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Wilhelm Fliess

Wilhelm Fliess

Wilhelm Fliess nació el 24 de octubre de 1858. Se estableció como especialista en oído, nariz y garganta en Berlín. Fliess era socio de Josef Breuer y cuando visitó Viena en noviembre de 1887, su amigo le aconsejó que asistiera a una conferencia impartida por Sigmund Freud. Después de la conferencia, Breuer presentó a Fliess a Freud. (1)

Esa noche Freud escribió una carta a Fliess: "Si bien mi carta de hoy tiene un motivo comercial. Debo presentarla con la confesión de que albergo la esperanza de continuar la relación contigo, y que me has dejado una profunda impresión. " Fue el comienzo de una amistad muy cercana. (2)

Freud tuvo muy pocos pacientes durante los primeros años de su vida matrimonial. Su primer paciente sufría de depresión y Freud le recetó un tratamiento eléctrico. También dio conferencias a médicos jóvenes sobre una amplia variedad de temas, incluida la neurología clínica y los usos médicos de la electricidad. Freud se interesó mucho por la obra de Jean Martin Charcot y sus "últimas investigaciones sobre la histeria ... Había demostrado, por ejemplo, la autenticidad de los fenómenos histéricos y su conformidad con las leyes ... la frecuente aparición de histeria en los hombres, la producción de parálisis y construcciones histéricas por sugestión hipnótica ". (3)

Freud discutió estos temas con Josef Breuer. Ambos hombres comenzaron a utilizar la sugestión hipnótica para tratar a los pacientes que sufrían de histeria. Este era un término utilizado en ese momento que significaba "exceso emocional ingobernable" en las mujeres. Esto incluyó ansiedad, tos nerviosa, dificultad para respirar, migrañas, músculos faciales contorsionados, miembros paralizados, tics, mudez, desmayos, insomnio, irritabilidad y promiscuidad. Charcot creía que la histeria era una alteración del sistema nervioso y afirmó que tanto hombres como mujeres podían sufrir de histeria. (4)

La hipnosis es un estado de la conciencia humana que implica una atención enfocada y una conciencia periférica reducida y una capacidad mejorada para responder a la sugestión. La idea de Charcot era que se podía usar la hipnosis no solo para replicar el ataque histérico, sino también para presentar sugerencias al histérico que podrían permitir una cura. Freud inicialmente hipnotizó a los pacientes presionando su mano sobre sus frentes. Sin embargo, Freud descubrió, sin embargo, que no siempre era capaz de inducir la hipnosis, ni en absoluto ni con la profundidad suficiente para sus necesidades. (5)

En el otoño de 1892, Ilona Weiss se convirtió en una de las pacientes de Freud. Para proteger su identidad, Freud siempre se refirió a ella como "Elisabeth von R". La hija de veinticuatro años de una rica familia húngara sufría de dolores en las piernas y dificultad para caminar. Su médico la había examinado y no pudo encontrar nada físicamente malo en sus piernas y decidió que sufría de histeria y fue enviada a Freud. Decidió usar un método diferente para tratarla. Freud le pidió a Elisabeth que se acostara en su sofá y cerrara los ojos. Aplicándole presión en la frente, le pidió que le informara fielmente de todo lo que le viniera a la mente. (6)

Elisabeth admitió que estaba enamorada de su cuñado. Sin embargo, pudo reprimir estos sentimientos, pero buscó su compañía y disfrutó de largas caminatas juntos. Sus problemas comenzaron cuando su hermana murió y ella desarrolló la idea de que él podría convertirse en su esposo. Este "pensamiento inaceptable" desafió todo lo que ella cree sobre sí misma como persona moral y leal. Ella se resistió y trató de sacarlo de su conciencia. Fue por estos sentimientos los que le causaron dolor en las piernas. Freud creía que el síntoma se remonta a los mismos paseos que había disfrutado con su cuñado antes de la muerte de su hermana. Freud sostiene que lejos de ser los demonios degenerados del mito popular, invariablemente la histérica es demasiado moral y se castiga a sí misma por sus deseos inaceptables. El tratamiento de Elisabeth implicó recuperar sus pensamientos culpables de su inconsciente y aceptarlos. Esto resultó en una cura total y en la primavera de 1894 asistió a "un baile privado" donde vio a "mi antiguo paciente pasar a mi lado en un animado baile". (7)

Sigmund Freud continuó experimentando animando a los pacientes a hablar libremente, sin censura ni inhibición, sobre cualquier idea o recuerdo que se les ocurriera. Freud luego usó estos comentarios para ayudar a descubrir el vínculo con otros eventos y sentimientos. Durante este proceso le correspondía al médico "decidir qué es y qué no es relevante: el paciente debe dar forma al discurso". Este enfoque, "para que sea eficaz, debe entenderse como una asociación". (8)

En 1895 Sigmund Freud y Josef Breuer publicaron su libro, Estudios sobre histeria. Consiste primero en una reimpresión del artículo conjunto que habían escrito, luego cinco historias de casos, un ensayo teórico de Breuer y un capítulo final sobre psicoterapia de Freud. El primer caso clínico, de Breuer, es el de Anna (Bertha Pappenheim). Freud contribuyó con los otros cuatro casos, incluidos Ilona Weiss (Elisabeth) y Fanny Moser (Emmy).

El libro recibió críticas principalmente hostiles. El mejor apareció en el Neue Freie Presse, el principal diario de Viena, de Alfred von Bergner, profesor de Historia de la Literatura en la Universidad de Viena. Dijo que leyó las historias de casos con admiración y comprensión, y luego agregó la predicción significativa: "Concebimos vagamente la idea de que algún día sea posible acercarnos al secreto más íntimo de la personalidad humana ... La teoría en sí misma no es nada. sino el tipo de psicología que usan los poetas ". (9)

Havelock Ellis, un médico que trabaja en Londres y miembro fundador de la Sociedad Fabiana, también elogió el libro y estuvo de acuerdo con las opiniones de Freud sobre la causa sexual de la histeria. Sin embargo, la idea sorprendió a la mayoría de la gente y se necesitaron más de trece años para vender 626 copias del libro. No fue un ejercicio muy rentable y los autores solo recibieron 425 florines entre ellos (£ 18 cada uno). Durante la redacción del libro, los dos hombres no estuvieron de acuerdo sobre el papel que jugaban los impulsos sexuales en la histeria. (10)

David Stafford-Clark ha señalado: "A pesar del éxito comparativo de su publicación conjunta, Breuer y Freud nunca colaboraron en ningún material publicado posterior ... Esto de hecho anunció no solo la ruptura con Breuer sino el comienzo de la emergencia independiente de El propio concepto de psicoanálisis de Freud. La diferencia básica de opinión entre los dos autores, sobre la que Freud más tarde pondría un énfasis considerable, en relación con el papel que desempeñan los impulsos sexuales en la causa de la histeria ". (11)

Después de la pérdida de Josef Breuer, Sigmund Freud formó una relación cercana con Wilhelm Fliess, un especialista en oído, nariz y garganta. Breuer consideraba que Fliess era "uno de los intelectos más ricos" que había conocido. Fliess estaba muy interesado en nuevas ideas y tenía mucho conocimiento en los campos de las artes, las matemáticas y la biología. Fliess actuó como caja de resonancia para las ideas en desarrollo de Freud. (12)

Ernest Jones, uno de los amigos más cercanos de Freud, habló muy bien de Fliess. "Sus intereses científicos (de Fliess) iban mucho más allá de su propio campo especial, particularmente en medicina y biología. Fue esta extensión lo que interesó a Freud y al principio pareció encajar con el suyo". (12a)

Su amistad creció a través de sus frecuentes cartas y reuniones regulares en Viena y Berlín, pero sobre todo le gustaba organizar viajes de dos o tres días fuera de casa (llamaban a estas reuniones especiales "Congresos"). No solo intercambiaron sus ideas científicas poco ortodoxas, sino que Freud proporcionó detalles íntimos de su propia vida (que ocultó a su esposa). De hecho, se ha afirmado que Freud utilizó estas cartas como "autoanálisis". (13) Freud se enamoró de Fliess: "Sólo quien sabe que está en posesión de la verdad escribe como tú". (14)

Durante este período, los estados de ánimo de Freud oscilaron violentamente de la euforia a la depresión: "A veces se convencía a sí mismo del valor de sus descubrimientos; otras veces estaba plagado de dudas sobre sí mismo. Además, estaba preocupado por síntomas de ansiedad: miedo a viajar en tren, miedo a la muerte, dificultad para respirar y arritmias cardíacas, dolores de cabeza y sinusitis recurrente ... Sin embargo, de esta confusión ... surgieron algunas de las percepciones más profundas de Freud ". (15)

Sigmund Freud informó en octubre de 1895: "Estoy casi seguro de haber resuelto los enigmas de la histeria y la neurosis obsesiva con las fórmulas del choque sexual infantil y el placer sexual, y estoy igualmente seguro de que ambas neurosis son, en general, curables ... no sólo síntomas individuales, sino la disposición neurótica en sí. Esto me produce una especie de leve alegría, por haber vivido unos cuarenta años no del todo en vano, y sin embargo, ninguna satisfacción genuina porque la brecha psicológica en el nuevo conocimiento reclama todo mi interés ". (dieciséis)

Fue solo después de la muerte de su padre en 1896, que Freud pudo comenzar a abrirse sobre cómo su propia vida sexual temprana había influido en su personalidad. "El paciente principal que me preocupa soy yo mismo. Mi pequeña histeria, aunque muy acentuada por mi trabajo, se ha resuelto un poco más. El resto todavía está estancado. De eso depende principalmente mi estado de ánimo. El análisis es más Difícil que cualquier otro. Es, de hecho, lo que paraliza mi fuerza psíquica para describir y comunicar lo que he ganado hasta ahora. Aún así, creo que debe hacerse y es una etapa intermedia necesaria en mi trabajo ”. (17)

Freud se convenció de que la mayoría de los casos de neurosis se remontan a incidentes de la primera infancia, pero no tenía pleno acceso a esos recuerdos que habían sido reprimidos en el inconsciente. "No he logrado obtener una comprensión teórica de la represión y su interacción de fuerzas. Parece una vez más discutible que solo las experiencias posteriores dan impulso a las fantasías, que luego se remontan a la infancia, y con esto recupera el factor de una disposición hereditaria una esfera de influencia de la que me había propuesto desalojarla, en aras de esclarecer la neurosis ". (18)

En una carta escrita el 15 de octubre de 1897, Freud comienza a explorar lo que más tarde se conocería como el complejo de Edipo. "Mi autoanálisis es de hecho lo más esencial que tengo en la actualidad y promete ser de gran valor para mí si llega a su fin ... Ser totalmente honesto con uno mismo es un buen ejercicio. Una sola idea de valor general Me di cuenta. He encontrado, en mi propio caso, también, el fenómeno de estar enamorado de mi madre y celoso de mi padre, y ahora lo considero un evento universal en la primera infancia ... Si es así, nos puede entender el poder de agarre de Opedius Rex ... la leyenda griega se apodera de una compulsión que todos reconocen porque siente su existencia dentro de sí. trasplantado a la realidad, con toda la represión que separa su estado infantil del actual ". (19)

Freud se refiere a Edipo Rey, un drama griego antiguo escrito por Sófocles alrededor del 429 a. C. Edipo es el hijo de Layo y Yocasta, el rey y la reina de Tebas. Cuando nace su hijo, el rey consulta a un Oráculo sobre su fortuna. Para su horror, el oráculo revela que Layo "está condenado a morir por la mano de su propio hijo". Layo le ordena a Jocasta que lo mate. Incapaz de matar a su propio hijo, lo entrega a un sirviente para que realice la tarea. Abandona a Edipo en la cima de una montaña, pero es rescatado por un pastor local. Lo presenta al rey sin hijos Polibo, quien cría a Edipo como su propio hijo.

A medida que crece hasta la edad adulta, Edipo oye el rumor de que no es realmente el hijo de Pólibo. Le pregunta a un oráculo quiénes son realmente sus padres. El Oráculo parece ignorar esta pregunta, diciéndole en cambio que está destinado a "aparearse con su propia madre y matar a su propio padre". Desesperado por evitar este terrible destino, Edipo decide abandonar Corinto. En el camino a Tebas, Edipo se encuentra con Layo y los dos hombres se pelean por qué carro tiene el derecho de paso. El rey intenta golpear a Edipo con su cetro, pero durante la lucha Layo muere.

Antes de llegar a Tebas, Edipo se encuentra con la Esfinge, una bestia legendaria con cabeza y pecho de mujer, cuerpo de leona y alas de águila. La Esfinge fue enviada a la carretera que se acerca a Tebas como castigo de los dioses, y mataría a cualquier viajero que no respondiera a un cierto acertijo: "¿Qué es la criatura que camina sobre cuatro patas por la mañana, dos patas al mediodía y tres? ¿Por la tarde?" Edipo adivina correctamente, "hombre", que gatea a cuatro patas cuando es un bebé, camina erguido en la madurez y se apoya en un palo en la vejez. La Esfinge se lanza desde un acantilado, poniendo así fin a la maldición. La recompensa de Edipo por liberar a Tebas de la Esfinge es su realeza y la mano de la ahora viuda reina, Yocasta. La pareja tiene dos hijas, Antígona e Ismene.

Muchos años después, otro oráculo revela la verdad de cómo Edipo mató a su propio padre y se casó con su madre. Edipo decide cortar el útero de su madre. Sin embargo, antes de que él pueda hacer esto, ella se ahorca. Edipo la baja y le quita los largos alfileres de oro que sujetaban su vestido, antes de hundirlos en sus propios ojos con desesperación. Un Edipo ciego abandona ahora el palacio y el coro repite la máxima griega de que ningún hombre debe ser considerado afortunado hasta que muera.

Sigmund Freud sostiene que, en lugar de ver el destino de Edipo como un evento individual y horroroso, lo ve como una expresión de "los deseos de la infancia olvidados hace mucho tiempo que acompañan y dan forma al desarrollo sexual de cada individuo" y "entre las edades de tres y cinco años, cada el niño debe luchar con lo que viene a llamarse el complejo de Edipo, cuando, como el rey griego, anhelan deshacerse del padre del mismo sexo para tomar posesión del padre del sexo opuesto ". (20)

Más tarde, Freud destruyó todas las cartas de Wilhelm Fliess, pero queda claro que defendía la teoría de que todos los adultos eran bisexuales y que estos deseos reprimidos eran la causa de algunos casos de histeria. El 25 de marzo de 1898, Freud escribió a Fliess: "No subestimo la bisexualidad en lo más mínimo ... Espero que proporcione toda la iluminación adicional". (21) Un año después dijo: "¡Bisexualidad! Ciertamente tienes razón. Me estoy acostumbrando a considerar cada acto sexual como un proceso en el que participan cuatro personas". (22)

Freud le dijo a Fliess que siempre necesitó un amigo muy cercano y que estaba decepcionado por el final de su relación con Josef Breuer: "En mi vida, como sabes, la mujer nunca ha reemplazado al camarada, al amigo. Si la inclinación masculina de Breuer no fueran tan extraños, tan tímidos, tan contradictorios, como todo lo demás en su estructura mental y emocional, proporcionaría un buen ejemplo de los logros en los que se puede sublimar la corriente andrófila en los hombres ". (23)

Freud admitió ante Fliess que las teorías que surgieron de su autoanálisis no eran realmente ciencia. Sus intentos de analizar su personalidad fueron más el trabajo de un artista: "En realidad no soy en absoluto un hombre de ciencia, ni un observador, ni un experimentador, ni un pensador. Soy por temperamento nada más que un conquistador - un aventurero, si quieres que se traduzca, con toda la curiosidad, el atrevimiento y la tenacidad que caracteriza a un hombre de este tipo ". (24)

En enero de 1899, Sigmund Freud escribió a Fliess declarando que había logrado un gran avance en la comprensión de la personalidad humana: "Quiero revelarles que el esquema del sueño es capaz de la aplicación más general, que la clave de la histeria también realmente yace en los sueños ... Si espero un poco más, podré presentar el proceso psíquico en los sueños de tal manera que también incluya el proceso en la formación de los síntomas histéricos. Así que esperemos ". (25)

El mes siguiente escribió: "Mi última generalización se ha mantenido bien y parece inclinada a crecer hasta un grado impredecible. No solo los sueños son cumplimientos de deseos, también lo son los ataques histéricos. Esto es cierto para los síntomas histéricos, pero probablemente se aplica a todos los productos de la neurosis. , porque lo reconocí hace mucho tiempo en una locura delirante aguda. Realidad - cumplimiento de deseos - es de estos opuestos que nuestra vida mental brota. Creo que ahora sé lo que determina la distinción entre los síntomas que se abren paso en la vida de vigilia y los sueños. Basta que el sueño sea el cumplimiento del deseo del pensamiento reprimido, que los sueños se mantienen alejados de la realidad. Pero el síntoma, puesto en medio de la vida, debe ser algo más: debe ser también el cumplimiento del deseo de el pensamiento reprimidor ". (26)

Durante este período, Freud abandonó gradualmente el uso del hipnotismo, encontrando difícil de inducir y siendo incierto en sus efectos. Ahora le pidió a su paciente que se relajara en un sofá y se les pidió que intentaran recordar cualquier cosa que pareciera relevante para un síntoma en particular. Al principio, presionaba la frente del paciente con la mano e insistía en que se le ocurrieran algunos pensamientos. Sin embargo, en 1899 adoptó un "enfoque menos intervencionista, dándose cuenta de que aprendería más al permitir que los pensamientos del paciente evolucionaran libremente". (27)

La primera edición de La interpretación de los sueños se publicó en noviembre de 1899 pero no estuvo disponible al año siguiente. El editor imprimió 600 copias. En las seis semanas posteriores a la publicación se vendieron 123 copias, pero solo se compraron 228 más durante los dos años siguientes. Según David Stafford-Clark: "Este libro se considera ahora universalmente como la teoría de los sueños de Freud, y una confirmación de sus teorías anteriores del mecanismo mental inconsciente, brillantemente ejemplificada. El propio Freud nunca dudó de la importancia del libro y de sus descubrimientos registrados en él. , que había cambiado su propia vida ". (28)

Sigmund Freud le dijo a su amigo, Ernest Jones, que era su libro favorito: "Parece ser mi destino descubrir solo lo obvio: que los niños tienen sentimientos sexuales, que toda niñera sabe; y que los sueños nocturnos son tanto un cumplimiento de deseos". como sueños diurnos ". Sin embargo, no le hizo ganar mucho dinero ya que solo recibió 522,40 florines (£ 41 16 chelines) del editor. (29)

Las revistas científicas no se molestaron en revisar La interpretación de los sueños. Un par de periódicos informaron sobre el libro y un académico, el profesor Raimann, afirmó que Freud había construido una teoría "para poder llenarse los bolsillos adecuadamente". Otro académico hizo un punto más válido cuando argumentó que los "pensamientos imaginativos de un artista habían triunfado sobre el investigador científico". (30)

En una carta escrita en agosto de 1901, Freud admitió que Wilhelm Fliess había jugado un papel importante en el desarrollo de sus ideas. "¿Recuerdas que te dije hace años, cuando todavía eras especialista en nariz y cirujano, que la solución estaba en la sexualidad? Varios años después me corrigiste diciendo que estaba en la bisexualidad, y veo que tienes razón. Así que quizás Debo tomar prestado aún más de ti; tal vez mi sentido de la honestidad me obligue a pedirte que seas coautor del trabajo conmigo; de ese modo ganaría en alcance la parte anatómico-biológica, la parte que, si lo hiciera solo, lo haría. Ser magro. Me concentraría en el aspecto psíquico de la bisexualidad y la explicación de lo neurótico. Ese, entonces, es el próximo proyecto para el futuro inmediato, que espero nos unirá de nuevo también en cuestiones científicas ". (31)

Sin embargo, Freud pareció abandonar la idea y Fliess se preocupó de que le robara sus ideas y las usara en su propio libro sobre el tema. Después de que Fliess se quejara de esto, Freud dejó de escribirle. También destruyó todas las cartas que Fliess le había enviado. Fliess afirmó que en su último encuentro, Freud fue extremadamente hostil y expresó el deseo de matarlo. (32)

En una nota a pie de página que apareció en un libro posterior, Freud señaló que en el verano de 1901 tuvo un "vivo intercambio de ideas científicas" con un amigo anónimo. Explicó cómo más tarde su amigo lo acusó de robarle sus ideas. Freud rechazó este punto de vista, pero agregó que "desde entonces me he vuelto un poco más tolerante cuando, al leer literatura médica, me encontré con una de las pocas ideas con las que se puede asociar mi nombre, y descubro que mi nombre no ha sido mencionado. " (33)

En 1903 Otto Weininger publicó un libro titulado, Sexo y carácter. Wilhelm Fliess leyó el libro al año siguiente y se sorprendió de que contenía ideas sobre la bisexualidad. Fliess descubrió que Weininger era un amigo cercano de Hermann Swoboda, un colaborador cercano de Freud y llegó a la conclusión de que sus ideas sobre la sexualidad habían sido transmitidas al joven escritor. En una carta escrita en julio de 1904, Fliess escribió que había encontrado en el libro de Weininger "mis ideas sobre la bisexualidad y la naturaleza de la atracción sexual que se deriva de ella: los hombres femeninos atraen a las mujeres masculinas y viceversa". (34)

Freud respondió que Swoboda no era un alumno, sino un paciente al que le había mencionado en el análisis que una constitución bisexual era universal y que luego le había hecho casualmente el mismo comentario a Weininger. Luego señaló que Weininger se había suicidado después de que Paul Julius Möbius lo acusara de plagio. "El difunto Weininger era un ladrón con una llave que había encontrado". (35)

Wilhelm Fliess respondió que tenía pruebas de que Freud se había reunido con Weininger mientras escribía el libro. Freud admitió ahora que había hecho esto y "confesó que debe haber sido influenciado por su deseo de robarle a Fliess su originalidad, un deseo presumiblemente compuesto de envidia y hostilidad". (35)

En 1906 Wilhelm Fliess publicó El curso de la vida: fundamento de la biología exacta, que detalla sus teorías de la bisexualidad con todo lujo de detalles. A esto siguió un panfleto que denunciaba a Swoboda y Weininger como plagiarios y acusaba a "Freud de ser el conducto a través del cual habían asegurado el acceso a la propiedad original de Fliess. Lo que más ofendió a Freud de esta polémica fue que citaba sus comunicaciones privadas a Fliess". (36)

Wilhelm Fliess murió el 13 de octubre de 1928. Dos meses después, su esposa escribió a Freud pidiéndole las cartas de su marido. Freud respondió: "Mi memoria me dice que destruí la mayor parte de nuestra correspondencia algún tiempo después de 1904." Luego agregó: "Ciertamente me gustaría escuchar que mis cartas a su esposo, mi amigo íntimo durante muchos años, han encontrado un destino que los protegería de cualquier uso futuro". (37)

El 30 de diciembre de 1936, Freud recibió información de Marie Bonaparte de que un librero de Berlín era dueño de las cartas que le había enviado a Wilhelm Fliess. (38) Freud estaba consternado porque cuando Fliess murió en octubre de 1928, le pidió a su viuda que le devolviera las cartas. Sin embargo, ella le dijo que no podía encontrarlos. Le dijo a Bonaparte que las cartas eran "las más íntimas que puedas imaginar" y que es importante que las destruyan. "Sería muy incómodo" que las cartas "cayeran en manos de extraños" y "no quiero que ninguno de ellos llegue a la atención de la llamada posteridad". (39)

Freud intentó comprar las cartas, pero el librero se negó porque temía que las destruyera. Marie Bonaparte accedió a comprarlas pero se negó a destruir las cartas. Prometió no leerlas, pero propuso depositar las cartas en alguna biblioteca segura con la estipulación de que nadie las vea "durante ochenta o cien años después de tu muerte". Ella agregó: "Perteneces a la historia del pensamiento humano como Platón, digamos, o Goethe ... Algo se perdería en la historia del psicoanálisis, esta nueva ciencia única, tu creación, que es más importante incluso que las ideas de Platón. " (40)

Freud siempre había sido muy reservado y había estado destruyendo documentos durante la mayor parte de su vida profesional. En una carta a Martha Freud escribió: "He destruido todas mis notas y cartas acumuladas durante 14 años, todos los resúmenes científicos y manuscritos de mi trabajo; solo se han salvado algunas cartas familiares. Todas mis viejas amistades y parientes se presentaron nuevamente y silenciosamente recibí el golpe mortal ... No puedo madurar y no puedo morir, preocupándome por quién pondrá sus manos en mis viejos papeles. Los biógrafos deberían resolverlo de alguna manera, no queremos ponérselo demasiado fácil ". (41)


Ernest Jones hizo muy poco uso de la correspondencia Freud-Fliess en su libro, La vida y obra de Sigmund Freud (1953). No fue hasta el año siguiente que con el permiso de Marie Bonaparte y Anna Freud las cartas se publicaron como Los orígenes del psicoanálisis: cartas a Wilhelm Fliess, borradores y notas, 1887-1902 (1954).

Tu bondad es una de las razones por las que te amo. inicialmente, me pareció que habías roto el contacto por mis comentarios sobre el mecanismo de los síntomas distantes de la nariz, y no lo consideré improbable. ¡Ahora me sorprende con una discusión que toma esas ideas en serio!

Tienes razón en que estoy rebosante de nuevas ideas, también teóricas. Mis teorías sobre la defensa han hecho un avance importante del que les daré cuenta la próxima vez. Incluso la construcción psicológica se comporta como si fuera a juntarse, lo que me da un inmenso placer. Informar sobre eso ahora sería como enviar un feto de una niña de seis meses a un baile ...

Necesito mucha cocaína. Además, he empezado a fumar de nuevo, moderadamente, en las últimas dos o tres semanas, desde que se me hizo evidente la convicción nasal. No he observado ninguna desventaja resultante. Si lo prohíbe de nuevo, debo renunciar a él nuevamente. Pero considere si puede hacer esto si solo es intolerancia y no etiología. Lo comencé de nuevo porque constantemente lo extrañaba (después de catorce meses de abstinencia) y porque debo tratar bien a este psíquico o no trabajará para mí. Le exijo mucho. El tormento, la mayor parte del tiempo, es sobrehumano.

Estoy trabajando en psicología, vigorosamente y en soledad; Todavía no puedo enviarles nada que esté a medio terminar, no importa cuánto reduzca mis estándares con respecto a lo que está terminado. Creo cada vez más firmemente en la teoría de la neurona química; Comencé con suposiciones similares a las que describiste, pero ahora estoy atascado después de arruinarme la cabeza con eso ayer.

Me siento más seguro acerca de la conciencia y ahora debo intentar lidiar con esta, la más difícil de todas las cosas, en mis conferencias sobre histeria. El sábado di una conferencia sobre interpretación de los sueños a los jóvenes del círculo académico de lectura judío; algún día oirás acerca de lo que contenía; ahora mismo no estoy de humor para presentaciones.

Estoy tan aislado como quisieras. Se dio la orden de abandonarme, porque se está formando un vacío a mi alrededor. Hasta ahora lo soporto con ecuanimidad. Me resulta más problemático que este año, por primera vez, mi consultorio esté vacío, que durante semanas no veo caras nuevas, no puedo comenzar ningún tratamiento nuevo y que ninguno de los anteriores se ha completado. Las cosas son tan difíciles y difíciles que se requiere, en general, una constitución fuerte para lidiar con ellas.

Por uno de esos senderos oscuros detrás de la conciencia oficial, la muerte del anciano (Jacob Freud) me ha afectado profundamente. Lo valoraba mucho, lo entendía muy bien, y con su peculiar mezcla de profunda sabiduría y fantástica alegría tuvo un efecto significativo en mi vida. Cuando murió, su vida había terminado hacía mucho tiempo, pero en mi ser interior todo el pasado ha sido despertado por este evento. Ahora me siento bastante desarraigado.

Debo contarles acerca de un lindo sueño que tuve la noche después del funeral. Estaba en un lugar donde leí un letrero. Se le pide que cierre los ojos.

Inmediatamente reconocí la ubicación como la barbería que visito todos los días. El día del funeral me hicieron esperar y por eso llegué un poco tarde a la casa del duelo. En ese momento mi familia estaba disgustada conmigo porque había arreglado que el funeral fuera tranquilo y sencillo, lo que luego acordaron que estaba bastante justificado. También se sintieron algo ofendidos por mi tardanza. La frase del letrero tiene un doble significado: uno debe cumplir con su deber para con los muertos (una disculpa como si no lo hubiera hecho y tuviera necesidad de indulgencia), y el deber en sí mismo. El sueño surge así de la inclinación al autorreproche que se asienta regularmente entre los supervivientes.

Mi última generalización se ha mantenido bien y parece inclinada a crecer hasta un grado impredecible. Cumplimiento del deseo de realidad: es de estos opuestos de donde brota nuestra vida mental. Pero el síntoma, puesto en medio de la vida, debe ser algo más: debe ser también el cumplimiento del deseo del pensamiento reprimidor. Surge un síntoma donde el pensamiento reprimido y el reprimidor pueden confluir en la realización de un deseo. El síntoma es el cumplimiento del deseo del pensamiento represor, por ejemplo, en forma de castigo; el autocastigo es el sustituto final de la autogratificación, que proviene de la masturbación.

Esta llave abre muchas puertas. ¿Sabes, por ejemplo, por qué X.Y. sufre de vómitos histéricos? Porque en la fantasía está embarazada, porque es tan insaciable que no puede soportar que su último amante de fantasía también la prive de tener un bebé. Pero también se permite vomitar, porque entonces estará hambrienta y demacrada, perderá su belleza y ya no será atractiva para nadie. Por tanto, el significado del síntoma es un par contradictorio de cumplimientos de deseos.

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(1) Peter Gay, Freud: una vida para nuestro tiempo (1989) página 55

(2) Sigmund Freud, carta a Wilhelm Fliess (24 de noviembre de 1887)

(3) Sigmund Freud, Autobiografía (1923) página 2

(4) Elisabeth Young-Bruehl, Freud sobre las mujeres (2002) página 1

(5) Ernest Jones, La vida y obra de Sigmund Freud (1961) página 210

(6) Beverley Clack, Freud en el sofá: una introducción crítica al padre del psicoanálisis (2013) página 38

(7) Sigmund Freud y Josef Breuer, Estudios sobre histeria (1895) páginas 160-161

(8) Beverley Clack, Freud en el sofá: una introducción crítica al padre del psicoanálisis (2013) páginas 39-40

(9) Alfred von Bergner, Neue Freie Presse (2 de diciembre de 1895)

(10) Ernest Jones, La vida y obra de Sigmund Freud (1961) page 224

(11) David Stafford-Clark, What Freud Really Said (1965) page 39

(12) Laurence Spurling (editor), Sigmund Freud: Critical Assessments (1989) page 305

(12a) Ernest Jones, The Life and Work of Sigmund Freud (1961) page 251

(13) Stephen Wilson, Sigmund Freud (1997) page 49

(14) Elisabeth Young-Bruehl, Freud on Women (2002) page 50

(15) Sigmund Freud, letter to Wilhelm Fliess (12th December, 1897)

(16) Sigmund Freud, letter to Wilhelm Fliess (16th October, 1895)

(17) Sigmund Freud, letter to Wilhelm Fliess (14th August, 1897)

(18) Sigmund Freud, letter to Wilhelm Fliess (21st September, 1897)

(19) Sigmund Freud, letter to Wilhelm Fliess (15th October, 1897)

(20) Beverley Clack, Freud on the Couch: A Critical Introduction to the Father of Psychoanalysis (2013) page 63

(21) Sigmund Freud, letter to Wilhelm Fliess (25th March 1898)

(22) Sigmund Freud, letter to Wilhelm Fliess (1st August, 1899)

(23) Sigmund Freud, letter to Wilhelm Fliess (1st August, 1899)

(24) Sigmund Freud, letter to Wilhelm Fliess (1st February, 1900)

(25) Sigmund Freud, letter to Wilhelm Fliess (3rd January, 1899)

(26) Sigmund Freud, letter to Wilhelm Fliess (19th February, 1899)

(27) Stephen Wilson, Sigmund Freud (1997) page 50

(28) David Stafford-Clark, What Freud Really Said (1965) page 67

(29) Ernest Jones, The Life and Work of Sigmund Freud (1961) page 299

(30) Ernest Jones, The Life and Work of Sigmund Freud (1961) page 307

(31) Sigmund Freud, letter to Wilhelm Fliess (7th August, 1901)

(32) Laurence Spurling (editor), Sigmund Freud: Critical Assessments (1989) page 311

(33) Sigmund Freud, The Psychopathology of Everyday Life (1904) page 143-144

(34) Wilhelm Fliess, letter to Sigmund Freud (20th July, 1904)

(34) Sigmund Freud, letter to Wilhelm Fliess (27th July, 1904)

(35) Ernest Jones, The Life and Work of Sigmund Freud (1961) pages 272-273

(36) Peter Gay, Freud: A Life for Our Time (1989) page 155

(37) Sigmund Freud, letter to Ida Fliess (17th December, 1928)

(38) Marie Bonaparte, letter to Sigmund Freud (30th December, 1936)

(39) Sigmund Freud, letter to Marie Bonaparte (3rd January, 1937)

(40) Marie Bonaparte, letter to Sigmund Freud (7th January, 1937)

(41) Sigmund Freud, letter to Martha Freud (28th April, 1885)


Freud’s Friend, Fliess BY John Riddington Young

Wilhelm Fliess, a Berlin rhinologist, was for many years Sigmund Freud’s closest friend and confidant. He was born in Poland in 1858. In 1887, he visited Vienna for postgraduate studies, and met the famous psychoanalyst, Freud [1]. They were immediate friends perhaps because of their common belief in the importance of sex in the cause of disease. Freud believed sexual repression gave rise to mental illness and Fliess had a similar idea about nasal pathology.

Fliess’s book The Flow of Life [2] had three basic theories: firstly, that the nose and sexual function are inextricable secondly, that all animal life (including humans) are bisexual and thirdly, that animals all have innate periodicity. He postulated a male 23-day ‘menstrual’ cycle, and just as the female 28-day cycle is controlled by the ovaries, he centred the male period specifically on the nasal turbinate.

Both Freud and Fliess agreed that much disease is caused by masturbation, coitus interruptus and the use of condoms, all of which prevent natural energy from leaving the body normally.

Freud asked Fliess to undertake nasal surgery on some of his psychological patients. Fliess had three important nasal treatments for this type of case. Minor problems could be dealt with by the simple expedient of painting the inferior turbinate with cocaine paste. Intermediate cases were treated by cauterisation and serious masturbators were subjected to turbinectomy [3].

Freud himself was a well-known hypochondriac and in early February 1895, he travelled from Vienna to Berlin to undergo nasal cautery by Fliess. He felt so much better, particularly with respect to his angina that he decided to send a female patient to the German capital for Fliess’s opinion.

Her exact complaints are not clearly recorded, although it has been suggested that she suffered from menstrual problems. In Freud’s copy of Fliess’ book, The Causal Connection between the Nose and the Sexual Organs, [4] there is a marked passage that reads, “Women who masturbate are generally dysmenorrhoeal. They can finally be cured by an operation on the nose, if they truly give up this bad practice.” Fliess examined her nose, spotted a suspicious area on her right inferior turbinate, performed a turbinectomy and sent Emma back to Vienna by train. Things then went disastrously wrong and she very nearly died.

Two weeks later, she developed osteomyelitis of the maxilla (swelling, foetid odour and bleeding). Freud’s Austrian pal took her to theatre, where he removed a stinking ribbon gauze pack and staunched a torrential haemorrhage. Poor Freud fainted and had to be revived with cognac. Emma was more stoical and made a jibe about the weaker sex. She survived after a long and stormy postoperative period during which ligation of the carotid was considered but had a hideous facial deformity over the right cheek. Amazingly a year later, Freud wrote to Fliess that he thought that, she bled out of longing (- for him!) [5].

This eccentric rhinologist however, is thought to have exerted a profound influence on Freud’s conception of human development, which is often undervalued [6].

1. Ferris, P. Dr Freud, A Life. London, UK Sinclair Stevenson 1997.
2. Fliess, W. Der Ablauf Des Lebens: Grundlegung Zur Exackten Biologie 2ª Edición. Leipzig and Vienna: Deuticke 1923.
3. Young, J R. Freud’s Friend, Fliess. Historia Otorhinolaryngolica 20162:107-121.
4. Fliess, W. Die Beziehungen zwischen Nase und weiblichen Geschlechtsorganen: In ihrer biologischen Bedeutung dargestelt. Leibzig and Vienna: Deuticke 1897.
5. Moussaieff, J. The Complete Letters of Sigmund Freud to Wilhelm Fliess 1887 to 1902. Belknap Press of Harvard University Press 1985:505.
6. Young, A R. Freud’s Friend, Fliess. Presentation at 7th Meeting of the British Society History of ENT 29th September, 2000. The Journal of Laryngology & Otology 2002116(12): 992-5.


Dr. Hermann Swoboda, Psychologist

. Everyone experiences days when everything he does seems to be right and, on the other hand, days when nothing he does seems to make any sense. This state of affairs is not new man has long puzzled over the range of his own actions and feelings. Even Hippocrates, the traditional physician's physician, advised his students and associates some 2,400 years ago to observe the "good" and "bad" days among the healthy and the ill, and to take these fluctuations into consideration in the treatment of patients.

Although man understood that he acted, felt, and thought differently at different times, for centuries a fundamental question went unanswered, even unasked. At the end of the nineteenth century, Dr. Hermann Swoboda, professor of psychology at the University of Vienna, was prompted by his research findings to wonder whether there might not be some regularity or rhythm to these fundamental changes in man's disposition. Swoboda apparently was impressed by John S. Beard's report of 1897 on the span of gestation and the cycle of birth, and by the publication of a scientific paper on bisexuality in man by Wilhelm Fliess. . Swoboda, in his first report, presented at the University ] of Vienna at the turn of the century, noted:

One does not need to have lived a long span of life before one comes to realize that life is subject to Consistent Changes. This realization is not a reflection on the changes in our fate or the changes which take place during various stages of life. Even if someone could live a life completely devoid of outside influences, a life during which Nothing whatever disturbs the mental or physical aspect, life would nevertheless not be the same day after day. The best of health does not prevent man from feeling unwell at times, or less cheerful than he is normally.

During his initial research between 1897 and 1902, Swoboda recorded the recurrence of pain and the swelling of tissues such as is experienced in insect bites. He discovered a periodicity in fevers, in the outbreak of an illness, and in heart attacks, a phenomenon Fliess had reported in a medical review, which led to the discovery of certain basic rhythms in man one a 23-day cycle and the other a 28-day cycle.

However, Swoboda, as a psychologist, was mainly interested in finding out whether man's feelings and actions were influenced by rhythmical fluctuations and whether these rhythms Could be precalculated. The results of his persistent research Can be summed up in his own words:

We will no longer ask why man acts one way or another, because we have learned to recognize that his action is influenced by periodic changes and that man's reaction to an impression can be foreseen, or predicted, to use a stronger term. Such a psychoanalysis could be called bionomy because, as in chemistry where the researcher Can anticipate the outcome of a formula, through bionomy the psychologist can anticipate, or predict, so to speak, the periodic changes in man.

Swoboda was an analytical thinker and a systematic recorder. His painstaking research in psychology and periodicity produced convincing evidence of rhythms in life. He showed a deep interest in the study of dreams and their origin, and noted that melodies and ideas would often repeat in one's mind after periodic intervals, generally based on a 23-day or a 28-day rhythm. In searching for the origin of these rhythms, Swoboda carefully noted the birth of infants among his patients and found that young mothers would often have anxious hours about the health of their babies during periodic days after birth. He reasoned that this phenomenon, which was often accompanied by the infant's refusal to take nourishment, was a sign of rhythmical development on these days the tempo of digestion and absorption was apparently slower. He advised the mothers not to worry, since these periodic crises could be considered part of natural development and growth. Similar rhythmical turning points were reported in asthma attacks.

Swoboda's first book was Die Perioden des Menschlichen Lebens (The Periodicity in Man's Life). This book was followed by his Studien zur Grundlegung der Psychologie (Studies of the Basis of Psychology). In order to facilitate his research and also to encourage other scientists and medical doctors in the recording of the mathematical rhythms, Swoboda designed a slide rule with which it was fairly simple to find the "critical" days in the life of any person whose birth date was known. The instruction booklet was entitled Die Kritischen Tage des Menschen (The Critical Days of Man).

His most profound work was a 576-page volume entitled Das Siebenjahr (The Year of Seven), which contains the 23-day and 28-day mathematical analysis of the rhythmical repetition of births through generations. With documentation covering hundreds of family trees, he endeavored to verify that most major events in life, such as birth, the onset of an illness, heart attacks, and death, fall on periodic days and involve family relationships.


Bibliografía

Abraham, Karl. (1991). Six lettres in é dites à W. Fliess. A. Buffel, E. Porge. Littoral, 31-32, 247-257.

Fliess, Wilhelm. (1977). Les Relations entre le nez et les organes g é nitaux f é minins pr é sent é es selon leurs significations biologiques (P. Ach and J. Guir, Trans.). Paris: Le Seuil. (Original work published 1897)

Freud, Sigmund. (1985c). The complete letters of Sigmund Freud to Wilhelm Fliess 1887-1904. (J. M. Masson, Trans.). Cambridge, MA: Belknap/Harvard University Press.

Sulloway, Franck. (1979). Freud: The biologist of the mind. New York: Basic Books.


Freud's 'lost' dream and the schism with Wilhelm Fliess

Although there was only one specimen dream in the first draft of 'The Interpretation of Dreams' that Freud would describe as fully analysed, he removed his dream from the text on the insistence of his friend, Wilhelm Fliess. The content of this 'lost dream' has been one of the great mysteries in psychoanalytic history. In this paper the author, working from clues in Freud's letters to Fliess and elsewhere, demonstrates that Freud's submission to Fliess caused him great anguish. The author contends that rather than discarding the lost dream as it has been assumed he did, Freud dismembered, disguised and resurrected it, along with the entire dream analysis, in the essay 'Screen memories'. A reconstruction of the lost dream and Freud's analysis as it appeared in the first draft of 'The Interpretation of Dreams', is attempted. The fate of the lost dream was the catalysing element in the dissolution of Freud's relationship with Fliess, it is maintained. Along with the transferential aspects of his relationship with Fliess, Freud's personal circumstances and the realities of the historical moment in Vienna are considered as contributing to his state of mind at the time.


Availability of references in the Footnotes:

P216 Footnote 1 : Freud’s attention had for months past been directed to the study of infantile phantasy he had studied the dynamic function of phantasy and gained lasting insights into this field. See pp. 204 and 207 and Letter 62 sqq : See Letter to Wilhelm Fliess of 16th May 1897 : known as Letter 62 : Sigmund Freud or here

P216 Footnote 2 : Quote, Thirdly, there was the definite realization that there is no “indication of reality” in the unconscious. – See “Project,” p. 429 : See The Project for a Scientific Psychology: 23rd & 25th September & 5th October 1895: Sigmund Freud or here : Quote from p428 to 429 of James Strachey’s translation : There is no doubt a second biological rule, derived by abstraction from the process of expectation, to the effect that one must direct one’s attention to indications of quality (because they belong to perceptions that may lead to satisfaction)and then allow oneself to be led from the indication of quality to the perception which has emerged. In short, the mechanism of attention must owe its origin to a biological rule of this kind, which will regulate the displacement of ego-cathexes. [Footnote 1 : See the continuation of this line of thought in Freud (1911b) (Freud, Sigmund. (1911b). Formulations on the two principles of mental functioning. SE, 12: 213-226.) where attention is assigned the task of “periodically searching the external world, in order that its data may be already familiar if an urgent internal need should arise”. ]

Here it may be objected that a mechanism like this, operating by the help of indications of quality, is redundant. The ego, it will be said, might have learnt biologically to cathect the perceptual sphere in states of expectation on its own account, instead of only being led to this cathexis through the agency of indications of quality. There are, however, two points to be made in justification of the mechanism of attention. (l) The sphere of the indications of discharge from the system W (ω) is clearly a smaller one, comprises fewer neurones, than the sphere of perception-that is, of the whole pallium of ψ which is connected with the sense organs. Consequently the ego saves an extraordinarily large expenditure if it cathects the discharge instead of the perception. (2) The indications of discharge or the indications of quality are also primarily indications of reality, and are intended to serve the purpose of distinguishing the cathexes of real perceptions from the cathexes of wishes. Thus we see that we cannot do without the mechanism of attention. But it consists in every case of the ego cathecting those neurones in which a cathexis has already appeared.

The biological rule of attention, in so far as it concerns the ego, runs as follows : If an indication of reality appears, the perceptual cathexis which is simultaneously present must be hypercathected.

This is the second biological rule. The first one is that of primary defence.

p216 Footnote 3 : (This leaves open the possible explanation that sexual phantasy regularly makes use of the theme of the parents. ) [3] The next step from this was insight into the Oedipus complex.

P217 : Footnote 1 : See Ernst Kris’s Introduction p29 : 1954 : in The Origins of Psychoanalysis op. cit. and following :

Quote p29-30 : During the last few months of 1896 and the first half of 1897 Freud studied the luxuriant growth of his patients’ phantasy life not only their day-dreams, but more particularly the infantile phantasies which invariably manifest themselves in the thoughts, dreams and behaviour of adult neurotics under the conditions of psycho-analytic treatment. From these he slowly gained the first hesitant insights into the nature of infantile sexual organization, at first into what was later to be called the anal phase. Later observation was to pie on observation in what was perhaps Freud’s boldest undertaking. His observations of adult neurotics enabled him to reconstruct some of the normal stages in the child’s growth towards maturity in the half-century since Freud first discovered them the stages of development of the libido have been the subject of detailed research and systematic observation which have invariably confirmed them afresh.

In the spring of 1897, in spite of accumulating insight into the nature of infantile wish-phantasies, Freud could not make up his mind to take the decisive step demanded by his observations and abandon the idea of the traumatic role of seduction in favour of insight into the normal and necessary conditions of childish development and childish phantasy life. He reports his new impressions in his letters, but does not mention the conflict between them and the seduction hypothesis until one day, in his letter of September 21 st 1897 (Letter 69 – See Letter to Wilhelm Fliess of 21st September 1897 : known as Letter 69 : Sigmund Freud or here), he describes how he realized his error. The description of how this came about, and the consequences of the abandonment of the seduction hypothesis, tallies with that given in his published works.

“When this aetiology broke down under its own improbability and under contradiction in definitely ascertainable circumstances, the result at first was helpless bewilderment”, he states in ‘On the History of the Psycho-Analytic Movement’. “Analysis had led by the right paths back to these sexual traumas, and yet they were not true. Reality was lost from under one’s feet. At that time I would gladly have given up the whole thing. Perhaps I persevered only because I had no choice and could not then begin again at anything else.”

Nearly thirty years later, in his ‘Autobiographical Study’, Freud pointed to what seems another psychologically important explanation of his mistake. “I had in fact stumbled for the first time upon the Oedipus complex”, he wrote. We see from the letters that insight into the structure of the Oedipus complex, and thus into the central problem of psycho-analysis, was made possible by Freud’s self-analysis, which he started in the summer of 1897 during his stay at Aussee. (This is stated in Letter 75 – See Letter from Sigmund Freud to Wilhelm Fliess of 14th November 1897 : known as Letter 75 or here and contradicted in Letter 65)

P217, Footnote 1 continued : Quote : In a footnote dated 1924 to the section on “the specific aetiology of hysteria” in “Further Remarks on the Neuro-Psychoses of Defence” (1896b) Freud states : This section was written while I ws under the ascendancy of an error which I have since then repeatedly acknowledged and corrected. I had not yet found out how to distinguish between patients’ phantasies about their own childhood and real memories. I consequently ascribed to the aetiological factor of seduction an importance and general validity which it does not possess. When this error was overcome, the door was opened to an insight into the spontaneous manifestations of infantile sexuality which I described in my ‘Three Essays on the Theory of sexuality’ (1905d).Nevertheless, there is no need to reject the whole of what appears in the text above seduction still retains a certain aetiological importance, and I still consider that some of the psychological views expressed in this section meet the case.


A Biographical Interlude - Wilhelm Fliess (1858-1928)

Wilhelm Fliess (October 24, 1858 – October 13, 1928) was a German otolaryngologist, or in simpler terms an Ear, Nose and Throat surgeon or an ENT specialist who practised in Berlin. Sobre Josef Breuer's suggestion, he sought Freud out to share his theories with him.  To us today, these theories seem wild and outlandish - perhaps even in those Victorian times they appeared somewhat so also. Fliess attended lectures given by Freud in Vienna.  He was about the same age as his mentor and came from a similar background.  Like Freud, he had a wide range of intellectual interests and, as Stephen Wilson points out "both men were uninhibited by convention." (Wilson and Zarate, Introducing The Freud Wars, Icon Books, 2002, 16).   Being both intellectuals and scholars, they became firm friends.  Indeed, for a period of ten years - between August 1890 and September 1900 -  they corresponded regularly.  They also met frequently for dialogue and discussion over weekends.  These extended dialogues, they called rather cryptically "congresses".  Fliesswas to become in Freud's opinion the "Kepler of biology" and any praise from his protégé he was to soak up as veritable "nectar and ambrosia."  Freud was then working on his general theory of psychology based on the notion of instinctual drive and its expression in psychic energy - to this he was to give the name Libido, from the Latin for "lust" or "desire."  Fliess was highly eccentric and was prone to let his speculation lead him into much wilder and stranger ideas that even Freudhad the luxury to propose.  However, Freud subscribed to many of Fliess's thoughts and proposals.  Fliess was before his time in proposing the idea of "bio-rhythms" which he thought were somehow determined by special numbers in a quasi-mystical way (shades of the ancient belief in numerology here.)

Then, he made what may be termed a very strange contention indeed, namely that the mucous membranes in the nose were connected in some way to the functioning of the genitals - this Fliess llamado reflex nasal neurosis.  How Freud went along with this strange idea is mystifying to say the least, but he did subscribe to it, and sent patients to Fliess for nose operations in this regard.  Indeed, he even had Fliess operate twice on his own nose. Wilson se refiere a Fliess'sidea as "The Genital Nose" and I have read elsewhere that his theory was described also as "The Sexual Nose." (See Wilson and Zarate, opus citatum supra, 18-23)  It is at this stage that the case of Emma Eckstein, to which I referred in the last post, comes in.  Eckstein was a young woman of 27 years who, among other complains, suffered from stomach ailments and menstrual problems.  As the Freud critic Jeffrey Masson says in his 1994 book, The Assault on Truth , these complaints would undoubtedly have been attributed by both Freud and Fliess to masturbation.   Here is what the WIKI states:

Emma Eckstein (1865-1924) had a particularly disastrous experience when Freud referred the then 27-year old patient to Fliess for surgery to remove the turbinate bone from her nose, ostensibly to cure her of premenstrual depression. Eckstein haemorrhaged profusely in the weeks following the procedure, almost to the point of death as infection set in. Freud consulted with another surgeon, who removed a piece of surgical gauze that Fliess had left behind. Eckstein was left permanently disfigured, with the left side of her face caved in. Despite this, she remained on very good terms with Freud for many years, becoming a psychoanalyst herself.  (I have left in the WIKI links.  See this link for the actual quotation Fliess )

Freud went on to ascribe total blame to the patient with respect to this bleeding or haemorrhaging by insisting that her post-operative condition was attributable to hysteria.   I shall quote a little from Freud's letter to Fliess in an effort to deflect blame from the latter:

Dearest Wilhelm,

Just received your letter and am able to answer it immediately. Fortunately I am finally seeing my way clear and am reassured about Miss Eckstein and can give you a report which will probably upset you as much as it did me, but I hope you will get over it as quickly as I did.

I wrote you that the swelling and the haemorrhages would not stop, and that suddenly a fetid odour set in, and that there was an obstacle upon irrigation. (Or is the latter new [to you]?) I arranged for Gersuny to be called in he inserted a drainage tube, hoping that things would work out once discharge was reestablished but otherwise he was rather reserved. Two days later I was awakened in the morning--profuse bleeding had started again, pain, and so on. Gersuny replied on the phone that he was unavailable till evening so I asked Rosanes to meet me. He did so at noon. There still was moderate bleeding from the nose and mouth the fetid odour was very bad. Rosanes cleaned the area surrounding the opening, removed some sticky blood clots, and suddenly pulled at something like a thread, kept on pulling. Before either of us had time to think, at least half a meter of gauze had been removed from the cavity. The next moment came a flood of blood. The patient turned white, her eyes bulged, and she had no pulse. Immediately thereafter, however, he again packed the cavity with fresh iodoform gauze and the haemorrhage stopped. It lasted about half a minute, but this was enough to make the poor creature, whom by then we had lying flat, unrecognisable. In the meantime--that is, afterward--something else happened. At the moment the foreign body came out and everything became clear to me--and I immediately afterward was confronted by the sight of the patient--I felt sick. After she had been packed, I fled to the next room, drank a bottle of water, and felt miserable. The brave Frau Doctor then brought me a small glass of cognac and I became myself again.

Now that I have thought it through, nothing remains but heartfelt compassion for my child of sorrows. I really should not have tormented you here, but I had every reason to entrust you with such a matter and more. You did it as well as one can do it. The tearing off of the iodoform gauze remains one of those accidents that happen to the most fortunate and circumspect of surgeons, as you know from the business with your little sister-in-law's broken adenotome and the anaesthesia. Gersuny said that he had had a similar experience and therefore he is using iodoform wicks instead of gauze (you will remember your own case). Of course, no one is blaming you, nor would I know why they should. And I only hope that you will arrive as quickly as I did at feeling sympathy and rest assured that it was not necessary for me to reaffirm my trust in you once again. I only want to add that for a day I shied away from letting you know about it then I began to feel ashamed, and here is the letter.  (My italicisation and bolding) See this link for Freud's letter: Eckstein Letter.

Wilson tells us that Freud's infatuation with Fliess finally came to an end in the summer of 1900, when they met for a holiday in the Austrian Tyrol by a lake called Achensee.  According to Fliess, Freud took exception when he remarked that periodic biological processes were at work in the psyche "and consequently neither sudden improvements nor sudden deteriorations in a person's mental state can be attributed to analysis alone." (Wilson, op.cit., 24) In 1906, in a published account of the quarrel between the two doctors Fliess maintained that Freud had shown "a violence towards me which was at first unintelligible to me." (ibid., 24)

Some years later Freudordered that his correspondence with Fliessbe destroyed. It is only known today because Marie Bonaparte bought their letters and refused to permit their destruction.


Above I have uploaded a caricatured photograph of Fliess. The image says it all.


[Who heals, is right!--A forgotten genius? In memory of Wilhelm Fliess on the occasion of his 150th birthday and 80th anniversary of death]

Introduction: Interdisciplinary contacts between otorhinolaryngology and gynecology are rare. We commemorate a special example of such dialogue in remembrance of the rhinolaryngologist Wilhelm Fliess on the occasion of his 150 (th) birthday and 80 (th) anniversary of death in October 2008.

Curriculum vitae and merits: Born in Arnswalde (Western Pomerania, today Poland) in 1858, after secondary school medical studies at Friedrich-Wilhelm-University in Berlin (Germany), graduated with Doctor of Medicine degree, in 1883 start of his own medical practice as a general practitioner in Berlin, in 1887 specialization as rhinolaryngologist. Close friendship with Sigmund Freud, considered as "midwife of psychoanalysis" and originator of biorhythm concepts. Main scientific research: nasogenital reflex theory, vital periodicity and idea of innate bisexuality.

Nasogenital reflex theory: The basis was Fliess' hypothesis of "nasal reflex neurosis", a "shifting of conflicts" from the genitals to the nose. He defined endonasal "genital spots" at the anterior ends of the inferior turbinates and at the tubercula septi, which were treated by cocainization, chemical etching or cauterization to eliminate dysmenorrhea, other abdominal pain and sexual disorders.

Discusión: The presented rise and fall of Fliess' therapeutic nasogenital concept demonstrates that even in established theories which have been confirmed by thousand-fold successful treatment results a critical examination should be consistently performed to question the nature of our "clinical success".


Contenido

Fliess developed several idiosyncratic theories, such as "vital periodicity", forerunner of the popular concepts of biorhythms. His work never found scientific favor, but some of his thinking, such as the idea of innate bisexuality, was incorporated into Freud's theories. Fliess believed men and women went through mathematically-fixed sexual cycles of 23 and 28 days, respectively. & # 911 & # 93

Another of Fliess's ideas was the theory of "nasal reflex neurosis". This became widely known following the publication of his controversial book Neue Beitrage und Therapie der nasaelen Reflexneurose in Vienna in 1892. The theory postulated a connection between the nose and the genitals and related this to a variety of neurological and psychological symptoms Fliess devised a surgical operation intended to sever that link.

On Josef Breuer's suggestion, Fliess attended several conferences with Sigmund Freud beginning in 1887 in Vienna, and the two soon formed a strong friendship. Through their extensive correspondence and the series of personal meetings, Fliess came to play an important part in the development of psychoanalysis.

Freud, who described Fliess as "the Kepler of biology", repeatedly allowed Fliess to operate on his nose and sinuses to cure his neurosis and also experimented with anaesthetization of the nasal mucosa with cocaine. Together, Fliess and Freud developed a Project for a Scientific Psychology, which was later abandoned. Fliess wrote about his biorythmic theories in Der Ablauf des Lebens. ΐ]

Emma Eckstein (1865–1924) had a particularly disastrous experience when Freud referred the then 27-year-old patient to Fliess for surgery to remove the turbinate bone from her nose, ostensibly to cure her of premenstrual depression. Eckstein haemorrhaged profusely in the weeks following the procedure, almost to the point of death as infection set in. Freud consulted with another surgeon, who removed a piece of surgical gauze that Fliess had left behind. Α] Eckstein was left permanently disfigured, with the left side of her face caved in. Despite this, she remained on very good terms with Freud for many years, becoming a psychoanalyst herself.

Fliess also remained close friends with Freud. He even predicted Freud's death would be around the age of 51, through one of his complicated bio-numerological theories ("critical period calculations"). Their friendship, however, did not last to see that prediction out: in 1904 their friendship disintegrated due to Fliess's belief that Freud had given details of a periodicity theory Fliess was developing to a plagiarist. Freud died at 83 years of age.

Freud ordered that his correspondence with Fliess be destroyed. It is only known today because Marie Bonaparte purchased Freud's letters to Fliess and refused to permit their destruction.


Referencias

  • Wilhelm Fließ: Die Beziehungen zwischen Nase und weiblichen Geschlechtsorganen (In ihrer biologischen Bedeutung dargestellt), VDM Verlag Dr. Müller, Saarbrücken 2007. (In German.)
  • Sigmund Freud: Briefe an Wilhelm Fließ 1887–1904. S. Fischer Verlag, 2. Auflage (incl. Errata und Addenda) 1999.
  • With Sigmund Freud: The Complete Letters of Sigmund Freud to Wilhelm Fliess, 1887–1904, Publisher: Belknap Press, 1986, ISBN 0-674-15421-5
  • Ernest Jones:
    • — (1953). Sigmund Freud: Life and Work. Vol 1: The Young Freud 1856–1900.
    • — (1955). Sigmund Freud: Life and Work. Vol 2: The Years of Maturity 1901–1919.
    • — (1957). Sigmund Freud: Life and Work. Vol 3: The Last Phase 1919–1939. London: Hogarth Press.
    • Psychoanalytic Series, Volume 1: Erogeneity and Libido : Addenda to the Theory of the Psychosexual Development of the Human.
    • Psychoanalytic Series, Volume 2: Ego and Body Ego: Contributions to Their Psychoanalytic Psychology
    • Psychoanalytic Series, Volume 3: Symbol, Dream and Psychosis.