esclavitud. Los esclavos que escaparon a la libertad debían “ser entregados” a sus amos (Artículo IV, Sección 2, Cláusula 3). La moción para incluir una cláusula de esclavo fugitivo en la convención constitucional fue aprobada por unanimidad y sin debate. Esto parecería indicar que todos sabían que sería inútil tratar de oponerse a tal medida.

En cambio, el debate se centró en la redacción. Mientras que el borrador original se refería a una "persona legalmente obligada a prestar servicio o trabajar en un estado", la versión final se refiere en cambio a una "persona obligada a prestar servicio o trabajar en un estado, de conformidad con sus leyes". Este cambio, explica Madison en sus notas, fue para cumplir “con el deseo de algunos que pensaban que el término legal equívoco ”, ya que daba la impresión de“ que la esclavitud era legal desde un punto de vista moral ”, en lugar de meramente permisible según la ley.

Este comentario de Madison captura la postura de la Constitución frente a la esclavitud: permisible, pero no moral. Legal, pero no legítimo.

De ninguna manera se puede decir que la Constitución es esclavista. Los principios del derecho natural que lo sustentan son decididamente contra la esclavitud. Su lenguaje transmite desaprobación de la esclavitud. Y contiene en su interior varias disposiciones que podrían haberse utilizado y se utilizaron en ocasiones para prevenir la propagación de la esclavitud.

Puede que esto no la convierta en una Constitución contra la esclavitud. Pero incluso antes de la Decimotercera Enmienda, era una Constitución que, si se colocaba en las manos adecuadas, podía hacerse para servir a la causa de la libertad.


5.2 La Ley del Timbre y los Hijos e Hijas de la Libertad

En 1765, el Parlamento británico fue más allá de los esfuerzos realizados durante los dos años anteriores para regular mejor la expansión y el comercio hacia el oeste mediante la implementación de la Ley del Timbre. Como impuesto directo a los colonos, la Ley del Timbre imponía un impuesto interno a casi todos los tipos de papel impreso que usaban los colonos, incluidos periódicos, documentos legales y naipes. Si bien los arquitectos de la Ley del Timbre vieron la medida como una forma de sufragar los costos del Imperio Británico, sin embargo, dio lugar a la primera gran protesta colonial contra el control imperial británico, tal como se expresa en el famoso eslogan "sin impuestos sin representación". La Ley del Timbre reforzó la sensación entre algunos colonos de que el Parlamento no los estaba tratando como iguales a sus pares al otro lado del Atlántico.

LA LEY DEL SELLO Y LA LEY DE QUARTERING

El primer ministro Grenville, autor de la Ley del Azúcar de 1764, introdujo la Ley de Estampillas a principios de la primavera de 1765. Según esta ley, cualquiera que usara o comprara algo impreso en papel tenía que comprar una estampilla de ingresos (Figura 5.5). En el mismo año, 1765, el Parlamento también aprobó la Ley de Acuartelamiento, una ley que intentaba resolver los problemas del estacionamiento de tropas en América del Norte. El Parlamento entendió la Ley de sellos y la Ley de acuartelamiento como una afirmación de su poder para controlar la política colonial.

La Ley del Timbre marcó un cambio en la política británica después de la Guerra de Francia e India. Antes de la Ley del Timbre, los colonos habían pagado impuestos a sus gobiernos coloniales o indirectamente a través de precios más altos, no directamente a los gobernadores designados por la Corona. Esta fue una libertad consagrada por el tiempo de las legislaturas representativas de los gobiernos coloniales. La aprobación de la Ley del Timbre significó que a partir del 1 de noviembre de 1765, los colonos contribuirían con 60.000 libras esterlinas al año —el 17 por ciento del costo total— para el mantenimiento de los diez mil soldados británicos en Norteamérica (Figura 5.6). Debido a que la Ley del Timbre planteó problemas constitucionales, desencadenó la primera protesta seria contra la política imperial británica.

El Parlamento también hizo valer su prerrogativa en 1765 con la Ley de acuartelamiento. La Ley de Acuartelamiento de 1765 abordó el problema de la vivienda de los soldados británicos estacionados en las colonias americanas. Exigía que se les proporcionara cuarteles o lugares para alojarse en casas públicas, y que si era necesario un alojamiento adicional, las tropas podrían estacionarse en graneros y otros edificios privados deshabitados. Además, los costos de la comida y el alojamiento de las tropas recayeron en los colonos. Desde la época de Jacobo II, que gobernó de 1685 a 1688, muchos súbditos británicos habían desconfiado de la presencia de un ejército permanente durante tiempos de paz, y tener que pagar el alojamiento y la comida de los soldados era especialmente oneroso. La evasión generalizada y el desprecio por la ley se produjeron en casi todas las colonias, pero el tema fue especialmente polémico en Nueva York, el cuartel general de las fuerzas británicas. Cuando mil quinientas tropas llegaron a Nueva York en 1766, la Asamblea de Nueva York se negó a seguir la Ley de Acuartelamiento.

PROTESTA COLONIAL: GENTRY, COMERCIANTES Y EL CONGRESO DE LA LEY DEL SELLO

Para muchos colonos británicos que viven en Estados Unidos, la Ley del Timbre suscita muchas preocupaciones. Como impuesto directo, parecía ser una medida inconstitucional, una que privaba de su libertad a los sujetos británicos nacidos libres, un concepto que definieron ampliamente para incluir varios derechos y privilegios de los que disfrutaban como sujetos británicos, incluido el derecho a la representación. De acuerdo con la Constitución británica no escrita, solo los representantes por los que votaron los súbditos británicos podían gravarlos. El Parlamento estaba a cargo de los impuestos y, aunque era un organismo representativo, las colonias no tenían representación "real" (o directa) en él. Los miembros parlamentarios que apoyaron la Ley del Timbre argumentaron que los colonos tenían representación virtual, porque los arquitectos del Imperio Británico sabían mejor cómo maximizar los beneficios de sus posesiones en el extranjero. Sin embargo, este argumento no satisfizo a los manifestantes, quienes se veían a sí mismos como poseedores del mismo derecho que todos los súbditos británicos a evitar impuestos sin su consentimiento. Sin representación en la Cámara de los Comunes, donde se originaron los proyectos de ley de impuestos, se sintieron privados de este derecho inherente.

El gobierno británico sabía que los colonos podrían oponerse a la expansión del poder parlamentario de la Ley del Timbre, pero el Parlamento creía que la relación de las colonias con el Imperio era de dependencia, no de igualdad. Sin embargo, la Ley del Timbre tuvo la consecuencia irónica e involuntaria de reunir en protesta a colonos de áreas y puntos de vista muy diferentes. En Massachusetts, por ejemplo, James Otis, abogado y defensor de la libertad británica, se convirtió en la voz principal de la idea de que "los impuestos sin representación son tiranía". En la Casa de Burgueses de Virginia, el bravucón y esclavista Patrick Henry presentó las Resoluciones de la Ley de Sellos de Virginia, que denunciaban la Ley de Sellos y la corona británica en un lenguaje tan fuerte que algunos virginianos conservadores lo acusaron de traición (Figura 5.7). Henry respondió que los virginianos estaban sujetos únicamente a los impuestos que ellos mismos o sus representantes imponían. En resumen, no puede haber impuestos sin representación.

Los colonos nunca antes habían formado un frente político unificado, por lo que Grenville y el Parlamento no temían una verdadera revuelta. Sin embargo, esto iba a cambiar en 1765. En respuesta a la Ley del Timbre, la Asamblea de Massachusetts envió cartas a las otras colonias, pidiéndoles que asistieran a una reunión o congreso para discutir cómo responder a la ley. Muchos colonos estadounidenses de colonias muy diferentes encontraron una causa común en su oposición a la Ley del Timbre. Representantes de nueve legislaturas coloniales se reunieron en Nueva York en el otoño de 1765 para llegar a un consenso. ¿Podría el Parlamento imponer impuestos sin representación? Los miembros de este primer congreso, conocido como Congreso de la Ley del Timbre, dijeron que no. Estos nueve representantes tenían un interés personal en derogar el impuesto. No solo debilitó sus negocios y la economía colonial, sino que también amenazó su libertad bajo la Constitución británica. Redactaron una refutación a la Ley del Timbre, dejando en claro que solo deseaban proteger su libertad como súbditos leales de la Corona. El documento, llamado Declaración de Derechos y Quejas, describía la inconstitucionalidad de los impuestos sin representación y los juicios sin jurados. Mientras tanto, la protesta popular también ganaba fuerza.

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MOVILIZACIÓN: PROTESTA POPULAR CONTRA LA LEY DEL SELLO

El Congreso de la Ley del Timbre fue una reunión de hombres blancos educados y terratenientes que representaban a la élite política de las colonias y era el equivalente colonial de la aristocracia terrateniente británica. Mientras estos aristócratas estaban redactando sus quejas durante el Congreso de la Ley del Timbre, otros colonos mostraron su disgusto por la nueva ley boicoteando los productos británicos y protestando en las calles. Dos grupos, los Hijos de la Libertad y las Hijas de la Libertad, encabezaron la resistencia popular a la Ley del Sello. Ambos grupos se consideraban patriotas británicos defendiendo su libertad, tal como lo habían hecho sus antepasados ​​en tiempos de Jaime II.

Formados en Boston en el verano de 1765, los Hijos de la Libertad eran artesanos, tenderos y pequeños comerciantes dispuestos a adoptar medios de protesta extralegales. Antes de que la ley entrara en vigor, los Hijos de la Libertad comenzaron a protestar. El 14 de agosto, apuntaron a Andrew Oliver, que había sido nombrado Distribuidor de Sellos de Massachusetts. Después de colgar a Oliver en una efigie, es decir, usando una figura toscamente hecha como representación de Oliver, la multitud rebelde apedreó y saqueó su casa, finalmente decapitó la efigie y quemó los restos. Una respuesta tan brutal conmocionó a los funcionarios del gobierno real, que se escondieron hasta que la violencia se agotó. Andrew Oliver renunció al día siguiente. Para entonces, la turba se había trasladado a la casa del vicegobernador Thomas Hutchinson, quien, debido a su apoyo a las acciones del Parlamento, era considerado un enemigo de la libertad inglesa. Los Hijos de la Libertad atrincheraron a Hutchinson en su casa y exigieron que renunciara a la Ley del Timbre que rechazó, y los manifestantes saquearon e incendiaron su casa. Además, los Hijos (también llamados "Hijos Verdaderos" o "Hijos Verdaderos" para dejar en claro su compromiso con la libertad y distinguirlos de personas como Hutchinson) continuaron liderando protestas violentas con el objetivo de asegurar la renuncia de todos los sellos designados recolectores (Figura 5.8).

A principios de 1766, las Hijas de la Libertad protestaron contra la Ley de sellos al negarse a comprar productos británicos y alentar a otros a hacer lo mismo. Evitaron el té británico y optaron por hacer sus propios tés con hierbas y bayas locales. Construyeron una comunidad, y un movimiento, en torno a la creación de telas hechas en casa en lugar de comprar ropa de cama británica. Las mujeres bien nacidas tenían "abejas hiladoras", en las que competían para ver quién podía hilar más y el lino más fino. Una entrada en The Boston Chronicle of April 7, 1766, states that on March 12, in Providence, Rhode Island, “18 Daughters of Liberty, young ladies of good reputation, assembled at the house of Doctor Ephraim Bowen, in this town. . . . There they exhibited a fine example of industry, by spinning from sunrise until dark, and displayed a spirit for saving their sinking country rarely to be found among persons of more age and experience.” At dinner, they “cheerfully agreed to omit tea, to render their conduct consistent. Besides this instance of their patriotism, before they separated, they unanimously resolved that the Stamp Act was unconstitutional, that they would purchase no more British manufactures unless it be repealed, and that they would not even admit the addresses of any gentlemen should they have the opportunity, without they determined to oppose its execution to the last extremity, if the occasion required.”

The Daughters’ non-importation movement broadened the protest against the Stamp Act, giving women a new and active role in the political dissent of the time. Women were responsible for purchasing goods for the home, so by exercising the power of the purse, they could wield more power than they had in the past. Although they could not vote, they could mobilize others and make a difference in the political landscape.

From a local movement, the protests of the Sons and Daughters of Liberty soon spread until there was a chapter in every colony. The Daughters of Liberty promoted the boycott on British goods while the Sons enforced it, threatening retaliation against anyone who bought imported goods or used stamped paper. In the protest against the Stamp Act, wealthy, lettered political figures like John Adams supported the goals of the Sons and Daughters of Liberty, even if they did not engage in the Sons’ violent actions. These men, who were lawyers, printers, and merchants, ran a propaganda campaign parallel to the Sons’ campaign of violence. In newspapers and pamphlets throughout the colonies, they published article after article outlining the reasons the Stamp Act was unconstitutional and urging peaceful protest. They officially condemned violent actions but did not have the protesters arrested a degree of cooperation prevailed, despite the groups’ different economic backgrounds. Certainly, all the protesters saw themselves as acting in the best British tradition, standing up against the corruption (especially the extinguishing of their right to representation) that threatened their liberty (Figure 5.9).

THE DECLARATORY ACT

Back in Great Britain, news of the colonists’ reactions worsened an already volatile political situation. Grenville’s imperial reforms had brought about increased domestic taxes and his unpopularity led to his dismissal by King George III. While many in Parliament still wanted such reforms, British merchants argued strongly for their repeal. These merchants had no interest in the philosophy behind the colonists’ desire for liberty rather, their motive was that the non-importation of British goods by North American colonists was hurting their business. Many of the British at home were also appalled by the colonists’ violent reaction to the Stamp Act. Other Britons cheered what they saw as the manly defense of liberty by their counterparts in the colonies.

In March 1766, the new prime minister, Lord Rockingham, compelled Parliament to repeal the Stamp Act. Colonists celebrated what they saw as a victory for their British liberty in Boston, merchant John Hancock treated the entire town to drinks. However, to appease opponents of the repeal, who feared that it would weaken parliamentary power over the American colonists, Rockingham also proposed the Declaratory Act. This stated in no uncertain terms that Parliament’s power was supreme and that any laws the colonies may have passed to govern and tax themselves were null and void if they ran counter to parliamentary law.


Constitution, State

by John V. Orth, 2006
Additional research provided by William S. Powell.

North Carolinians have lived under three state constitutions-the Constitution of 1776, which created the government for the new state and was substantially amended in 1835 the Constitution of 1868, which brought the state back into the Union after the Civil War but was later amended to discriminate against African Americans in a variety of ways and the Constitution of 1971, which reorganized the entire state government in light of the requirements of the modern economy and society. In general, each constitution expanded the rights and privileges of the citizenry as well as sections of the government. The countless struggles, successes, and failures experienced in the years between the American colonial period and the end of the twentieth century have been reflected in the development of North Carolina's constitution. Since 1971, important amendments have included setting the voting age at 18 and allowing the governor and lieutenant governor to be elected to two consecutive terms.

The Carolina Charter and the Constitution of 1776

Before North Carolina became a state, its people were subjects of the English Crown and lived in accordance with English law. The Carolina charter of 1663, which many colonists referred to as their "constitution," assigned governance of the colony to the Lords Proprietors and clarified the relationship between the residents and their home country. The charter guaranteed them specific liberties and protections-their "rights as Englishmen" established by the Magna Carta of 1215. When some of these guarantees were violated by conflicting instructions from London, the people protested, contributing to the growing movement for independence.

In December 1776 North Carolina's Fifth Provincial Congress, under the leadership of Speaker Richard Caswell, created a state constitution to reaffirm the rights of the people and establish a government compatible with the ongoing struggle for American independence. In drafting this document, North Carolina leaders sought advice and examples provided by John Adams of Massachusetts. They also consulted the newly adopted constitutions of Virginia, Pennsylvania, Delaware, and New Jersey and received specific instructions from the North Carolina counties of Halifax, Mecklenburg, and Rowan. The final version of the constitution was adopted by the legislature without further input from the people of the state.

The 1776 constitution explicitly affirmed the principle of the separation of powers and identified the familiar three branches of government (executive, legislative, and judicial). It gave the greatest power to the General Assembly, which would make the laws as well as appoint all state executives and judges. The governor, serving a one-year term, would exercise little power-the result of grave conflicts with previous royal governors. Even his modest opportunity for personal leadership was hedged in many instances by the requirement that he receive the concurrence of a seven-member Council of State, also chosen by the legislature, for any initiative he might want to exercise. Local officials established by this constitution also included the sheriff, coroner, constable, and justice of the peace.

In 1789, for the first time ever, the General Assembly amended the constitution to add Fayetteville to the list of borough towns permitted to elect a senator. (The constitution would not be revised for another 46 years.) Another change substituted the word "Christian" for "Protestant" to remove any doubt about the eligibility for office of a popular judge. The possibility of relocating the constitutionally designated state capital after a destructive fire was considered, but the idea was dropped and a new capitol was built in Raleigh.

Popular representation in the legislature was inadequately addressed by the Constitution of 1776. Local representation was based on units of local government. Voters of each county elected one senator and two members of the House of Commons regardless of area or population. Six constitutionally designated towns were permitted to elect an additional member of the House. The system gave preference to landowners and afforded little political voice to most of the population. As a result of these shortcomings, over time the constitution came under attack. The convention of 1835, with its substantial constitutional amendments, was an attempt to strengthen the 1776 constitution and improve the political system it created. The number of members of the House and Senate were fixed at 120 and 50, respectively (these figures remained the same in the early 2000s). More populous counties received more representatives. Among other important amendments adopted by the convention, the governor's position was strengthened by providing for his popular election for a two-year term.

The Constitution of 1868

After two state conventions (1861-62 and 1865-66) dealt with North Carolina's secession from the Union and subsequent reentry after the Civil War, a new national authority obliged the state to make its laws conform to terms dictated by the occupying Federal forces. At the time, many former leaders had been disfranchised, and a number of newcomers or otherwise inexperienced men, as well as appointed or otherwise installed civil officials, were in positions of authority. At the direction of the U.S. Congress, in which North Carolina was not then represented, delegates to a constitutional convention were duly elected in April 1868 to consider certain subjects mandated by the national government.

The Constitution of 1868, ratified by North Carolinians by a vote of 93,086 to 74,016, was a relatively progressive document that borrowed from the previous state constitutions and added new provisions. It abolished slavery and provided for universal male suffrage. The power of the people to elect representatives and other officeholders-including key officials in the executive branch, judges, and county officials-was greatly expanded. Voters' rights were increased, with male citizens no longer required to own property or meet specific religious qualifications in order to vote. The position of governor was again strengthened with increased powers and a four-year term. A constitutionally based court system was established, county and town governments and a public school system were outlined, and the legislature's methods of raising revenue by taxation were codified. Amendments in 1873 and 1875 weakened the progressive nature of the 1868 constitution. They also clarified the hierarchy of the court system and gave the General Assembly jurisdiction over the courts as well as county and town governments. In 1900 the universal suffrage established in 1868 was diminished by the requirement of a literacy test and poll tax-effectively disfranchising many blacks, Indians, and others.

The Constitution of 1971

After nearly 70 constitutional amendments between 1869 and 1968 and a growing desire for a new constitution in the 1950s and 1960s, the North Carolina State Constitution Study Commission, composed of lawyers and public leaders, was formed to evaluate the need for and outline substantial revisions. The General Assembly endorsed 6 of the 28 amendments proposed by the commission. At a general election on 3 Nov. 1970, citizens approved 5 of the 6 measures, rejecting repeal of the literacy test for voting.

The North Carolina Constitution of 1971 clarified the purpose and operations of state government. Ambiguities and sections seemingly in conflict with the U.S. Constitution were either dropped or rewritten. The document consolidated the governor's duties and powers, expanded the Council of State, and increased the office's budgetary authority. It required the General Assembly to reduce the more than 300 state administrative departments to 25 principal departments and authorized the governor to organize them subject to legislative approval. It provided that extra sessions of the legislature be convened by action of three-fifths of its members rather than by the governor alone. And it revised portions of the previous constitution dealing with state and local finance.

Other provisions permitted the levying of additional county taxes to support law enforcement, jails, elections, and other functions enabled the General Assembly, rather than the state constitution or the courts, to decide what were necessary local services for taxing and borrowing purposes abolished the poll tax, which for many years had not been a condition for voting and authorized the General Assembly to permit local governments to create special taxing districts to provide more services and to fix personal exemptions for income taxes. In addition, the new constitution addressed the ongoing needs of public education, especially regarding funding, school attendance, and organization of the State Board of Education. The legislature's responsibility to support higher education, not just among the campuses of the consolidated University of North Carolina, was also affirmed.

Educator Resources:

Grade 8: North Carolina Constitution: An Introduction to NC’s State Constitution and Activities for Understanding It. North Carolina Civic Education Consortium. http://civics.sites.unc.edu/files/2012/05/NCConstitutionIntroductionActi.

Grade 8: North Carolina’s State Constitution: Exploring Its Relevance. North Carolina Civic Education Consortium. http://civics.sites.unc.edu/files/2012/04/NCStateConstExploringRelevance.

Grade 8: United States Constitution of 1787 & Slavery. North Carolina Civic Education Consortium. http://database.civics.unc.edu/files/2012/05/USConstitutionandSlavery1.pdf

John L. Cheney Jr., ed., North Carolina Government, 1585-1979: A Narrative and Statistical History (1981).

Fletcher M. Green, Constitutional Development in the South Atlantic States, 1776-1860: A Study in the Evolution of Democracy (1966).

John V. Orth, The North Carolina State Constitution: A Reference Guide (1993).

Orth, The North Carolina State Constitution with History and Commentary (1995).

Additional resources:

North Carolina Constitutions. North Carolina Legislative Library. (Includes links to previous versions of the constitution and to the amendments from 1969 to present).

North Carolina State Constitution of 1776. Lillian Goldman Law Library, Yale Law School.

North Carolina's 1868 State Constitution. North Carolina Department of the Secretary of State.


Political Thought in the American Colonies

John Locke was one of the most influential thinkers of the Enlightenment. His writings form the basis for many modern political ideas.

The beliefs and attitudes that led to the call for independence had long been an important part of colonial life. Of all the political thinkers who influenced American beliefs about government, the most important is surely John Locke. The most significant contributions of Locke, a seventeenth-century English philosopher, were his ideas regarding the relationship between government and natural rights, which were believed to be God-given rights to life, liberty, and property.

Locke was not the first Englishman to suggest that people had rights. The British government had recognized its duty to protect the lives, liberties, and property of English citizens long before the settling of its North American colonies. In 1215, King John signed Magna Carta—a promise to his subjects that he and future monarchs would refrain from certain actions that harmed, or had the potential to harm, the people of England. Prominent in Magna Carta’s many provisions are protections for life, liberty, and property. For example, one of the document’s most famous clauses promises, “No freemen shall be taken, imprisoned . . . or in any way destroyed . . . except by the lawful judgment of his peers or by the law of the land.” Although it took a long time for modern ideas regarding due process to form, this clause lays the foundation for the Fifth and Sixth Amendments to the U.S. Constitution. While Magna Carta was intended to grant protections only to the English barons who were in revolt against King John in 1215, by the time of the American Revolution, English subjects, both in England and in North America, had come to regard the document as a cornerstone of liberty for men of all stations—a right that had been recognized by King John I in 1215, but the people had actually possessed long before then.

The rights protected by Magna Carta had been granted by the king, and, in theory, a future king or queen could take them away. The natural rights Locke described, however, had been granted by God and thus could never be abolished by human beings, even royal ones, or by the institutions they created.

So committed were the British to the protection of these natural rights that when the royal Stuart dynasty began to intrude upon them in the seventeenth century, Parliament removed King James II, already disliked because he was Roman Catholic, in the Glorious Revolution and invited his Protestant daughter and her husband to rule the nation. Before offering the throne to William and Mary, however, Parliament passed the English Bill of Rights in 1689. A bill of rights is a list of the liberties and protections possessed by a nation’s citizens. The English Bill of Rights, heavily influenced by Locke’s ideas, enumerated the rights of English citizens and explicitly guaranteed rights to life, liberty, and property. This document would profoundly influence the U.S. Constitution and Bill of Rights.

American colonists also shared Locke’s concept of property rights. According to Locke, anyone who invested labor in the commons—the land, forests, water, animals, and other parts of nature that were free for the taking—might take as much of these as needed, by cutting trees, for example, or building a fence around a field. The only restriction was that no one could take so much that others were deprived of their right to take from the commons as well. In the colonists’ eyes, all free white males should have the right to acquire property, and once it had been acquired, government had the duty to protect it. (The rights of women remained greatly limited for many more years.)

Perhaps the most important of Locke’s ideas that influenced the British settlers of North America were those regarding the origins and purpose of government. Most Europeans of the time believed the institution of monarchy had been created by God, and kings and queens had been divinely appointed to rule. Locke, however, theorized that human beings, not God, had created government. People sacrificed a small portion of their freedom and consented to be ruled in exchange for the government’s protection of their lives, liberty, and property. Locke called this implicit agreement between a people and their government the social contract. Should government deprive people of their rights by abusing the power given to it, the contract was broken and the people were no longer bound by its terms. The people could thus withdraw their consent to obey and form another government for their protection.

The belief that government should not deprive people of their liberties and should be restricted in its power over citizens’ lives was an important factor in the controversial decision by the American colonies to declare independence from England in 1776. For Locke, withdrawing consent to be ruled by an established government and forming a new one meant replacing one monarch with another. For those colonists intent on rebelling, however, it meant establishing a new nation and creating a new government, one that would be greatly limited in the power it could exercise over the people.

The desire to limit the power of government is closely related to the belief that people should govern themselves. This core tenet of American political thought was rooted in a variety of traditions. First, the British government did allow for a degree of self-government. Laws were made by Parliament, and property-owning males were allowed to vote for representatives to Parliament. Thus, Americans were accustomed to the idea of representative government from the beginning. For instance, Virginia established its House of Burgesses in 1619. Upon their arrival in North America a year later, the English Separatists who settled the Plymouth Colony, commonly known as the Pilgrims, promptly authored the Mayflower Compact, an agreement to govern themselves according to the laws created by the male voters of the colony. [1]

By the eighteenth century, all the colonies had established legislatures to which men were elected to make the laws for their fellow colonists. When American colonists felt that this longstanding tradition of representative self-government was threatened by the actions of Parliament and the King, the American Revolution began.


FURTHER READING

Benson, Paul R., Jr. The Supreme Court and the Commerce Clause, 1937 – 1970. New York: Dunellen, 1970.

Ely, James W., Jr. The Guardian of Every Other Right: A Constitutional History of Property Rights. New York: Oxford University Press, 1998.

Kelly, Alfred H., Winfred A. Harbison, and Herman Belz, The American Constitution: Its Origins and Development, 7th ed. New York: W.W. Norton & Co., 1991.

Kutler, Stanley I. Privilege and Creative Destruction: The Charles River Bridge Case. Baltimore: The Johns Hopkins University Press, 1990.

Sunstein, Cass R. After the Rights Revolution: Reconceiving the Regulatory State. Cambridge: Harvard University Press, 1990.

the constitution spoke directly to economic issues. article 1, section 8 stated that "congress shall have power to lay and collect taxes, duties, imposts, and excises" and further gave congress the power "[t]o regulate commerce with foreign nations, and among the several states."


The Kingdom of Great Britain

On 1 May 1707, the Kingdom of Great Britain was created by the political union of the Kingdom of England (which included Wales) and the Kingdom of Scotland. [16] [17] This event was the result of the Treaty of Union that was agreed on 22 July 1706, [18] and then ratified by both the Parliament of England and Parliament of Scotland each passing an Act of Union in 1707. This led to the formation of the first Parliament of Great Britain.

The role of prime minister began to emerge during the period 1721-1742 as Robert Walpole chaired cabinet meetings, appointed all other ministers, and developed the doctrine of cabinet solidarity.


Origin Of The Phrase

Reverend Jonathan Mayhew coined the slogan “No Taxation without Representation" during a sermon in Boston in 1750. By 1764, the phrase had become popular among American activists in the city. Political activist James Otis later revamped the phrase to "taxation without representation is tyranny." In the mid-1760s, Americans believed that the British were depriving them of a historical right prompting Virginia to pass resolutions declaring Americans equal to the Englishmen. The English constitution stipulated that there should not be taxation without representation, and therefore only Virginia could tax Virginians.


PENNSYLVANIA CONSTITUTION OF 1776 (August 16, 1776)

Pennsylvania's short-lived first constitution, superseded in 1790, is notable because it was the most unorthodox and democratic of the constitutions of the original states. Although the extralegal "convention" that framed the document exercised full powers of government and remained in session as the legislature, the constitution was fundamental law. Its preamble, stressing natural rights theory, declared that it was "for ever" unalterable its declaration of rights was made part of the constitution and inviolable and its frame of government created a legislature without the power "to add to, alter, abolish, or infringe" any part of the constitution.

The declaration of rights was superior to the more famous virginia declaration of rights, Pennsylvania's model. Pennsylvania omitted the right to bail and the ban against excessive fines and cruel and unusual punishments but added freedom of speech, assembly, and petition separated church and state recognized the right of conscientious objection protected the right to counsel in all criminal cases and provided for the right to bear arms and the right to travel or emigrate—all constitutional "firsts" in the United States. To create a political democracy controlled by the people, the frame of government established a powerful unicameral legislature, with no upper house to check the lower and no governor to veto its legislation. The legislature's proceedings had to be made public and its doors were to be open to the public. In effect all males of voting age could vote, because the constitution enfranchised all taxpayers (all men had to pay a poll tax) and their sons, and anyone who could vote was eligible to hold office. Proportional representation, based on the number of taxable inhabitants, governed the apportionment of the legislature.

In place of a governor the constitution established a council, elected by the people, representing each county, with a president or chairman. The council had weak executive powers but for the power to make appointments, including all judges. The constitution instituted few checks and did recognize separation of powers. Its strangest institution was the council of censors, a popularly elected body that met for one year in every seven and was charged with the responsibility of seeing that the constitution was preserved inviolate it could review the performance of all public officers, order impeachments, recommend repeal of legislation, and call a convention to revise the constitution. That council met only once and was so politically divided that it did nothing. But the vermont constitution of 1777, based on Pennsylvania's, copied the council of censors and kept it until 1869. The Pennsylvania Constitution of 1790 followed the massachusetts constitution of 1780.


What was the UK Constitution in 1776, regarding taxation and representation? - Historia

The Confederation and the Constitution

The Pursuit of Equality

The Continental Army officers formed an exclusive hereditary order called the Society of the Cincinnati.

Virginia Statute for Religious Freedom: created in 1786 by Thomas Jefferson and his co-reformers stated that religion should not be imposed on anybody and that each person decided his/her own faith.

The Philadelphia Quakers founded the first anti-slavery society en 1775.

The 1st Continental Congress called for the complete abolition of the slave trade en 1774. Several northern states went further and either completely abolished slavery or provided the gradual emancipation of slaves. No states south of Pennsylvania abolished slavery.

Civic Virtue: the idea that democracy depended on the unselfish commitment of each citizen to the public good.

Republican Motherhood: the idea that the mother was selflessly devoted to her family this was described as the model of a proper republican mother.

Constitution Making in the States

En 1776, the 2nd Continental Congress called the colonies to draft new constitutions. Massachusetts called a special convention to draft its constitution and then submitted the final draft to the people.

Como written documents, the state constitutions were intended to represent a fundamental law, superior to the short-lived impulses of ordinary legislation.

In the Revolutionary era, the capitals of New Hampshire, New York, Virginia, North Carolina, South Carolina, and Georgia were all moved westward.

Economic Crosscurrents

Economic democracy preceded political democracy.

After gaining its independence, the United States had limited trade with Britain, so it had to start making more products "in-house."

The post-war economy was not very good, and many Americans were poorer after the war.

Creating a Confederation

Shortly before declaring independence in 1776, the 2 nd Continental Congress appointed a committee to draft a written constitution for the new nation. The finished product was the Articles of Confederation. It was adopted by Congress in 1777 and it convinced France that America had a genuine government. The Articles of Confederation wasn't ratified by all 13 colonies until 1781.

The Articles of Confederation: America's First Constitution

The 13 colonies were joined together for joint action in dealing with common problems such as foreign affairs.

Congress had 2 major handicaps: 1) It had no power to regulate commerce, and this loophole left the states free to establish conflictingly laws regarding tariffs and navigation. 2) Congress couldn't enforce its tax collection program. The states were NOT required to pay the government taxes, they were merely asked.

The Articles of Confederation had many faults, but it was a stepping stone towards the Constitution.

Landmarks in Land Laws

Land Ordinance of 1785: stated that the acreage of the Old Northwest should be sold and the proceeds should be used to help pay off the national debt.

Northwest Ordinance of 1787: a uniform national land policy created the Northwest Territories and gave the land to the government, the land could then be purchased by individuals when a territory had 60,000 people, it might be admitted by Congress as a state, with all the privileges of the 13 other states.

The World's Ugly Duckling

Britain declined to make any commercial treaty with the colonies or to repeal its Navigation Laws (required the use of British ships to trade with Britain). Lord Sheffield argued in his pamphlet that Britain could win back America's trade without repealing the navigation laws.

los British remained in the Americas where they maintained their fur trade with the Indians. The American states did not honor the treaty of peace in regard to debts and Loyalists. The British primarily stayed because they wanted to keep the Indians on their side in case the Americans decided to attack Canada.

Spain was openly unfriendly to the Americans. It closed off the Mississippi river to commerce in 1784.

The Horrid Specter of Anarchy

Shay's Rebellion: occurred in western Massachusetts in 1786 impoverished back-country farmers, who were losing their farms through mortgage foreclosures and tax delinquencies, attempted to enforce their demands of cheap paper money, lighter taxes, and a suspension of property takeovers led by Captain Daniel Shays. The uprising was crushed but it led to changes in laws.

A Convention of "Demigods"

En 1786, Virginia called for a convention at Annapolis, Maryland to deal with the issue of interstate commerce. Alexander Hamilton saved the convention from collapsing (delegates from only 5 states showed up). He called Congress to meet in Philadelphia the next year to fix entire fabric of the Articles of Confederation.
Alexander Hamilton was an advocate of a powerful central government.

On May 25, 1787, 55 representatives from every state except for Rhode Island were sent to Philadelphia to discuss how the government should operate. (Constitutional Convention) George Washington was elected as the leader.

Patriots in Philadelphia

The delegates hoped to save the revolutionary idealism and make it into a strong political structure.

Hammering Out a Bundle of Compromises

Some of the delegates decided they would scrap the old Articles of Confederation, contradicting instructions from Congress to revise it.

The "large-state plan" was proposed by Virginia and was the first suggested framework of the Constitution. It said that a state's representation in Congress should be based upon the state's population.

New Jersey presented the "small-state plan." It centered on equal representation in Congress without regards to a state's size or population.

A "Great Compromise" was eventually agreed upon. It called for representation by population in the House of Representatives, and equal representation in the Senate. Each state would have 2 senators. The new Constitution also called for a President. Because of arguments over if the slaves would count towards the general population of the state, the "three-fifths compromise" was created. The new Constitution also called for the end of the slave trade by the end of 1807. All new state constitutions except Georgia's forbade overseas slave trade.

The Constitution was meant to be a broad document. It grew out of common law, in which it is unnecessary to be specific about every possible detail.

Rhode Island was not present at the Constitutional Convention.

Safeguards for Conservatism

The members of the Constitutional Convention agreed economically (they demanded sound money and the protection of private property), and they agreed politically (they favored a stronger government with 3 branches and with checks and balances system).

The Clash of Federalists and Anti-federalists

Anti-federalists opposed the stronger federal government because they feared it would take away the power of the common man. They were led by Samuel Adams, Patrick Henry, y Richard Henry Lee. The anti-federalists mostly consisted of the poorest class.

Federalists were led by George Washington y Benjamin Franklin. Most of the Federalists lived in the settled areas along the seaboard. Overall, they were wealthier, more educated, and better organized than the anti-federalists. They also controlled the press.

The Great Debate in the States

Delaware, Pennsylvania, New Jersey, Georgia, Connecticut, Massachusetts, Maryland, South Carolina, and New Hampshire were the first 9 states to sign the Constitution. Virginia, New York, North Carolina, and Rhode Island were the only states to not sign it. (4 Laggard States)

The Four Laggard States

Virginia and New York eventually ratified the Constitution before it was put into effect. Rhode Island and North Carolina were the last states to ratify it, and they did so only after the new government had been in operation for a few months.

These 4 states did not want to ratify the Constitution, but they could not safely exist as the only states "outside of the fold."

A Conservative Triumph

The architects of the Constitution believed that every branch (executive, judiciary, and legislative) effectively represented the people.


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